Independencia de Cataluña: He perdido amigos de toda la vida: la tensión cotidiana del procés tras el 1-O
el desgarro emocional en cataluña

"He perdido amigos de toda la vida": la tensión cotidiana del 'procés' tras el 1-O

Los acontecimientos de los últimos días han acrecentado la fractura social y la división entre familiares, amigos y compañeros de trabajo. Muchos viven el presente con angustia

Foto: El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en un televisor. (Reuters)
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en un televisor. (Reuters)

Se escucha en las conversaciones del metro, en las mesas de los restaurantes, en plena calle. La agitación y las emociones desbordadas de los últimos días están polarizando la sociedad, barriendo matices y fracturando relaciones dentro y fuera de Cataluña. El Confidencial ha recogido 11 testimonios anónimos y escenas de personas que dicen estar viviendo con el corazón en un puño. A dos de ellos se les saltaron las lágrimas durante la entrevista. Algunos nombres de pila han sido modificados para proteger su identidad.

Antonio. “Tengo amistades muy sólidas, de años, que están cerca de romperse”

“Hasta el domingo, existía un código no escrito. Se evitaba hablar del tema con quien no pensaba lo mismo que tú. Ahora se ha abierto la veda y se está liando en todos los ámbitos. Estos días he tenido problemas con los compañeros de deporte, con la familia... En mi trabajo —soy agente comercial—, hay clientes de fuera que insinúan que ya no quieren hacer negocios con Cataluña. Otra amiga, que trabaja en banca privada, me contó que está trasladando dinero de inversiones de Cataluña a España. Tengo amistades muy fuertes, sólidas, de muchísimos años, que ahora están en una fase muy delicada. Gente con la que no habíamos tenido nunca grandes diferencias, amigos de salir a cenar y tomar copas, y que ahora no podemos vernos. El clima nos rodea y es muy difícil zafarse. Si el lunes pasa lo que dicen que va a pasar [el DUI], mi mujer y yo estamos pensando en mudarnos a Alicante. Es una rabia inmensa tener que dejar el sitio donde nací, de donde es mi familia y están mis amigos, por algo así. Me siento devastado”.

Una mujer agita una bandera española frente a un 'mosso'. (Reuters)
Una mujer agita una bandera española frente a un 'mosso'. (Reuters)

Jaume. “No quiero compartir mesa con los que defienden la represión”

“Hace cinco años no era muy independentista, no me había puesto a pensar en serio el tema. En los últimos tiempos me he convencido de que es el único camino para Cataluña. Tengo un grupo de amigos de la universidad que son muy españolistas, pero nunca habíamos tenido problemas. Hay mucha empatía e incluso tengo un vídeo cantando 'Yo soy español, español' que me hice saliendo de fiesta. Desde el domingo estoy viendo lo que ponen en las redes sociales y me duele mucho, estoy muy decepcionado. Dicen que la brutalidad policial no fue para tanto, que es una cosa que pasa en cualquier sitio. Ayer denuncié un comentario de uno de ellos en Facebook porque es intolerable. No tengo ganas de quedar con ellos y me duele decirlo. Pero no puedo entenderlo. Me molesta doblemente porque son catalanes y viven aquí. Si fuesen de Madrid o de Sevilla y estuviesen todo el día con teles y periódicos españoles.... ¡Pero viven aquí y saben lo que está pasando! ¿Están ciegos?”.

Jordi. “Me voy a salir del grupo de WhatsApp de los padres del colegio”

"Estoy en un grupo de WhatsApp con los padres del cole de mi hijo. Antes se hablaba de las actividades extraescolares, de los profesores, de la evolución del centro educativo. Desde hace unos días se discute fundamentalmente de política. El lunes envié un mensaje a todos pidiendo que por favor volviésemos a debatir de lo importante, de los niños, y no de política. Les dije que si no se retomaba un clima normal, yo me salgo y tan amigos. Hasta ahora solo me ha respondido un padre para quitarle hierro a la cosa. El resto se ha quedado en silencio. Si la cosa continúa como hasta ahora, abandonaré el grupo”.

Independentistas en la plaza Sant Jaume. (Reuters)
Independentistas en la plaza Sant Jaume. (Reuters)

Josep. “Por primera vez, no hemos quedado a seguir la noche electoral”

"Tengo un ritual con mis amigos de la universidad cada noche electoral. Nos juntamos a cenar y a comentar la jornada. Lo hemos mantenido a pesar de los años y los niños. Somos gente urbana y bastante politizada. Este año habíamos pensado en quedar unos días antes del 1-O, no el propio domingo. Al final lo hemos ido dejando y no nos reuniremos por primera vez en años. Así nos evitamos el disgusto y la discusión".

Pedro. "Mi padre amenazó a mi hermana con desheredarla"

"Mi padre llegó de Andalucía a Cataluña hace décadas. Ha tenido un buen trabajo y desde hace años está prejubilado. Hace algún tiempo que vio cómo sus nietos cantaban “i-inde-independencia” y no dijo nada porque esa es una evolución natural en Cataluña hoy. Pero todo estalló hace unas semanas. Concretamente durante una comida, cuando una de mis hermanas dijo que iba a votar. Mi padre perdió los nervios y amenazó con desheredarla. Le dijo que se lo iba a dejar todo a sus nietos porque confiaba en poder reconducirlos. Estuvimos un tiempo sin hablar de política en casa".

Ana. “He perdido dos amigas íntimas por decir lo que pienso”

“He perdido ya dos amigas íntimas por este tema. Y ayer mismo me salí de dos grupos de WhatsApp, uno de gente de mi trabajo y otro de mis compañeros de COU. Los independentistas ya se sienten con la libertad de decir lo que piensan sin filtros, de hablar de España como algo odioso, como un Estado opresor. Y como no te calles, eres un puto facha. No hay matices. No me he planteado nunca irme de aquí. Nací aquí, mi familia vive aquí, mi trabajo está aquí. Y mi futuro está aquí. Yo nunca saco el tema de conversación, pero respondo cuando alguien lo hace. En el último grupo del que salí había 25 personas, de las cuales cuatro me han escrito en privado diciendo que tengo razón cuando estallé. Hace dos o tres semanas, salió otra persona. Aquí hemos pasado la fase en la que no te puedes posicionar. El que no lo haga ya no es equidistante, sino un cobarde. Hemos pasado el límite. Es muy triste, muy angustioso”.

Manifestación en contra del secesionismo en Barcelona. (Reuters)
Manifestación en contra del secesionismo en Barcelona. (Reuters)

César. “Mido todo lo que digo para evitar romper relaciones”

“Soy de Madrid, pero mis dos mejores amigos son catalanes y, desde hace unos años, fervorosos independentistas. Hemos hablado siempre de esto sin problemas, intentando entender los argumentos del otro pero, ahora, la verdad es que la cosa está muy a flor de piel y hemos tenido que rebajar el tono varias veces. El domingo, uno de ellos me dijo por WhatsApp que había perdido un amigo para siempre. Luego logramos suavizarlo. Ellos dicen que Cataluña está siendo humillada, que no les apoyo y que a mí no me afecta, que estoy en la parte opresora. Ahora hemos conseguido controlarlo y yo tengo más o menos pensado un esquema de actuación para evitar que la amistad se vaya al traste para siempre, para cuando llegue el momento más duro, si es que llega. Si el Ejército entra en Cataluña, eso será el tope, tendremos que evitar hablar de ello para siempre, tendré que empezar a autocensurarme en las redes sociales, por ejemplo. Nos va a costar mucho superarlo”.

Paula. “El alcalde del pueblo no saluda a mi madre porque no votó”

“Mi madre vive en un pueblo, en una residencia. Fui a verla ayer y había un grupo de gente que estaba cantando 'Els Segadors', que me parece muy bien. En los pueblos pequeños es fácil que todo el mundo sea independentista, porque te puedes quedar aislado. Y el domingo, el que fue a votar quedó retratado. Ayer el alcalde pasó a saludar a la residencia solo a aquellos que fueron a votar. Ignoró a mi madre solo porque no había votado. Ella se quedó un poco asustada, porque además es una persona mayor, que tiene sus manías, y está allí sola todo el día”.

Pau. "Somos un pueblo unido, la fractura es un invento de la prensa española"

"Aquí no tenemos ningún problema de convivencia. Son todo invenciones de la prensa española y de los fachas. Si algo se ha demostrado estos días es que el pueblo catalán es un solo pueblo y que estamos unidos. En la jornada de huelga había gente con esteladas, con señeras, con banderas de España, con banderas republicanas y sindicales. Todos queremos lo mismo: vivir en paz, evitar la represión y construir nuestro propio futuro sin interferencias de fuera. Es normal que con las escenas de represión política y el acoso policial haya gente que pierda los nervios, que proteste frente a la policía, pero son una minoría. La prensa española debería contar esto, como hace la prensa internacional. En lugar de intoxicar con mentiras".

Un joven, patinando en las calles de Barcelona. (Reuters)
Un joven, patinando en las calles de Barcelona. (Reuters)

Celia. “Mi círculo de amistades en el trabajo ha cambiado en la última semana”

“Soy de Segovia y llevo varios años viviendo en Barcelona. Hasta hace tres semanas, nunca había tenido ningún problema. En mi trabajo se hablaba de política abiertamente, aunque con tacto, y yo cuando no estaba de acuerdo respondía con tacto y respeto, igual que hacían ellos. De hecho, tenía pensado ir a votar no el domingo, pero al final pasé la jornada fuera de Barcelona. En los últimos días, el ambiente se ha enrarecido mucho. Hemos tenido varias discusiones y dos compañeras han acabado llorando. Se han enzarzado también por 'e-mail' y se han empezado a hacer grupitos para comer y bajar a tomar café. Antes nos juntábamos todos, por afinidades personales. Y ahora hay grupitos que se juntan para hablar de política. El otro día llegó una chica que tampoco es independentista a decirme que teníamos que estar más unidas para sobrellevar esta situación. Hay muchos independentistas que se sienten también mal con esta situación. Hay mucha preocupación y yo ya he empezado a buscar trabajo en Madrid".

Jorge. "Romperé relaciones con todos los responsables de poner en riesgo el futuro de mis hijos"

"El tema de España y Cataluña no es nuevo, ha existido siempre. En las relaciones de todos los catalanes, todas las familias y todas las amistades, ha habido siempre ese tema. Yo tengo cuatro abuelos catalanes y en 2006 le dije a mi mujer, que también es catalana, que podía elegir dónde irnos a vivir en todo el mundo, pero que no quería estar en Cataluña, no quería que mis hijos creciesen aquí. Me miraban como a un loco incluso amigos de Madrid, pero ahora me dan la razón. Hasta hace unos años, esta tensión se llevaba con educación. Si tenías confianza, te tirabas los trastos a la cabeza y luego desdramatizabas. Con la gente que tienes menos confianza vas con mucho cuidado con los adjetivos, etcétera. He ido perdiendo a gente de mi entorno por la incomodidad de evitar las conversaciones, incluso gente con la que tenía mucha afinidad. Pero lo que ha pasado en los últimos meses ya está afectando al círculo más próximo, dentro de la familia y amigos íntimos. El otro día me agarré un rebote de puta madre con mi hermano y me salí del grupo de WhatsApp. Supongo que volveré a entrar. También me ha pasado con una pareja con quien estamos en un chat los cuatro, son grandes amigos y tuvimos un rifirrafe fuerte. Un tema que perjudica mucho es que estos debates no se hacen cara a cara. En ese aspecto, la tecnología no te ayuda a calibrar la profundidad de cada mensaje. El otro día tuve una conversación muy serie con mi mujer. Si esto va a peor, voy a romper relaciones con todas las personas responsables de lo que está pasando porque están poniendo en riesgo mi futuro y el de mis hijos. No lo voy a tolerar y se lo voy a decir a la cara. Si piensan que van a destrozar mi país y después irnos de copas juntos, se pueden ir olvidando. Pero es un conflicto de la hostia y lo estoy pasando fatal".

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