lo que la Iglesia une lo separa Puigdemont

La secesión catalana divide profundamente a la jerarquía católica

Oraciones y fraternidad. Punto. Fue el mensaje de la Conferencia Episcopal Española sobre la posición de la Iglesia ante el más grave ataque a la unidad de la 'católica' España

Foto: El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Ricardo Blázquez. (EFE)
El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Ricardo Blázquez. (EFE)

En la tarde del pasado 27 de septiembre, a tan solo unos días del anunciado referéndum ilegal de autodeterminación de Cataluña, la comisión permanente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) hacía leer ante los periodistas a su presidente, Ricardo Blázquez, cardenal y arzobispo de Valladolid, una 'nota' sin preguntas donde la jerarquía católica se posicionaba ante el más grave ataque a la unidad de la 'católica' España.

En esa 'nota', que recogía a su vez el comunicado de los obispos catalanes, la permanente afirmaba: “En especial, invitamos a la oración por quienes en este momento difícil tienen la responsabilidad en el Gobierno de las diferentes administraciones públicas, de la gestión del bien común y de la convivencia social, a fin de que todos seamos guiados por la sensatez, y el deseo de ser justos y fraternos, y con responsabilidad, avanzar en el camino del diálogo y del entendimiento, del respeto a los derechos y a las instituciones y de la no confrontación, ayudando a que nuestra sociedad sea un espacio de fraternidad, de libertad y de paz".

La secesión catalana divide profundamente a la jerarquía católica

Oraciones y fraternidad. Punto. La comisión —tres cardenales y todos sus arzobispos— venía a enmendarse la plana a sí misma cuando tan solo hace un par de años el plenario de la CEE calificaba la “unidad de España” como un “bien moral”. La sorpresa entre los constitucionalistas fue tan mayúscula como su indignación. La permanente ignoraba otras consideraciones de una sociedad rota en dos, y una de esas partes sometida a guetos en su propia tierra. Ni la menor atención, ni, por supuesto, el menor reproche a los curas, frailes, monjas y obispos catalanes que estaban realizando campaña activa y prestaban sus iglesias en aras del pancatalanismo. Hasta el 'católico' Gobierno del PP mandó a su embajador a que presentara una 'queja' ante el Papa argentino, equidistante en un problema que le quema las yemas.

¿Alguna queja o crítica contra los secesionistas? ¡Solo diálogo, limosnas y oraciones! Muchos católicos convictos y confesos hicieron sonar su protesta más enérgica. Pero es sabido que su presidente Blázquez solo tiene tiempo para asuntos de origen divino.

Los catalanes se imponen

¿Qué había pasado en la CEE? Porque de sus cuatro cardenales en activo, sus 12 arzobispos, 52 obispos y 14 obispos auxiliares, la mayor parte de ellos eran y son partidarios de la llamada 'unidad nacional'. Algo tan sencillo como que se había impuesto la posición de los obispos catalanes (Concili Terraconense, no reconocido por el Vaticano como conferencia 'nacional', pese a muy diversos intentos ante los distintos papas), cuyo cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, nacido en Teruel, llevaba la voz cantante y la representación del resto de sus hermanos catalanes en el episcopado. Entre ellos, el auxiliar de Barcelona, balear y pancatalanista, Sebastià Taltavull; el obispo de Solsona, Xavier Novell, el más beligerante proconsulta; Jaume Pujol Balcells, obispo de Tarragona, miembro del Opus Dei (“soy partidario de la afirmación nacional sin confrontación…”), Josep Àngel Saiz Meneses (Sisante, Cuenca), obispo de Tarrasa. Sin olvidar al obispo de Seu de Urgel y copríncipe de Andorra, monseñor Joan-Enric Vives.

El arzobispo Juan José Omella. (EFE)
El arzobispo Juan José Omella. (EFE)

Omella había convencido a Blázquez de que necesitaba apoyo para sus obispos, curas y frailes, bastante de ellos totalmente desatados y que finalmente dejaron sus iglesias y sacristías para esconder urnas y posteriormente apilar votos. Según algunas fuentes, contó con la inestimable ayuda del cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, en teoría máxima persona de confianza del Papa en España y que había sido seriamente castigado por sus hermanos en el episcopado en la última elección en beneficio del cardenal de Valencia, Antonio Cañizares.

La grey que suele poner su equis en la casilla de la Iglesia en su declaración de la renta estaba furiosa. Muchos de esos obispos y algún que otro cardenal se desmarcaron en público o privado rápidamente. Desde el propio Cañizares al vicario general castrense, Juan del Río, el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández González, el de Sevilla, Juan José Asenjo, y en especial, por su significado territorial, los de Bilbao, Mario Iceta, y San Sebastián, José Ignacio Munilla. También el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes.

El hecho descriptible es que en la Conferencia de los pastores católicos españoles el tema del intento de secesión catalana los ha dividido en dos. Son una inmensa mayoría los obispos contrarios al independentismo, pero es también una realidad que a tenor de su última 'nota' la fuerza de la jerarquía católica catalana es algo a tener en cuenta. “La aparición en los medios informativos de obispos y sacerdotes haciendo campaña por la ruptura de España es algo que no podemos permitirnos bajo ningún concepto”, subraya un purpurado de gran prestigio entre los católicos.

Son una inmensa mayoría los obispos contrarios al independentismo, pero la fuerza de la jerarquía católica catalana es algo a tener en cuenta

En este sentido, consideran que Ricardo Blázquez se ha equivocado dando pábulo a los informes transmitidos por Omella, muy presionado a su vez por el resto de la jerarquía catalana. “Ahora está por ver cómo van a reaccionar los fieles que suelen consignar parte de sus impuestos con destino a la Iglesia…Tardará mucho tiempo en poder enmendarse el 'error' que supone haber equiparado a las dos partes enfrentadas olvidando la Constitución y la ley…

El hecho de que durante la recepción en el Palacio Real solo acudieran los cardenales 'amortizados' Rouco Varela y Cañizares, acompañados por el secretario general de la Conferencia, José María Gil Tamayo —que fueron increpados durante el besamanos por una alta personalidad judicial por su posición en este tema decisivo—, da idea de que muchos jerarcas eclesiásticos están metidos debajo de la mesa. En ese acto, y durante el reproche, solo el castrense Juan del Río recordó lo que él ha predicado en sus homilías… a los militares.

Definitivamente, lo que la Iglesia une lo separa Puigdemont.

Cataluña

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