UN PORTAVOZ FAMILIAr NIEGA TENER DINERO FUERA

Los Ruiz-Mateos controlan su imperio en el extranjero con un puñado de testaferros

La UDEF está estudiando un voluminoso informe sobre los negocios en el extranjero de la familia Ruiz-Mateos. Un imperio que, según ese dossier, tienen bajo control con un puñado de testaferros

Foto: José María Ruiz Mateos (c) junto a seis de sus hijos. (EFE)
José María Ruiz Mateos (c) junto a seis de sus hijos. (EFE)

Los Ruiz-Mateos han tenido a un grupo de varias personas clave para mover sus negocios por medio mundo. Los principales testaferros están en la pequeña república de Belice, lindante con México, según el voluminoso informe elaborado por la agencia Crossword que ahora estudia la UDEF. Allí, una conocida gestora, Cynthia Buchanan de Raveneau, está en el centro de un conglomerado de compañías. De Raveneau, que también opera desde Miami, “está muy bien relacionada con círculos políticos y económicos”, dice el dossier.

El complejo entramado societario tiene la clave en la sociedad Alpine Enterprises Ltd, una empresa que participa en varias sociedades de Nueva Rumasa. En su consejo de administración se sientan De Raveneau, Luis Antonio Davis y Pamela Damaris Hall. Los tres también forman parte de Bridge Investments Club (firma de inversiones en países offshore) y tienen cargos directivos en la sociedad Le Baron Capital Inc, con sede en Panamá y directamente vinculada a Baron Capital Management, de Nueva York, dedicada a la gestión de fondos de inversión y vinculada directamente a un sobrino de Ruiz-Mateos.

Todos los citados son de nacionalidad panameña, lo mismo que Silvia Clarke, una colaboradora de De Ravenau. Clarke, señala el informe, “es gestora de banca de inversión offshore a nivel mundial, con conexiones en Rusia, Singapur, Chipre, Belice, Costa Rica, Islas Vírgenes Británicas y Tórtola. Está vinculada al banco USB, agencia de Suiza”. Una de las compañías de inversión que controla este grupo de testaferros para mover dinero es Terremark Worlwide Inc, con sede en Miami y en cuya lista de inversionistas aparecen desde un expresidente de Costa Rica hasta el expresidente de un importante partido político español, pasando por un exministro de Defensa.

Seguimiento en Suiza

El 26 de junio de 1996, la sociedad Morgan & Morgan Trust Corporation Ltd constituía fiduciariamente en Belice la sociedad Lerton Holdings “en representación de José María Ruiz-Mateos de Tejada”. Morgan & Morgan es un bufete de abogados utilizado normalmente por el patriarca de la familia para crear empresas. Lerton Holdings, por su parte, que se haría con la propiedad absoluta de todo el grupo Dhul de Nueva Rumasa, dio poderes a un andorrano, Daniel Arqués i Tomàs, según una escritura de un notario de Ginebra. Según parece, Arqués pertenece a la estructura de Banc de Crèdit Andorrà y “fue detectado en Ginebra (Suiza) en octubre de 2013 en el despacho de Joëlle Knopfel, donde se llevó a cabo la reunión de la junta de accionistas de Caybon Investments, vinculada a Lerton Holdings”. En Caybon, domiciliada en República Dominicana, había figurado como testaferro hasta hacía poco el suizo Nicolás Faure, que fue despojado de sus cargos por tener procedimientos abiertos en España precisamente por sus actividades con los Ruiz-Mateos. Lerton, por su parte, era la propietaria de las marcas de productos del grupo Nueva Rumasa. Sólo esas marcas tenían entonces un valor de 2 millones de euros, pero “según los administradores concursales, podrían llegar a los 30 millones de euros si no se encontrasen en litigios judiciales”.

Caybon es también una de las propietarias del Hotel Luperon, que fue adquirido por 25 millones de dólares a través de una compleja ingeniería empresarial controlada por Knopfel en 2011. La propiedad del complejo pasó a manos de tres sociedades domiciliadas en tres países distintos (uno de ellos, paraíso fiscal). Luego, una compañía de Joëlle Knopfel vendió esa propiedad a tres empresas de Ángel de Cabo. “La maniobra realizada posee el perfil de venta ficticia a terceros, manteniendo Ruiz-Mateos el control activo del complejo”, explica el informe de Crossword.

Una pieza clave

Knopfel, abogada de profesión, fue la encargada de tejer la maraña legal para vender el grupo Nueva Rumasa a un precio simbólico al liquidador Ángel de Cabo, que hizo lo mismo para desmantelar el imperio de Gerardo Díaz Ferran. En esta ocasión, la abogada “vendió la sociedad holandesa Dhul Holdings BV, con domicilio en Ámsterdam, a las sociedades Back in Business 2011, Zendia Hispania, Gerbersa Inversiones y Mundelca”. También le vendió la sociedad Ceslow Business Cop, de Belice, propietaria de las Bodegas Teresa Rivero SA, y varios activos más.

Nacida en Liechtenstein en 1945, la letrada suiza era una persona a la que los Ruiz-Mateos utilizaban para controlar sociedades en paraísos fiscales y para canalizar fondos, supuestamente, hacia Liechtenstein. Su cuartel general está en Ginebra, pero tiene oficina en Vaduz y Ámsterdam. Según se desprende del informe de Crossword, Knopfel fue una de las supervisoras de la venta de Nueva Rumasa a Ángel de Cabo para liquidar el holding. Los detectives localizaron también 18 empresas de Belice vinculadas a los Ruiz Mateos en las que tiene firma y apoderamiento la abogada Joëlle Knopfel.

Una idea de la complicada ingeniería empresarial utilizada por Ruiz-Mateos la da el hecho de que en el año 2000 crea en Panamá la sociedad Lerton Enterprises Corp, también a través del despacho Morgan & Morgan. El consejo de administración de la nueva empresa está formado por tres empresas: Matabor, Miakunal y Mardeco. Estas, a su vez, dependen de otras compañías.

Teresa Rivero, esposa del empresario José María Ruiz-Mateos. (EFE)
Teresa Rivero, esposa del empresario José María Ruiz-Mateos. (EFE)

Los detectives otorgan un papel primordial en la red exterior de los Ruiz-Mateos a los suizos Nicolás Faure, Joëlle Knopfle, Eric Guilloud y Rolf Inhof, además de los tres centroamericanos citados (De Raveneau, Davis y Hall). Pero también destaca el papel de Noelie Gbteie, de la República de Benin, o el centroamericano David Paniagua Carrillo. Se señala también a Rufino Martín Maestro, de quien se dice que es “administrador único de la sociedad Janer & Bailly, empresa sin actividad, y apoderado de una cuenta bancaria de esa sociedad en el Banco Etcheverría. A través de esa cuenta, la mercantil Janer & Bailly recibió 78 millones de euros procedentes de la sociedad Bardajera [esta sociedad controlaba el dinero obtenido por los pagarés de Nueva Rumasa]”. Rufino Martín Maestro también tenía poderes en Lerton Holdings, la propietaria de las marcas del Grupo Dhul.

El principal colaborador

Uno de los principales apoyos que tuvo la familia, sin embargo, fue Alfonso Barón Rivero, sobrino de Teresa Rivero. Amigo de juventud de Bertín Osborne, a quien ayudó a realizar inversiones en Miami, los detectives le otorgan un papel principal en el control de la red exterior de los Ruiz-Mateos.

Alfonso Barón había sido director del Dredsner Bank en Fráncfort. De él se dice que “sería el responsable en el extranjero de la familia Ruiz-Mateos y de Nueva Rumasa, ya que constaba como apoderado de algunas cuentas bancarias domiciliadas en Suiza a nombre de sociedades del grupo empresarial”. Se le vincula también con un grupo de empresas de las Antillas Holandesas y de Liechtenstein, además de citar una cuenta corriente en el Banco Emirates NDV de Dubai. Su nombre aparece también como apoderado en cuentas del Dresdner Bank y vinculado a distintas cuentas repartidas por otros países.

Él, sin embargo, lo niega todo. “Nunca he manejado esas cuentas que dicen. Colaboraba con ellos como asesor independiente, como puedo colaborar con otros. Pero no era un empleado de Nueva Rumasa. Es cierto que les ayudé en la compra-venta de empresas, pero jamás llevé ningún fondo suyo ni les movía dinero. Desgraciadamente, que yo sepa, no hay dinero de los Ruiz-Mateos fuera de España. La prueba está en que se han enviado comisiones rogatorias a un montón de países y todas han demostrado que no existen fondos suyos depositados fuera de España”, señaló a El Confidencial.

El desmentido del hijo

José María Ruiz-Mateos Rivero, uno de los hijos del empresario, también manifestó a este diario que las afirmaciones vertidas en el informe de Crossword “son de una falsedad absoluta de principio a fin”. Para ello, se remite “a los numerosos informes de la UDEF que, después de enviar 10 comisiones rogatorias a otros tantos países, no encontró no sólo cuentas corrientes, sino ni siquiera indicios de que tuviésemos dinero fuera”.

José María Ruiz-Mateos Rivero, quinto hijo del empresario. (EFE)
José María Ruiz-Mateos Rivero, quinto hijo del empresario. (EFE)

El integrante del clan familiar (que a pesar de las reiteradas llamadas de El Confidencial no había querido hablar sobre el tema) admite a este diario que gran parte de las compañías matrices que controlaban Nueva Rumasa se encontraban fuera de España y, concretamente en Belice, “pero ninguna de las compañías que están en el extranjero tiene una cuenta corriente fuera de España”. Acepta, eso sí, que hubo varias cuentas corrientes en Suiza (se descubrieron hace poco) “que tenían dos o tres millones de euros cada una, pero todo ese dinero se trajo a España entre el 2006 y el 2007 y sirvió para capitalizar las empresas de Nueva Rumasa”. Se da la circunstancia de que la Policía registró la casa de Alfonso Barón Rivero a principios del 2012 y le encontró una llave electrónica que le permitía el acceso a seis cuentas de Suiza a nombre de empresas de Nueva Rumasa. El sobrino afirmó entonces que nunca llegó a utilizar esa llave y tanto él como los hijos del empresario juraron que en las cuentas no había dinero desde hace años, lo que ratifica su primo José María Ruiz-Mateos. Este también afirma que todo el dinero recaudado con los pagarés del holding “fue a parar a empresas y no se sacó ni un céntimo afuera”.

Lo que dice el informe de Crossword, según José María Ruiz-Mateos, “es una auténtica difamación, porque no tenemos ni dinero ni patrimonio en paraísos fiscales”. También rechaza que la familia tenga testaferros. “¿Qué es un testaferro? Si acaso, tenemos administradores de empresas”. ¿Y por qué, si su patrimonio es español y trabajan en España, las matrices de las compañías que manejan Nueva Rumasa se domicilian en Belice, que es un paraíso fiscal? ¿Y cómo puede ser que teniendo la sede fuera no tengan ni una sola cuenta corriente en el país donde tiene su sedenbsp;“Porque a mi padre le interesó domiciliarlas allí. Pero en Belice no es preciso tener una cuenta corriente para domiciliar una sociedad. Insisto: ni nosotros ni ninguna de nuestras sociedades tenemos cuenta corriente fuera de España”.

Según el hijo del patriarca, Alfonso Barón nunca ha tenido ni manejado fondos internacionales. El informe de los detectives enumera unos cuantos: Barton Asset Fund Institutional Class, Baron Emerging Marxets Fund, Baron Fitth Avenue Growth Gund, Baron Focused Growsed Fund, Baron I Oportinity Fund, Baron Real Estate Fund… y así hasta un total de 18 fondos. Pero hay más: también tiene apoderamiento en los fondos de inversión Stichting Asamur 1, Stichting Asamur 2, Srichting Asamur 3. El epígrafe Asamur se corresponde con el nombre de Rumasa al revés.

También rechaza que Barón esté vinculado a fundaciones en Liechtenstein. “Falso absolutamente”, recalca. El dossier de Crossword lo desmiente: Alfonso Baron creó una fundación llamada Stiftung Für Internationale Zusammenarbeit, supuestamente para la familia Ruiz-Mateos, domiciliada en Ginebra y ramificaciones en Liechtenstein, en la que figura él como presidente, Joëlle Knopfel como secretaria, el alemán Mathias Pérez como vicepresidente y la venezolana Ilma Nyerges como vocal. Baron también tiene intereses en la sociedad Tropero Investments, domiciliada en Florida (gestiona allí un hotel de lujo).

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