Con esta situación, los ajustes se harán con el piloto automático

Montoro, principal beneficiario de la prórroga presupuestaria de la Generalitat

Con el Presupuesto prorrogado, por la Ley de Estabilidad Presupuestaria, todo lo que se ahorre la Administración catalana va directo a reducción del déficit y devolución de la deuda

Foto:  El ministro de Hacienda en funciones, Cristóbal Montoro. (EFE)
El ministro de Hacienda en funciones, Cristóbal Montoro. (EFE)

La CUP no sabe de tecnicismos. Pero se produce la contradicción de que su negativa a apoyar los Presupuestos que defendía Junts Pel Sí tiene un gran aunque inesperado beneficiario: el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. Porque con el Presupuesto prorrogado, por la Ley de Estabilidad Presupuestaria, todo lo que se ahorre la Administración catalana va directo a reducción del déficit y devolución de deuda, la cual, en su mayor parte, está en manos del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA). Montoro cobra de nuevo, por partida doble.

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La ironía es que la CUP culpa al vicepresidente económico de la Generalitat, Oriol Junqueras, responsable de las cuentas rechazadas, de sumisión al Estado español. Pero con la prórroga no se consigue la 'desobediencia' que reclaman los 'cupaires'. Por el contrario, con el marco legal vigente -Ley de Estabilidad, condicionalidad del FLA-, Hacienda se garantiza la devolución de la deuda. Y los recortes en la Generalitat, que precisamente exige Montoro, se llevan a cabo con el piloto automático.

Como la Generalitat se encuentra intervenida, en la práctica cada mes hace pública la ejecución de sus cuentas. Hasta abril están colgadas en la página web, y se entregan de manera puntual al Ministerio de Hacienda, que incluso controla el pago a los proveedores de la Generalitat.

Y en ese documento se ven los efectos de una prórroga presupuestaria, entre ellos que hay que mantener durante el año en curso idéntico gasto global que en 2015. No hay aumento del gasto, los 1.100 millones más que planteaba Junqueras en sus cuentas, y por tanto el ajuste se aplica como un automatismo, casi sin gestión política.

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Por ejemplo, la Generalitat lo ha publicitado poco, pero hasta abril hay superávit no financiero. En concreto, 219 millones, en comparación con los 950 millones de déficit que se registraron en los cuatro primeros meses de las cuentas de la Administración catalana. Hacía muchos años que no pasaba algo así. Aunque esta cifra se rebaje por los ajustes SEC a final de año, se ve a las claras que las cuentas de la Generalitat están mejorando, y no en el sentido que le gustaría a la CUP.

Razones de la mejora

Entre las razones de la mejora, se encuentran los 1.400 millones de liquidación definitiva del sistema de financiación correspondientes al año 2014, además de otros 800 millones de costes de deuda que se ahorrarán gracias al FLA. También hay que tener en cuenta que algunos tributos propios claves para la Generalitat, como el Impuesto de Transacciones Patrimoniales y Actos Documentados, se han disparado con la reactivación de la ventas de vivienda de segunda mano. Con la economía catalana creciendo a un ritmo del 3,7% anual, la recaudación también se recupera. El problema: con la prórroga ahora todo ese esfuerzo se irá a reducción del déficit, tal y como quiere Montoro.

Montoro, principal beneficiario de la prórroga presupuestaria de la Generalitat

En otras palabras, la prórroga es una especie de ajuste del gasto público pero mecánico, sin grandes pronunciamientos políticos. Desde el punto de vista del rigor económico: una buena noticia.

Estructuras de Estado en el aire

Pero el presidente Carles Puigdemont y Junqueras necesitaban los Presupuestos para impulsar las estructuras de Estado y mantener vivo el 'procés', la dinámica de llevar a Cataluña a una supuesta independencia. Por ejemplo, para el concurso de informática de la Hacienda propia, o para las nuevas embajadas de Raül Romeva. Ahora, sin cuentas propias, cada ampliación del gasto deberá ser negociada una por una y llevada al Parlament, lo que dificulta mucho cualquier tipo de gestión política. Y facilita su bloqueo por parte del Tribunal Constitucional, el arma favorita de Mariano Rajoy para frenar las aspiraciones catalanas.

Puigdemont se comprometió haces dos meses a aprobar 45 leyes en 18 meses. Ahora ni siquiera tiene Presupuestos. La hoja de ruta del soberanismo deberá alterarse de manera significativa. La ventaja: las cuentas de la Generalitat estarán mucho más saneadas precisamente gracias a la prórroga de las cuentas del pasado año.

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