PRETENDE SER CONFEDERAL Y CON GRUPO PARLAMENTARIO PROPIO

Ada Colau ultima un nuevo partido para hacer una 'opa hostil' a Pablo Iglesias

La futurible formación puede actuar de tapón del movimiento independentista y cercenar las aspiraciones rupturistas de la CUP, ERC y la vieja Convergència

Foto: El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, junto a Ada Colau, alcadesa de Barcelona. (EFE)
El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, junto a Ada Colau, alcadesa de Barcelona. (EFE)

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, trabaja contrarreloj en la construcción de lo que será el embrión de un nuevo partido que se abre paso a codazos entre los ecosocialistas de ICV y el izquierdismo de Podemos. La intención es tener todo a punto para el próximo otoño, por lo que pueda pasar y para tener tiempo de reacción si se adelantan las elecciones en Cataluña. La lideresa 'antidesahucios' se convierte, así, en una de las mayores incógnitas de la política española.

¿Aspira Ada Colau a ser candidata a la Generalitat y a arrebatar el Gobierno autonómico a las huestes independentistas? ¿Se quedará en el Ayuntamiento de Barcelona para consolidar la victoria de las fuerzas de izquierdas? Desde fuentes cercanas a Guanyem, el pequeño partido que aupó a Colau, se afirma que su compromiso es con la ciudad de Barcelona. Pero no está del todo claro. “A Ada no le gusta mandar. Lo suyo son las ideas, el poner en marcha proyectos populares. Odia todo lo que tenga que ver con el mando directo al estilo de un alcalde tradicional”, explica a El Confidencial una fuente cercana a la primera edil barcelonesa.

Pero lo que haga Ada Colau no deja indiferente a nadie. Primero, porque puede actuar de tapón del movimiento independentista y cercenar las aspiraciones rupturistas tal y como están concebidas por formaciones como la CUP o ERC o incluso la vieja Convergència. La vía unilateral no es, de momento, la opción de los colauistas, aunque las prioridades pueden cambiar en un futuro próximo y esa es una vía que podrían asumir sin problema.

Reunión del Secretariado Nacional de la CUP, formación que podría verse perjudicada por el nuevo partido de Colau. (EFE)
Reunión del Secretariado Nacional de la CUP, formación que podría verse perjudicada por el nuevo partido de Colau. (EFE)

Y segundo, porque puede dinamitar la izquierda tradicional. Colau es una bomba de relojería para los socialistas porque se apropia de la representatividad de la izquierda con los cuadros e ideas que hasta hace poco eran de la ultraizquierda. Pero esa amalgama se agranda porque en ella se incluye no solo a los socialistas puros descontentos con el conformismo de PSOE o PSC, sino a los anarquistas, independentistas descafeinados e incluso a los antisistema. Colau roba votos lo mismo a la CUP que a ERC o a PSC. Es la nueva ideología, que se caracteriza precisamente por no tener una ideología determinada, porque en cuestiones identitarias se alinea con postulados radicales y en cuestiones ideológicas hace lo mismo. Es lo más de lo más. Y lo más ‘in’, políticamente hablando.

Pero, especialmente, la nueva formación será la que le dé la puntilla a la emergente Podemos en una comunidad que se le resiste a Pablo Iglesias. “Cataluña es más colauista que iglesista. Lo que hará la alcaldesa de Barcelona es hacer una ‘opa hostil’ a Podemos”, afirma con rotundidad una fuente podemista.

El marido, cerebro en la sombra

De hecho, el propio Raimundo Viejo, exconcejal de Barcelona y cercano a Pablo Iglesias, había alentado a Colau para que montase un nuevo partido si aspira a una continuidad política. Desde los círculos cercanos a Colau se ha mantenido una absoluta discreción sobre el particular, pero su marido, Adrià Alemany, está rematando el proyecto que quiere convertir a la alcaldesa de Barcelona en la primera figura política de Cataluña en cuatro años vista.

“Cataluña es más colauista que iglesista. Lo que hará la alcaldesa de Barcelona es hacer una ‘opa hostil’ a Podemos”, afirma una fuente de Podemos

Lo curioso es que esa operación cuenta con la oposición frontal de los ecosocialistas de ICV, que ven cómo su espacio político se reduce aún más con la irrupción de “la intrusa”, y de Podemos, cuyos cuadros catalanes consideran que el equipo de Colau les margina en las estructuras de poder. “Colau es ambiciosa y su marido todavía más. En las listas electorales municipales, Podemos solo obtuvo dos puestos. Se hizo con el control total de Barcelona en Comú [BeC]”. Esta es, precisamente, la marca electoral para las municipales en Barcelona, en que el peso de ICV o Podemos, dos grandes partidos políticos, queda minimizado ante el empuje de Colau y su Guanyem.

Luego, para las autonómicas, “Colau forzó una coalición débil porque le interesaba”. Así nació Catalunya Sí Que Es Pot (CSQEP), una formación de nombre casi impronunciable que agrupa a ICV, Podemos y otras formaciones de izquierdas. Pero el verdadero peso, aseguran desde Podemos, es de Colau. “CSQEP fue un gran error -admite una fuente del partido de Pablo Iglesias a El Confidencial-. Colau manejó a Podemos como le dio la gana. El papel más predominante lo tenían Colau y su núcleo, y el líder de la coalición está muy alejado de los postulados podemistas. La estrategia no funcionó”.

Lo mismo ocurrió en las últimas elecciones generales, en las que encabezó la lista el profesor Xavier Domènech. Su histriónico beso en los labios con Pablo Iglesias en el Congreso de los Diputados fue solo una foto, un icono destinado a simbolizar algo que apenas existe. “La candidatura en las generales ha sido un diseño del marido de Ada Colau. Domènech es un hombre de Colau. No era nadie en Podemos. Otra cosa es la utilización de la imagen que Iglesias quiera hacer”, subraya una fuente de la candidatura a este diario.

Pablo Iglesias y el líder de En Comú Podem, Xavier Doménech, en el Congreso de los Diputados. (EFE)
Pablo Iglesias y el líder de En Comú Podem, Xavier Doménech, en el Congreso de los Diputados. (EFE)

La estrategia de Alemany, al que muchos consideran el cerebro en la sombra del ‘efecto Colau’, pasa por capitalizar el voto de la izquierda incidiendo en los temas sociales y arrinconando a sus oponentes o a sus socios. En esta estrategia, han saltado chispas en las coaliciones. Desde algunos círculos de Podemos y de ICV se acusa a Colau de boicotear a esas dos fuerzas políticas y de barrer para su casa. “Que nadie se equivoque: el partido que cree Adrià Alemany pretenderá devorar a sus socios y desmantelar a Podemos. Iglesias no tiene nada que hacer en Cataluña y Colau, consciente de ello, tratará de comérselo en esta comunidad. Además, hay un detalle que no ha de pasar inadvertido: ¿cuántas veces ha visitado Cataluña Iglesias desde las elecciones? Ese es un síntoma de que es territorio perdido, abandonado a las manos de Colau. Lo único a que puede aspirar Podemos es a tener a su partido como socio de referencia aquí”, aduce una fuente cercana a Podemos.

Una 'opa hostil' a Podemos

Otra fuente podemista admite que “si se plantea esa opa hostil pura y dura, Podemos tendrá muchos problemas en Cataluña”. Además, subraya que “Alemany ha comenzado a trabajar en el proyecto con tiempo. Según las noticias que comienzan a correr por determinados círculos, pretende seguir un poco el modelo del PSC, un partido federado con el PSOE. Pero la característica es que exigiría a Pablo Iglesias un grupo parlamentario propio. Se trataría de aplicar un modelo más confederal que federal, aunque falta por saber qué pasa con las Mareas gallegas y con el País Vasco para calibrar el peso que pueda tener Pablo Iglesias en la política española”.

Sin embargo, bien es cierto que la alcaldesa tiene sus limitaciones. “Colau tiene su fuerza en el área metropolitana de Barcelona. Colau se acaba donde se acaba el cinturón industrial. Mas allá, es voto Pablo Iglesias. Por tanto, solo tiene el voto de la conurbación de Barcelona”. Y ambos se reparten también el 'target' del voto: en BeC, Colau se rodeó de jóvenes treintañeros con ganas de mando, mientras que Podemos se alimentaba de profesores universitarios que habían salido ‘rebotados’ de formaciones tradicionales, como PSC o ICV. De lo que no hay duda es de que “todos están afilando las espadas para conquistar Cataluña y pronto deberán tomar decisiones importantes. De momento, el modelo de Ada Colau es el que ha ganado todas las partidas”.

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