elecciones anticipadas e hilo directo con madrid

La agenda oculta de Junqueras para asaltar el poder y reorientar el 'procés' catalán

Cuenta con el paulatino aumento en las encuestas y con la particular complicidad que el líder de ERC mantiene en los despachos con la vicepresidenta de Mariano Rajoy

Foto: El vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras. (EFE)
El vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras. (EFE)

Maquiavelo en estado puro: el vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, tiene su propia hoja de ruta al margen de lo que decidan los dirigentes de sus socios de gobierno, encuadrados ahora en el Partit Demòcrata Europeu Català (PDECat), la antigua Convergència. Su estrategia, con una lógica incuestionable, es tan sibilina que incluso desde algunos círculos de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) se pone en duda. Porque su intención es sorprendente: ganar elecciones, blindar competencias y diseñar su propia hoja de ruta hacia la independencia sin los sobresaltos de la actual. Sería una hoja de ruta acometida de manera pausada, sin prisas y con ‘lealtad institucional’. “La meta es la independencia, pero esta no ha de llegar obligatoriamente mañana o dentro de un año. Si tarda una década, o dos, o tres, es igual. Primero se ha de ganar a la población y luego, acometer un ‘procés’, al revés de lo que se ha hecho hasta ahora”, dice a El Confidencial una fuente cercana a Junqueras. O sea, una estrategia más parecida a la de los nacionalistas vascos que a la impulsada por Artur Mas.

Una de las armas con que cuenta Junqueras para llevar a cabo su cometido son las excelentes relaciones que mantiene con la vicepresidenta del Gobierno central, Soraya Sáenz de Santamaría. Siempre han mantenido un puente abierto de diálogo entre los ejecutivos catalán y español, cuando desde el entorno de Convergència se habían ya dinamitado los contactos. Junqueras supo aprovechar las circunstancias y ocupar el lugar del interlocutor válido en Cataluña.

Soraya Sáenz de Santamaría. (EFE)
Soraya Sáenz de Santamaría. (EFE)

Una persona que conoce de primera mano los entresijos de la alta política relata una anécdota que ilustra a la perfección cómo se vive esa relación de amor/odio entre Madrid y Barcelona: “Junqueras ha llegado a bromear con la vicepresidenta española dedicándole un ‘a tus órdenes, vicepresidenta’ al despedirse de ella”. Otra fuente relata que, además, desde que Junqueras tiene las riendas de la vicepresidencia y la Consejería de Economía, las relaciones son más fluidas. “Con anterioridad, posiblemente la presión que ejercía Artur Mas sobre el consejero de Economía [entonces era Andreu Mas-Colell] era negativa para las relaciones. Ponía arena en el engranaje. Con Puigdemont, las cosas son diferentes, aunque también es verdad que Junqueras es el líder de ERC, por lo que marca perfil propio al margen de Puigdemont”.

Forzar a Convergència

La maquiavélica operación que se trae entre manos pasa por forzar a la antigua Convergència a aceptar posicionamientos radicales “que no comulgan con el sentir del votante tradicional de CDC”. Un veterano dirigente de CDC explica a El Confidencial: “Podemos estar de acuerdo en ir hacia la independencia, pero otra cosa es cómo hacerlo. La alianza con la CUP que tiene Convergència en estos momentos nos lleva a un precipicio. El votante de CDC no entiende esa estrategia, sino que es más conservador. Hemos apoyado a Artur Mas en su hoja de ruta, pero muchos convergentes ya están hartos”. Este sentir beneficia a ERC, no porque vaya a recoger votos convergentes, sino porque estos abandonan el PDECat.

"Junqueras ha llegado a explicar en despachos de Madrid su intención: forzar elecciones anticipadas en Cataluña y deshacer la coalición de Junts Pel Sí (JxS)"

La desazón que Junqueras pueda provocar en el electorado tradicional convergente juega, pues, a favor de Esquerra. Pero el líder republicano también ha de vigilar el otro lado: por la izquierda tiene a la CUP, que le puede comer terreno, por lo que, de momento, tiene que aplicar también una estrategia que ponga en tela de juicio las propuestas de los antisistema. El objetivo es claro: “Quiere ser la figura indiscutible del independentismo, el líder catalán con el que se ha de negociar”.

En esta curiosa batalla, asegura una fuente solvente a El Confidencial, “Junqueras ha llegado a explicar en despachos de Madrid su intención: forzar elecciones anticipadas en Cataluña y deshacer la coalición de Junts Pel Sí (JxS)”. No es extraño, puesto que ERC, como marca política, ha ganado enteros en los últimos años, mientras que Convergència ha perdido su credibilidad e incluso su centralidad.

“Los republicanos saben que, presentándose en solitario a unas elecciones con el logotipo de Esquerra, ganarán de calle. La intención de Junqueras, pues, es acudir a las próximas elecciones autonómicas con las siglas de este partido, aunque ahí se integren luego otros pequeños partidos, como MES [el que fundó Ernest Maragall] y algún otro que en solitario no pueden hacer nada”, dice a este diario una fuente cercana al proceso. 

Sáenz de Santamaría y Junqueras, en abril. (EFE)
Sáenz de Santamaría y Junqueras, en abril. (EFE)

Las exigencias de Junqueras

Ante esa previsible victoria electoral, la estrategia cambia radicalmente frente a la que actualmente practica ERC: el líder republicano está dispuesto a abandonar la senda de la desobediencia y del referéndum unilateral, a cambio de varias reivindicaciones históricas que los republicanos creen que pueden conseguir en estos momentos.

La primera exigencia de la agenda de Junqueras es un pacto fiscal, que incluya una financiación ‘ad hoc’ para Cataluña. Se trataría de un concierto vasco pero con algunas particularidades para Cataluña. La segunda reivindicación es el blindaje de la Ley de Educación de Cataluña (LEC), para que el modelo de inmersión lingüística que se aplica no pueda ser puesto en cuestión por los tribunales españoles. La tercera reivindicación es que se admita que Cataluña es una nación y, al mismo tiempo, la plurinacionalidad del Estado español. En realidad, esta petición podría suponer el blindaje final que frenaría una secesión efectiva de territorios como el catalán o el vasco.

Si Cataluña consigue estos blindajes, el ‘procés' habrá acabado definitivamente. Estará muerto y enterrado. “Junqueras es inteligente. Se ha revelado como un viejo zorro de la política. Sin hacer nada, va creciendo. Sabe cultivar la política en los despachos mientras deja que Convergència vaya disparada hacia el abismo, quemándose con un ‘procés’ que nadie sabe cómo acabará”. Como le espetó el portavoz adjunto del PP en el Parlamento, Santi Rodríguez, al propio Junqueras, “usted, señor vicepresidente, está haciendo de Rajoy”. Será por callar, dejar hacer y recoger resultados. Lo dicho: Maquiavelo en estado puro.

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