ALGUNOS SON EXMILITANTES DE TERRA LLIURE

Los históricos de la CUP presionan: o acuerdo sobre Mas o se rompe el proceso

Relevantes independentistas firmaron ayer un manifiesto en el que critican la “mala gestión de estos últimos meses, las dudas e incomprensiones que se han generado”

Foto: Los miembros de la CUP Antonio Baños, Benet Salellas y Albert Butran, durante un acto de la formación política. (EFE)
Los miembros de la CUP Antonio Baños, Benet Salellas y Albert Butran, durante un acto de la formación política. (EFE)

La posibilidad de que la Coordinadora d’Unitat Popular (CUP) apoye la investidura de Artur Mas está provocando una creciente tensión interna dentro de la formación radical. El denominado sector histórico de la CUP ha comenzado a moverse también y a salir de su ostracismo. Relevantes independentistas, otrora vinculados a Terra Lliure, al Exèrcit Popular Català (Època) y al Moviment de Defensa de la Terra (MDT), entre otros, firmaron un manifiesto este miércoles bajo el título: ‘Manifiesto de apoyo al proceso independentista, en el 30 aniversario de la muerte de Quim Sánchez”.

Sánchez fue un militante de Terra Lliure y exobjetor de conciencia que murió el 16 de diciembre de 1985 cuando explotó un artefacto que llevaba encima, cerca de la 411 Comandancia de la Guardia Civil. Una hora antes, había sido desactivado otro artefacto similar en una céntrica comisaría.

En el manifiesto critican la “mala gestión de estos últimos meses, las dudas e incomprensiones que se han generado” y advierten de que “unas elecciones anticipadas a marzo, con un resultado incierto, más allá de visiones electoralistas cortas de vista, suponen volver a situarnos en la lógica autonomista, dar por acabada la dinámica plebiscitaria y dejar en el cajón cualquier intento de debate sobre la constitución catalana que queremos”. Con ello, presionan para que la CUP firme un pacto para que se pueda formar Gobierno antes de que Mas convoque nuevas elecciones para dentro de tres meses.

En otro momento del manifiesto, se preguntan: “¿Cómo se puede pensar que unas elecciones en marzo pueden suponer un giro a la izquierda [según algunas encuestas oficiales, la CUP subiría hasta seis escaños en unas nuevas elecciones, pasando a 16]? Esta falsa salida sería ofrecer en bandeja la excusa a aquellos que no tienen ningún interés en un proceso hacia la independencia (…) o iniciar un enésimo viaje hacia terceras vías muertas o referendos de poco recorrido”.

El presidente en funciones de la Generalitat, Artur Mas. (EFE)
El presidente en funciones de la Generalitat, Artur Mas. (EFE)

Los independentistas históricos dicen que “el momento actual es fruto de muchos años de esfuerzos, de la maduración de la conciencia y voluntad nacionales y de una situación de crisis social, política e institucional del Estado español”. Los promotores del escrito abren los brazos a los independentistas neoconversos al señalar que “la actual mayoría social por la independencia no sería posible sin la participación de todos aquellos que, desde hace años o en los últimos tiempos, han entendido que la independencia no solo es posible, sino que es necesaria”.

Advierten los radicales de que “no se pueden dar facilidades a partidos de orden y de gobierno sin una voluntad clara de traspasar el punto de no retorno institucional, para que no se entretengan en el inmovilismo, porque en estos momentos la dilación cuestiona la credibilidad del camino hacia la República Catalana Independiente”.

Y finalizan reclamando “que se hagan todos los esfuerzos posibles para que se pueda cerrar un acuerdo entre Junts Pel Sí y la CUP, dejando de lado los intereses partidistas o visiones patrimonialistas del proceso hacia la República Catalana Independiente. Entendemos que la diversidad y la pluralidad que hay tanto dentro de la CUP como en JxS se han de expresar abiertamente para superar posiciones excesivamente sectarias y se han de convertir en la garantía y el compromiso para el logro de acuerdos y su cumplimiento, escuchando así el mandato excepcional que nos dio el pueblo catalán en las elecciones del 27 de septiembre. Emplazamos a encontrar una unidad de acción hacia la independencia respetando la representación electoral, pero también respetando las legítimas diferencias de los proyectos sociales que cada uno representa, buscando un equilibro que no reste, y más cuando la adhesión entusiasta de las clases populares es imprescindible y ha de crecer”.

El fin del 'proceso'

Entre los firmantes figura Carles Sastre, exmilitante del Exèrcit Popular Català y de Terra Lliure, actualmente en la CUP; su compañera de aventuras Montserrat Tarragó; Carles Benítez, ex Terra Lliure y MDT y actualmente en la CUP; o Àlvar Valls, Sebastià Datzira y Josep Maria Renyé, todos ellos también vinculados a la banda armada.

El propio Carles Benítez, en un reciente artículo de opinión, titulado ‘Las elecciones anticipadas y los idus de marzo’, recordaba que “la anticipación de las elecciones al mes de marzo próximo como consecuencia de no haber llegado a un acuerdo de investidura entre JxS y la CUP es percibida con inquietud por muchas personas, que lo ven como el fin del proceso independentista”.

Manifestación por la Diada de Cataluña. (Reuters)
Manifestación por la Diada de Cataluña. (Reuters)

Benítez considera que la convocatoria de nuevas elecciones supondría un bajón del independentismo y el reforzamiento del españolismo, y abren la puerta a una “dispersión de alianzas fuera del independentismo y en el camino de las terceras vías”, en referencia a Podemos. Además, advierte de que “la oposición explícita a la investidura de Artur Mas esconde elementos que tienen como consecuencia inmediata la obstrucción a la ruptura independentista iniciada el 9 de noviembre [fecha de la resolución rupturista del Parlamento catalán aprobada por JxS y la CUP] y la liquidación de la acumulación de fuerzas de cariz político que se gestó con las movilizaciones independentistas de los últimos años”.

Todo ello provocaría “la ruptura del bloque independentista actual” y el inicio de “un nuevo tiempo político en que la ruptura con el Estado se centraría en la realización de un referéndum, un objetivo predicado por las terceras vías antiguas y nuevas de todo el Estado español, un referéndum que todos sabemos que no se hará”.

Alerta de los veteranos

Otro independentista histórico, aunque no firmante del manifiesto, Carles Castellanos, dice en otro artículo que “en síntesis, y desde el punto de vista estrictamente político, avanzar las elecciones al mes de marzo representa escapar de las obligaciones y los mandatos derivados del 27 de septiembre y del 9 de noviembre pasados”. Señala más adelante que “es significativa la obsesión de demasiados dirigentes de CDC por mantenerse siempre dentro de la legalidad".

"Como es lógico, la burguesía, como clase dominante, quiere asegurarse el paso a la República Catalana independiente con la mínima posibilidad de cambios sociales. Y por ello propugna de manera obsesiva el mantenimiento sempiterno ‘dentro de la legalidad’. Sabemos que este ejercicio de inmovilismo social y político es imposible por las características rupturistas mismas de la opción independentista (…) La ruptura de la legalidad es, pues, inevitable”.

Pablo Iglesias y Ada Colau en un mitin de En Comú Podem. (Reuters)
Pablo Iglesias y Ada Colau en un mitin de En Comú Podem. (Reuters)

Y la histórica de la CUP Blanca Serra, por su parte, alerta de que algunos han puesto sobre la mesa “un regalo de Navidad en forma de referéndum de última generación”. Y apunta directamente a Podemos “y sus franquicias en Cataluña, que se lo han sacado de la manga ante la posibilidad de comerse a los votantes de la CUP”. Arremete contra los de Pablo Iglesias y Ada Colau porque dice que el independentismo de izquierdas “les da náuseas”. Y ahonda en la teoría de un intento de “fagocitar la CUP” poniendo como señuelo una pretendida reforma del Estado.

Pero los cantos de sirena de un prometido referéndum, afirma, “no llegan enteros a fin de año, aunque ya han conseguido liarla y embobar al personal más dispuesto a ser engatusado y más temeroso a no parecer suficientemente de izquierdas”. En otras palabras, lo que propugna es llevar a buen puerto la hoja de ruta acordada y olvidarse de pretender ensanchar la base social del independentismo porque todo es una trampa de las fuerzas españolistas.

Señala la veterana activista que “Pablo Iglesias es el nuevo Felipe González, Albert Rivera el nuevo Adolfo Suárez”. Pero critica especialmente a sus colegas de la CUP, primero por no haberse presentado a las elecciones del 20-D. Y subraya: “La opción oficial de la CUP es de abstención, pero es una opción que ni los mismos que la propugnan se creen”. Avisa de que unos votos de la CUP se irán a ERC y otros, a Podemos. Pero, en su conjunto, Serra alerta de una eventual operación de desmantelamiento del grupo de JxS tras la formación de Gobierno para controlar el Ejecutivo en una falsa alianza de fuerzas de izquierda donde estaría también Podemos. Se trataría de dejar a CDC por el camino y “recomponer una alianza de izquierdas” con los representantes de ERC y de Catalunya Sí que es Pot, como pretenden estos.

Cataluña

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
17 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios