LA FAMILIA PUJOL FERRUSOLA, MÁS CLAN QUE NUNCA

Oriol Pujol avisa al PP: alude al pequeño Nicolás y a un ‘affaire’ de Sánchez-Camacho

El expresidente del grupo parlamentario de CiU negó que cobrase comisiones y aseguró que jamás quiso entrar a formar parte de un grupo de empresarios para obtener estaciones de ITV

Foto: El presidente de la comisión de investigación sobre fraude y evasión fiscal, David Fernández (d), junto a Oriol Pujol. (EFE)
El presidente de la comisión de investigación sobre fraude y evasión fiscal, David Fernández (d), junto a Oriol Pujol. (EFE)

El expresidente del grupo parlamentario de CiU en el Parlamento autonómico, Oriol Pujol, se envolvió este lunes en la bandera catalana en su comparecencia ante la Comisión contra el Fraude Fiscal, más comúnmente conocida como Comisión Pujol. El expolítico contó con el apoyo de su partido y la presencia de la cúpula de la organización empezando por el coordinador general, Josep Rull, el vicepresidente de la cámara Lluís Corominas y su sucesor al frente del grupo parlamentario, Jordi Turull. Pujol avisó de que ya no es diputado ni político y así dictó las reglas del juego: contestar a lo que quería y sortear las preguntas molestas.

La semana pasada, el primogénito de la saga, Jordi Pujol Ferrusola, se presentó blandiendo un CD con la “grabación sin censura” de la conversación que la presidenta del PP, Alicia Sánchez-Camacho, mantuvo en el restaurante La Camarga con su exnovia, Victoria Álvarez. Este lunes fue Oriol quien aludió a lo que podría “contar” un amigo íntimo de Sánchez-Camacho y desveló que el pequeño Nicolás, que se le presentó con una carta de recomendación de la vicepresidenta del Gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría, y del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, tenía información reservada sobre su persona. Incluso Marta Pujol, la arquitecta, blandió un supuesto sobre con una lista de arquitectos enchufados por los socialistas en pago por apoyar a Pasqual Maragall. Ya dicen que la mejor defensa es un buen ataque.

Por mor de su estrategia, Oriol se negó a contestar a cualquier pregunta sobre el dinero que le dejó su abuelo en Andorra, lo mismo que su hermano Pere Pujol y, en menor medida, su hermana Marta. Lo que quedó claro es una cosa: la familia Pujol fue más clan que nunca y los malos son los demás. “Detecto en esta comisión más ganas de hacer preguntas que de escuchar respuestas”, recriminó a los diputados presentes.

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Oriol Pujol: "Yo no tengo dinero en el extranjero"

 

Oriol Pujol negó que cobrase comisiones. Aseguró que jamás quiso entrar a formar parte de un grupo de empresarios para obtener estaciones de ITV y defendió que su mujer cobró 200.000 euros por asesorar en la deslocalización de la empresa Sharp. En realidad, afirmó que no hubo deslocalizaciones en Cataluña, sino relocalizaciones, aunque las multinacionales Yamaha, Sony y Sharp acabaron marchándose con los bártulos a otro sitio. Otra cosa es que sus trabajadores, con mayor o menor fortuna se recolocasen después. Pero, contrariamente a lo que había mantenido en otras ocasiones, quiso deslindarse de cualquier poder de decisión. Ni siquiera reconoció que puso a Josep Tous, presidente de la sectorial de Industria de CDC, en la Generalitat con la orden de elaborar un nuevo mapa de las ITV.

El rifirrafe con el PP

Lo más destacable fue que aseguró que no se envolvía en la bandera catalana ni en el país, pero que sólo hacía falta observar la coyuntura política y compararla con las acciones que se llevaban a cabo contra los Pujol para sacar alguna conclusión. En un momento determinado, mantuvo un enfrentamiento con el representante del PP, Sergio Santamaría, que había acusado a su padre de nepotismo. “¿Nepotismo? ¿Le doy la lista del PP? Me sorprende bastante”, dijo, antes de sacar su artillería contra la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho. “Usted quería hacer su mitin. Pero le recuerdo que la presidenta del PP vuelve la espalda a este Parlamento porque no ha querido declarar y eso es muy grave”.

La presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho. (EFE)
La presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho. (EFE)

Las recriminaciones entre ambos fueron subiendo de tono, al defender Santamaría que la propia Sánchez-Camacho le había propuesto hace semanas al presidente de la comisión su comparecencia. Cuando habían alcanzado un determinado nivel de decibelios, el presidente de la comisión, David Fernández, (CUP) zanjó la cuestión y amenazó al diputado popular con suspender la sesión y tener una charla privada con él si seguía interrumpiendo al compareciente. No fue la única vez. Minutos más tarde, Oriol Pujol volvió a la carga: “Los representantes del PP actúan con odio. Es una forma de hacer política, un estilo, que no comparto. Hace años, me llegó una señora mexicana a contar una historia. Y todo lo que trajo se lo dimos al implicado, un altísimo dirigente de su partido”, dejó ir el convergente.

También recriminó a la líder popular que se hubiese reunido con Victoria Álvarez, exnovia de su hermano Jordi Pujol Ferrusola. “Pero yo no voy a hacer como la presidenta del PP. Es más: conozco a una persona con la que ella ha mantenido una relación íntima, pero no me he reunido con esa persona, a la que conozco mucho, en ninguna ocasión ni he comido con ella para preguntarle cosas”, amenazó veladamente. En realidad, se trata de una persona muy ligada a CDC y con una considerable proyección pública.

Francisco Nicolás a la salida de los juzgados de Madrid. (Gtres)
Francisco Nicolás a la salida de los juzgados de Madrid. (Gtres)

En su alegato final, reconoció que se había reunido con el pequeño Nicolás. “Venía supuestamente con una carta de presentación de la vicepresidenta del Gobierno y del Ministro de Interior. Pero si alguien quiere tomárselo poco en serio, sí puedo decir que de mí sabía cosas que sólo yo sabía, como reuniones o cenas que nadie más  conocía. Incluso tenía información de conversaciones telefónicas que no constan en el sumario. Y me habló también de miembros del Cuerpo Nacional de Policía que están encausados en un juzgado de instrucción de Madrid”, afirmó.

También dirigió de nuevo sus dardos contra Alicia Sánchez-Camacho. “Me reuní con la presidenta del PP en el hotel Berna en mayo del 2011 para hablar de pactos después de las municipales. Y ella, en un momento, me preguntó a qué se dedicaba mi mujer. Yo no conocía nada sobre si había una investigación en marcha o no, además de que había secreto de sumario. Pero en todo esto no hay nada casual, desde mi punto de vista”, subrayó refiriéndose a que los escándalos de los Pujol obedecen a una gran confabulación.

Oriol también se enfrentó al diputado de ICV Marc Vidal, afeándole la falta de consideración con su madre, que fue a declarar el lunes de la semana pasada. “Señor Pujol, su hermano dijo la semana pasada que era el dinamizador económico. ¿Usted sería el facilitador, o sea, el que abría puertas a quien le interesaba? ¿Era el hijo del amo?”. Al hijo del expresident le asaltaron los demonios. “¿En qué se basa para decir eso? A usted ya le seguí la pasada semana y menospreció a mi madre,. Tengo la sensación de que ha guardado la traca para el final. Pero ya vi que había menospreciado a mi madre, que tiene casi 80 años, que vino aquí a enfrentarse a un juicio político y ahora intenta hacerme lo mismo a mí”.

El sobre que no existía

Marta Pujol Ferrusola sólo admitió que a partir de 1992 cada uno de los hermanos gestionó su parte de la herencia aunque había también un fondo común que seguía gestionado por Jordi Pujol Ferrusola. Ella subía casi cada año a Andorra para controlar la cuenta. Admitió que durante la etapa en que su padre fue president recibió 12 encargos del Gobierno, además de estar en nómina del Ayuntamiento de Sant Vincenç Montalt desde 1996. En realidad, fue contratada por cuatro años, prorrogables por otros cuatro. Pero desde entonces sigue sobrando 2.264 euros mensuales con una jornada de 15 horas semanales.

Marta Pujol admite que sólo uno de sus doce contratos con el Govern fue con concurso. (EFE)
Marta Pujol admite que sólo uno de sus doce contratos con el Govern fue con concurso. (EFE)

Defendió, no obstante, su profesionalidad y  prueba de ello es que “trabajé con ayuntamientos de CiU, de CiU y ERC e incluso con uno del Tripartito. Sacó, sin embargo, su vena familiar denunciando otra gran conspiración de los enemigos de los Pujol: blandiendo un sobre, denunció que el gobierno socialista de Mataró la tiene vetada y que todos lo demás arquitectos han hecho algún trabajo para ese consistorio menos ella. En ese sentido, denunció que desde el propio colegio de Arquitectos se impulsó una lista de apoyo a Pasqual Maragall en 1999, cuando éste se enfrentó a Jordi Pujol por primera vez para disputar la presidencia de la Generalitat. A raíz de ahí, todos los que firmaron la lista pasaron a trabajar para las administraciones públicas. Luego, sin embargo, quitó hierro al asunto, volvió sobre sus pasos y dijo que el sobre que blandía no era nada.

“No somos un clan”

Pere Pujol Ferrusola, por su parte, aseguró que “no somos un clan. Somos una familia bien avenida, con unos principios, unos valores o una jerarquía incluso, si quiere”. Pere, que respondió a todas las cuestiones excepto a los temas de la herencia del abuelo (porque está bajo investigación judicial, aunque admitió que subía a Andorra a controlar la cuenta) admitió que trabaja desde 1993 para una empresa de la familia Sumarroca (una de las más beneficiadas por las adjudicaciones de la Generalitat), Entorn, de la que en 2007 adquirió un paquete accionarial.

Esta empresa obtuvo cuantiosas adjudicaciones del Gobierno autonómico, aunque el hijo del expresident detalló que la media de la facturación a la Generalitat es del 15% del total de la facturación de la empresa en toda su historia. Y si se cuentan los contratos con Diputaciones, consejos comarcales, ayuntamientos, Ministerios de Agricultura o de Fomento o instituciones de la UE, el porcentaje sube al 27%. Pere Pujol facilitó todos los datos profesionales que le demandaron los diputados y llevaba casi todos los documentos que le podían requerir… excepto, claro está, los de la cuenta andorrana.

Ante todo ello, CiU volvió a lanzar duras acusaciones al resto de los grupos. “La semana pasada, vimos que esta comisión tocaba fondo y sigue desprestigiando al Parlamento. Aquí no se quiere saber la verdad y establecer responsabilidades políticas, sino hacer un juicio paralelo”, dijo la representante convergente, Meritxell Borràs. Y zanjó, dirigiéndose a sus colegas: “Ya hemos visto que ustedes ya lo han hecho. Incluso con mal estilo”.

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