Independencia de Cataluña: Esto es el 155: el discurso del Rey, seguido con atención y pitos en Barcelona. Noticias de Cataluña
el mensaje desde un bar

"Esto es el 155": el discurso del Rey, seguido con atención y pitos en Barcelona

La gente en general escuchó el discurso en silencio. Solo hubo alguna interrupción. "¿Quién te votó?", gritaba un hombre

Foto: Un bar de Barcelona con el mensaje del Rey. (EFE)
Un bar de Barcelona con el mensaje del Rey. (EFE)

Encontrar un bar en el centro de Barcelona que emitiera el discurso del Rey de este martes no era tan sencillo. Entre bares de diseño y locales que no quieren problemas, mucha gente buscaba locales normales, de toda la vida, para ver el mensaje del monarca como si fuera a ver el final de una etapa reina del Tour de Francia. En uno de ellos, regentado por un matrimonio chino, parecía verse una pantalla de buen tamaño con el tiempo de TVE. Así que llegó la gente.

"Esto es el 155": el discurso del Rey, seguido con atención y pitos en Barcelona

Ante la sorpresa del dueño, todo el mundo le pedía a voces que subiera el volumen. Y en cuanto lo hizo, el bar, en el Ensanche de Barcelona, quedó en silencio. Las discusiones políticas quedaron aparcadas.

La gente en general escuchó el discurso en silencio. Solo hubo alguna interrupción. "¿Quién te votó?", repetía a gritos un hombre que había bebido demasiado para ser las nueve de la noche. Otro preguntó a gritos que qué había sido de su hamburguesa y todo el mundo le mandó callar.

Cuando Felipe VI habló de aplicar todas las herramientas del Estado de derecho, una parroquiana pronosticó en voz baja: "Esto es el 155". Bien visto.

Cuando el Rey habló de las instituciones catalanas, otro espetó a la pantalla: "Pues escúchanos, coño". El breve discurso fue seguido con atención y más gente comenzó a agolparse ante el escaparate. Un chico llevaba una camiseta del Barca con la bandera catalana y otros llevaban esteladas. Muchos venían de las masivas manifestaciones de ese día por la huelga general en Cataluña a favor de la independencia.

Al acabar sí hubo una sonora pitada y gritos de "¡visca la república catalana!". Por la calle comenzaron a pitar coches y se escuchó el eco de la cacerolada (normalmente es a las 10, pero esta vez la adelantaron a las nueve para competir con el Rey). Después siguió lo de siempre, la tertulia política. "Ahora adoramos a los Mossos pero nos han pegado bien", le decía un joven a sus dos colegas. Y la dueña del bar siguió poniendo cervezas.

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