su hoja de ruta a lA INDEPENDENCIA de cataluña

Artur Mas se la juega a Junqueras y deja la pelota soberanista en el tejado de ERC

Mas oficializó ayer las exigencias a los soberanistas catalanes exponiendo su hoja de ruta y sus condiciones para terminar el proceso hacia la independencia

Foto: El presidente catalán y líder de CiU, Artur Mas, durante su conferencia. (EFE)
El presidente catalán y líder de CiU, Artur Mas, durante su conferencia. (EFE)

Previsible y terco. El presidente catalán, Artur Mas, oficializó ayer las exigencias a los soberanistas catalanes exponiendo su hoja de ruta y sus condiciones para terminar el proceso hacia la independencia, como ya había sido avanzado por El Confidencial. Serían unas elecciones anticipadas con una candidatura independentista única y un único punto en su programa: si los catalanes quieren la independencia. Todo debería estar acabado a finales del 2016, fecha en la que tendrían lugar las primeras elecciones plebiscitarias de la nueva República Catalana (este es el nombre que figurará en la Constitución que han preparado expertos juristas).

En el ambiente quedó la sensación de que ya tiene todo dispuesto para liderar una lista unitaria en unas elecciones anticipadas que deberían convertirse en un referéndum y servirían para preparar las plebiscitarias de 2016.

Fue un discurso ante 3.000 personas con una primera fila que incluía el Gobierno autonómico al completo y algunos –pocos– representantes de la ‘sociedad civil’: la presidentas de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Carme Forcadell, la de Òmnium Cultural, Muriel Casals, el director del Liceo y exconsejero de Economía Joaquim Molins, o el presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Miquel Valls.

Pero los invitados estrella y los que provocaban el morbo político eran la cúpula de ERC: Oriol Junqueras, Marta Rovira y Anna Simó. Los constantes aplausos de un público entregado contrastaban con la cara de póquer de la cúpula republicana, que se abstuvo de aplaudir las palabras del president. Es más, Junqueras tan sólo lo hizo cuando, en un momento dado, los presentes corearon la consigna “In, inde, independencia” y él acompañó los gritos con palmadas.

Mas no adelantará las elecciones si no es para convertirlo en consulta

Vídeo: Mas no adelantará las elecciones si no es para convertirlas en consulta

 

Porque la pelota vuelve a estar en el tejado republicano: Mas quiere convocar elecciones, quiere unificar el soberanismo. Si ERC no facilita esa candidatura única a medida de Mas, la culpa será solamente suya. Y ese sentimiento de culpa parecía cernirse ya sobre los semblantes de la cúpula de Esquerra presente en el acto.

El mensaje de Mas fue claro: sólo convocará elecciones anticipadas si es para que estas se conviertan en el referéndum que el Gobierno central no le ha dejado celebrar. Estableció su hoja de ruta con meridiana claridad: sólo convocará unas elecciones autonómicas, porque están dentro de la legalidad y no pueden ser invalidadas. Pero “son los partidos políticos y la sociedad civil las que las convierten en una consulta”. Y lo que es más importante: “Sólo adelantaré las elecciones si son para hacer la consulta. Si son para cambiar el Gobierno o para modificar el mapa del Parlamento, no las convocaré. En ese caso, se harán a finales del 2016, cuando tocan”.

Unas elecciones “referendarias”

A partir de ahí, puso sus condiciones: han de tener un resultado claro, muy claro, que nadie pueda interpretar ese resultado a su manera. Por tanto, él propone cómo hacerlas: “Han de llevar una propuesta o un programa claro. En ellas se debe dejar patente la raíz del problema: saber si Cataluña quiere ser un Estado independiente o no. Se trata de preguntar eso”. Evidentemente, no todos los partidos introducirán esa cuestión. Pero si hay una candidatura que la lleva, sería suficiente. Mas apuesta porque esa candidatura obtenga la mayoría absoluta y así el resultado será nítido.

“Eso nos lleva a la pregunta de si habrá una candidatura o varias. Pues habrá muchas. Pero las del SÍ/SÍ [o sea, las que debían contestar a las dos preguntas del 9-N: si quiere que Cataluña sea un Estado y, en caso afirmativo, si quiere que sea un Estado independiente] son las que importan. Mi criterio personal es que si hay más de una lista a favor del , ha de haber una que obtenga mayoría absoluta en el Parlamento”.

La novedad aportada por Mas está en el detalle de esa candidatura única. En este sentido, el president se preguntó si los diferentes partidos catalanes “serán capaces de aparcar por una vez y por poco tiempo sus diferencias para formar esa candidatura”. Dio la respuesta: “Propongo una fórmula con el doble objetivo de superar la dinámica partidista y proteger al mismo tiempo el futuro de los partidos políticos”.

Así pues, lanzó la propuesta de una lista conjunta de los partidos soberanistas. Esa lista debería incluir representantes de los partidos y de la sociedad civil; además, todos sus integrantes aceptarían no repetir en las elecciones siguientes. “Por una sola vez, como un acto de servicio al país”, clamó. El mandato parlamentario de ese gobierno sería corto: tan sólo de 18 meses. En las elecciones siguientes, los partidos podrían volver a presentarse con sus siglas y sus respectivos programas. Además, la financiación de la campaña se haría a través de una fundación o asociación fundada ex professo para ello y, por último, las subvenciones públicas se distribuirían entre los partidos integrados en esa candidatura.

En este punto del discurso, con todos aplaudiendo, era digna de atención la cara seria y consternada del líder republicano, Oriol Junqueras, plantado en la fila uno del auditorio.

El tiempo apremia

El calendario no le preocupa mucho a Mas. “Ni yo sé cuándo podría convocar esas elecciones, porque no sé si se darán las condiciones, pero el proceso debería estar acabado a finales del 2016. Por tanto, no tenemos mucho tiempo”. Eso significaría que las elecciones se tendrían que celebrar en febrero del 2015 o a mediados de año, después de las municipales.

Artur Mas desvela sus planes tras la consulta. (AP)
Artur Mas desvela sus planes tras la consulta. (AP)

Artur Mas desgranó también el papel de ese Gobierno provisional: comunicar al Estado español, a la UE y a las instituciones internacionales la voluntad de formar un Estado independiente, proponer la apertura de negociaciones para acordar la secesión y repartir los bienes con España, acabar de formar las estructuras de Estado pendientes y el paquete legislativo necesario, iniciar un proceso de participación de la ciudadanía para tener lista la Constitución catalana, que se habría de aprobar en la siguiente legislatura, y promover unas elecciones constituyentes y un referéndum para la proclamación definitiva del nuevo Estado. Más aplausos en este momento, Junqueras con semblante pétreo, Anna Simó chateando con su móvil y la presidenta del Parlamento, la democristiana Núria de Gispert, mirando al suelo, sin aplaudir.

Le quedaba al president un asunto por resolver: ¿y su papel en todo ello, en esta “recta final”? Si pide esfuerzos y sacrificios a partidos y a los demás, él no iba a ser menos. Por tanto, se reserva dos compromisos: “Si me corresponde encabezar la candidatura unitaria, estoy dispuesto a hacerlo. Y además, no volvería a presentarme [esa era una de las condiciones que había puesto minutos antes]”. Pero eso sería poco sacrificio. Por ello, también dejó caer que “puedo encabezar la lista. De hecho, me pongo a disposición de todos para hacerlo. Pero también la puedo cerrar. Puedo ser el primero o el último. Por tanto, hay condiciones del proyecto, pero no ambiciones ni condiciones personales previas”. Y esta vez hubo aplausos de los presentes, toda la grada… excepto en la primera fila.

Los agravios de España

¿Cómo se ha llegado aquí? Mas lo desgranó apenas comenzar: “Cataluña y España se mueven en frecuencias de onda diferentes. Cuando aquí se pide más autogobierno, el Estado se empeña en recentralización política sin paliativos y va vaciando las autonomías. Eso se vive de manera diferente en cada autonomía, y aquí se reacciona de manera diferente”.

O sea, “el Estado nos ha fallado y sigue fallándonos, (…) dice que no a todo, juega a atemorizar, confronta la legalidad con la legitimidad, hace política con los tribunales y presiona a la Fiscalía para que multe, inhabilite e incluso meta en la cárcel a miembros de este Gobierno. Pero lo volveríamos a hacer sin miedo a querellas injustas”.

Mas, tras desgranar un largo listado de agravios (desde los recursos contra el catalán, las denuncias contra la inmersión lingüística, el recorte del Estatuto, los recursos del Gobierno ante decisiones de la Generalitat, el déficit fiscal elevado a proporciones tales que castiga el Estado del bienestar o la mengua de las inversiones en infraestructuras) acusó también al Estado español de “querer silenciar la voz e impedir el voto de los catalanes inhabilitando, multando o encarcelando a quienes queremos hacerlo posible. Por ello, estoy dispuesto a utilizar las elecciones como el último recurso para hacer la consulta que se nos niega”.

La “recta final” del proceso catalán, pues, empieza hoy. Habrá que ver si los partidos independentistas tienen la suficiente valentía como para relegar sus programas por una vez o si consideran que las propuestas de Artur Mas son la plasmación de lo que ya comienzan a apuntar desde las formaciones rivales: Artur Mas ha de proponer cosas que sean inasumibles para los demás y justificar de esta manera su permanencia en el poder a la espera de ir recuperando electorado de aquí al final de la legislatura.

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