BME tiene el usufructo del edificio hasta 2030

Bolsa de Barcelona rechaza todas las ofertas de la Generalitat para dejar Paseo de Gràcia

El presidente de Bolsa de Barcelona, Joan Hortalà, ha convertido su sede en Paseo de Gràcia, 19 en un auténtico Fort Apache, y tiene a la Generalitat en vilo

Foto: Bolsa de Barcelona rechaza todas las ofertas de la Generalitat para dejar Paseo de Gràcia

El presidente de Bolsa de Barcelona, Joan Hortalà, ha convertido su sede en Paseo de Gràcia, 19, en un auténtico Fort Apache. Una y otra vez ha rechazado las ofertas de la Generalitat para que deje su ubicación, lo que permitiría a la conselleria de Economía, que encabeza Andreu Mas-Colell, vender un inmueble que cuenta con un emplazamiento sin parangón.

Así que Hortalà tiene a la Generalitat en vilo y a todos los intermediarios inmobiliarios babeando porque el amplio espacio que ocupa la bolsa en las dos primeras plantas y el sótano harían las delicias de cualquier cadena de moda internacional, como es el caso de la japonesa Uniqlo, para instalarse en la capital catalana. Sólo cerrando esta operación de alquiler es posible financiar toda la compra del inmueble, pero eso es imposible sin que Bolsa de Barcelona desaloje. El edificio de la Bolsa de Barcelona en Passeig de Gràcia es la joya de la corona de la cartera inmobiliaria de la Generalitat. Pero esta joya Mas-Colell la puede mirar pero no tocar.

Fuentes de la conselleria de Economía han declinado hacer declaraciones sobre el asunto, pero es público y notorio su necesidad de inmuebles para vender en un momento de asfixia financiera. Fuentes del sector inmobiliario explican que cualquier intento de acercamiento ha terminado en un callejón sin salida.

El conseller Mas-Colell. (Reuters)
El conseller Mas-Colell. (Reuters)

Joan Hortalà ha pedido a la Generalitat que le cedan el Palau Robert, en las mismas condiciones de gratuidad de las que dispone del actual inmueble en el emblemático boulevard. También ha pedido una parte de Torre Muñoz, la sede de la conselleria de Empresa y Ocupación, para no perder espacio con el canje, según explican fuentes del sector inmobiliario en Barcelona.

El actual inmueble que ocupa la bolsa suma un total de 8.000 m2 además de otros 3.800 m2 bajo rasante. Si Bolsa de Barcelona se va se puede sacar por el inmueble unos 80 millones, oxígeno puro en la actual asfixia que vive la Generalitat.

El apoyo de Zoido

Hortalà cuenta con el apoyo del gigante del Ibex-35, Bolsas y Mercados Españoles (BME) accionista de Bolsa de Barcelona. Además el propio Hortalà es consejero de la sociedad que preside Antonio Zoido.

El edificio de la Bolsa de Barcelona en Passeig de Gràcia es la joya de la corona de la cartera inmobiliaria de la Generalitat. Pero esta joya Mas-Colell la puede mirar pero no tocar

La Generalitat ha rechazado la pretensión del Palau Robert. Pero ha hecho un esfuerzo para acercar posiciones. Si en un principio su intención era entregarle Torre Muñoz, en Passeig de Gràcia, 105, actual sede de la conselleria de Empresa y Ocupación, para mejorar la oferta se ofreció también alargar el usufructo durante 99 años, si bien sólo sería gratis hasta 2030. A partir de ese año, cuando vence el actual contrato, BME debería pagar por ocupar el inmueble, a lo que Hortalà se ha negado de plano.

Fuentes del sector inmobiliario explican que Bolsa de Barcelona hubiese aceptado si el contrato hubiese incluido 99 años con gratuidad. Pero no fue así. Así que las conversaciones volvieron a la casilla de salida.

La Historia pesa

Para entender la resistencia de Hortalà hay que remontarse a 1994, cuando la Cámara de Comercio de Barcelona abrió un conflicto con ella al inscribir en el registro como de su propiedad el edificio de Llotja de Mar, donde ambas entidades compartían sede. La Generalitat acabó avalando la inscripción, pero para compensar de la pérdida a la Bolsa de Barcelona, recibió de esta entidad 1.600 millones de pesetas de la época que sirvieron para comprar a la Agrupació Mutua Paseo de Gràcia, 19 por 7.000 millones de pesetas en el año 2000 y otorgar el usufructo de los bajos y la primera planta a la operadora de mercados bursátiles. A cambio de esto, Bolsa de Barcelona renunció a abrir procesos legales contra la Cámara de Comercio.

A la Generalitat de la época, que todavía presidía Jordi Pujol, le pareció una manera barata de contentar a todo el mundo. Pero ahora no se puede vender el inmueble lo que lo complica todo. Con su usufructo blindado, Hortalà puede seguir haciéndose fuerte.

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