33 heridos, 80.000 euros en daños, dos detenidos...

EEUU pide a sus ciudadanos evitar el barrio de Gràcia a pesar de la 'tregua' de la violencia

Tres noches de disturbios empañan el primer año de Colau en la alcaldía. No ha sido hasta la noche del jueves cuando la situación ha comenzado a calmarse al cambiar la violencia por una cacerolada

Sin apenas incidentes. Así ha terminado la concentración de este jueves en el barrio de Gràcia en el que 80 personas han praticipado en una cacerolada contra el desalojo del espacio 'okupado' Banc Expropiat. Por primera vez, las protestas nocturas han finalizado sin detenidos ni heridos y el dispositivo policial ha sido menor que en noches anteriores a pesar de que un cámara de TV3 fue golpeado por un encapuchado logrando boicotear la conexión en directo. 

El fin de las tres jornadas de violencia en Barcelona coincide con el alarmante mensaje que el Departamento de Estado de Estados Unidos ha enviado a sus ciudadanos, a los que les pide evitar "inmediatamente" el barrio de Gràcia debido al "enfrentamiento" entre los manifestantes y la policía. De esta manera, la Ciudad Condal se sitúa al nivel de países con una situación política inestable como Brasil, lo que significa un duro golpe para la imagen esta localidad. 

33 heridos, 80.000 euros en daños...

Iba a ser una semana clave. Un año al frente de la alcaldía de Barcelona y la firma del acuerdo de Gobierno con el PSC marcaban la agenda de Ada Colau, que no tenía previsto que la ciudad condal se iba a convertir durante varias noches seguidas en el epicentro de unos disturbios violentos. Estos hechos han vuelto a poner encima de la mesa la falta de solución a un conflicto latente y que el exalcalde de Barcelona Xavier Trias dejó 'dormido' durante un año: el movimiento okupa.

El desalojo de un local okupado este lunes encendió la mecha. De propiedad privada desde hace dos años, cuando Caixa Tarragona se lo vendió a un particular, los Mossos desalojaron a sus 'inquilinos' despertando una violencia sin precedentes en la ciudad desde el desalojo del inmueble okupado de Can Vies, ahora hace dos años. El balance de estos días habla por sí solo: 33 heridos, más de 80.000 euros en daños al mobiliario público y coches, motos y sucursales bancarias arrasados por el fuego. Gran parte de ello ha sido provocado por los "50 violentos enormemente organizados" que los Mossos han identificado, 'armados' con corazas, palos e, incluso, cascos.

A pesar de ello, solo dos personas han sido detenidas y ya están en libertad, mientras varios miembros de la CUP alimentan la tensión participando en las protestas y exigiendo a la alcaldesa que se posicione: si al lado de los agentes del orden o de los activistas del 'banc expropiat'. Ante esto, Colau ha mostrado su "confianza" en los Mossos aunque pidiendo prudencia para evitar una "escalada de violencia", lo que podría 'encender' aún más los ánimos de los okupas en un futuro próximo.

No ha sido hasta la noche del jueves cuando el barrio de Gràcia ha vivido su primera jornada sin disturbios graves. Hacia las 10 de la noche, centenares de vecinos, tanto desde los balcones como reunidos en pequeños grupos en las plazas del barrio, han protestado por el desalojo con una cacerolada, siguiendo la convocatoria de los miembros del "banco expropiado", que por primer día desde el desalojo del pasado lunes no han convocado ninguna manifestación de protesta.

En la plaza de la Revolución, epicentro de la cacerolada de esta noche, se ha vivido un momento de tensión cuando un joven encapuchado ha increpado al equipo de TV3 que estaba narrando en directo la cacerolada, hasta el punto de que han golpeado y roto la cámara a uno de los periodistas de la televisión pública catalana.

La CUP llama a' okupar' el Ayuntamiento

Entre los que miembros de la CUP que han participado en los tres días de protestas está Josep Garganté. Su nombre no es desconocido, ya que en tiempo récord se ha convertido en el concejal más polémico. Fue condenado por romper una cámara de TV3 durante la huelga general de 2010, revelar secretos y atentar contra el honor y la intimidad de un alto cargo de Transportes Metropolitans de Barcelona y acusado de presionar a un médico para que pusiera en el informe sanitario de un mantero agredido que recibió un empujón de la Guardia Urbana sin que este hecho se demostrara. 

EEUU pide a sus ciudadanos evitar el barrio de Gràcia a pesar de la 'tregua' de la violencia

Además, este jueves, alentó al movimiento 'okupa' a acudir a la jornada de puertas abiertas del Ayuntamiento de Barcelona con motivo del día del Corpus Christi. Ante este llamamiento directo a la okupación, borró el mensaje en su perfil de Twitter. Sin embargo, Garganté no ha estado solo. Junto a él, el miércoles le acompañaban en la protesta dos diputadas de la CUP, Eulàlia Reguant y Mireia Vehí, deportada esta última de Turquía el pasado mes de marzo tras un acto feminista y que ha pedido públicamente la dimisión del director de los Mossos.

50 violentos "enormemente organizados"

Convertida en un auténtico polvorín, este jueves Barcelona se preparaba para otra noche de disturbios después de que el 'banc expropiat' convocara una nueva manifestación por la tarde. A pesar de ello, la inoperancia del Ayuntamiento de Barcelona enquista las ya tensas relaciones del equipo de Ada Colau con el resto de socios, realidad que también se traslada al Parlament de Cataluña, donde la CUP no solo ha criticado la actuación "desproporcionada" de los Mossos sino que ha participado 'in situ' en los altercados sin esconderse, tensando aún más la cuerda de la estabilidad de un Govern que sostienen con apenas 10 diputados

La falta de diálogo por parte del Ayuntamiento es, además, el combustible de las protestas. Mientras la alcaldesa reconoce la "dificultad de intervenir" en este conflicto, las conversaciones entre los okupas y las instituciones municipales son nulas, cuestión que según Colau parte de la negativa de los desalojados. Por ello, la única opción posible que ofrece es que sean los vecinos los que hablen con un colectivo social que no se 'fía' ya de aquellos que hasta hace poco más de un año estaban en la calle denunciando a esas instituciones públicas de las que forman parte. 

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (EFE)
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (EFE)

Un abogado antisistema para mediar

Ante el temor a que a las autoridades catalanas les "explote en la cara" lo que el ministro de Justicia en funciones, Rafael Catalá, cree provocado por la "simpatía y excesiva cercanía" con los okupas, los Mossos preparan un nuevo dispositivo de segruidad para evitar por segunda noche consecutiva que los manifestantes rompan las placas metálicas que tapian las puertas del local. 

Sin embargo, no solo la CUP pide a Colau que se 'moje', también Ciudadanos, que considera que la alcaldesa debe hacerse cargo del asunto "y tomar medidas" porque tiene medios para ello. Además, ha pedido la participación del tercer teniente de alcalde, Jaume Asens -de Barcelona en Comú-, como mediador, ya que fue abogado de okupas y varios colectivos antisistema. 

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