la cup pide que en 48 horas fije fecha y pregunta

Puigdemont tiene vía libre para convocar su referéndum... sin Colau ni sindicatos

Celebrada la reunión del Pacto Nacional por el Referéndum, el presidente de la Generalitat sigue con su hoja de ruta, espoleado solo por JxS y la CUP

Foto: Reunión por el Pacto Nacional por el Referéndum. (Reuters)
Reunión por el Pacto Nacional por el Referéndum. (Reuters)

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ya tiene vía libre para imponer su línea dura y preparar el referéndum unilateral. Tras la reunión de esta tarde del Pacto Nacional por el Referéndum (PNR), la plataforma ‘civil’ que pretende visualizar el apoyo transversal a la consulta en Cataluña, Puigdemont ya puede manejar a su antojo la hoja de ruta secesionista sin que le molesten los que reclaman un referéndum pactado.

Eso es lo que se desprende de la dimisión del comité ejecutivo del PNR, que encabezaba el exsocialista Joan Ignasi Elena. Considera este comité que ya ha hecho su labor y por eso dimite y se evapora. Ahora, el PNR podrá seguir funcionando, pero ya como jarrón chino, es decir, como elemento puramente decorativo. Eso sí, Puigdemont se cuidó mucho de plantear en la reunión de este martes que el PNR apoye un referéndum unilateral, consciente de que la unidad ‘transversal’ pende de un hilo y de que hay organizaciones contrarias a plantear alguna ilegalidad. Y a Puigdemont solo le falta romper el PNR para quedarse en paños menores ante los ciudadanos. Por eso mismo, seguirá su camino al margen de lo que la ‘sociedad civil transversal’ haga.

La reunión de este martes era interesante por la presencia de los comunes de Ada Colau, que faltaron a la reunión convocada el pasado lunes por Puigdemont, aunque en aquella ocasión era solo dirigida a partidos políticos. Y los comunes dicen que cualquier decisión sobre el referéndum y el derecho a decidir ha de tomarse en el PNR, no en una reunión capitalizada y utilizada como arma arrojadiza por el Gobierno partidista de Puigdemont. Y fue el teniente de alcaldesa de Barcelona, Gerardo Pisarello, el que llevó la voz de Colau (de baja maternal) al foro, pidiendo que, a pesar de la dimisión de la comisión ejecutiva, el PNR siga existiendo como “plataforma de debate”. Del mismo modo se expresó Xavier Domènech, el hombre de Colau en Catalunya en Comú. Pero su compañero de aventuras y presidente de Catalunya Sí Que Es Pot (CSQEP), Lluís Rabell, reclamó que se busque el aval de la Comisión de Venecia, algo que los independentistas no tienen intención de hacer, por mucho que hasta ahora hayan reivindicado esa alternativa.

Al lado de los comunes, se posicionaron diversas entidades, entre ellas los mayores sindicatos que conforman el PNR, UGT y CCOO, que pidieron estrictamente que los funcionarios no se vean afectados por los planes independentistas.

El interés en conocer si los comunes (o sea, Catalunya en Comú) iban a proponer algo o se limitaban a ser meros observadores, pues, quedó colmado, aunque en realidad hubo más de lo mismo. Eso también deja las manos libres a Puigdemont y le libera en cierto modo: los partidos subidos al carro del referéndum ilegal, todos unidos en la plataforma Junts Pel Sí (JxS), son un instrumento muy fácil de manejar para Puigdemont. Y todos, sin excepción, pidieron que ponga ya fecha y pregunta para el referéndum, lo que puede quedar revelado en 24 o 48 horas.

Objetivo: neutralizar a los críticos

Paralelamente, la CUP, además de apostar por la vía unilateral sin ambages, reclamó que el propio PNR sea el que lleve la discusión sobre el sí y el no a la calle, cosa que no tendrá fácil. La intención es utilizar ese foro como parapeto neutralizando al mismo tiempo las voces de los comunes críticas con la unilateralidad. Y, paradojas de la política, acusa de tacticismo a los que reclaman un referéndum negociado.

La portavoz del Govern, Neus Munté, tras la reunión de esta mañana del Ejecutivo de Puigdemont, decía: “Nos reafirmamos en la voluntad de poner las urnas y eso es compatible con mantener un espíritu de diálogo, pero si el Gobierno central se lo repiensa”. Y terciaba luego: “Ya hemos hecho muchas propuestas formales de diálogo. La última, la carta del ‘president’ Puigdemont a Rajoy. Y la respuesta la conocen. Por tanto, ya no habrá una propuesta formal pidiendo diálogo o comparecer ante el Congreso. Solo iremos si esa comparecencia va precedida de una negociación que nos lleve a un acuerdo”. O sea, a un acuerdo para que se permita el referéndum, por supuesto.

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

Por tanto, la dimisión del comité ejecutivo refuerza el posicionamiento del Govern: a partir de ahora, Puigdemont ya tiene luz verde para seguir su senda hacia el precipicio mientras que la transversalidad del PNR clamando por la negociación y el pacto ya es solo un juguete roto en la cuneta.

Lo que pasará en el futuro es muy sencillo: el ‘procés’ mantiene desde hace años una doble velocidad y ahora culminará al ritmo que marque el Gobierno catalán. Puigdemont prometió convocar el referéndum. Y eso es lo que hará: convocarlo. Otra cosa es lo que salga de esa convocatoria o si se llega a plasmar en la realidad. Él habrá cumplido su promesa. La convocatoria, obviamente, será la de un referéndum unilateral, y ahí es donde choca con los planteamientos más plurales del PNR.

Total: el referéndum no avanza ni retrocede. Los posicionamientos continúan igual. Las trincheras se mantienen y nadie apuesta por que la aventura salga bien. Es más: cada día hay una mayor desconfianza respecto a la resolución final del conflicto catalán.

Cataluña

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