'Guerra' en Rota: tres años de conflicto laboral mientras Defensa negocia con EEUU

El personal civil del aeropuerto denuncia la "persecución" de la adjudicataria norteamericana y asegura que no cumplen la legislación laboral española ni ejecuta las sentencias judiciales

Foto: Soldados y personal de la Base Naval de Rota. (EFE)
Soldados y personal de la Base Naval de Rota. (EFE)

Es el conflicto laboral más largo en Andalucía y el segundo en España tras el de Coca-Cola, que duró un lustro. Los trabajadores del aeropuerto civil de la base de Rota han cumplido un año en huelga indefinida y tres en pie de guerra contra la empresa adjudicataria del aeropuerto, Louis Berger Aircraft Services. Han ganado en los tribunales seis despidos nulos y cuentan con 16 actas de la inspección de Trabajo a su favor y contra la adjudicataria estadounidense.

Sin embargo, el conflicto sigue enconado. Ahora, cuando el Ministerio de Defensa asegura que la ampliación de la base naval pasará por el Congreso y será consensuada cualquier nueva concesión militar a EEUU que suponga cambiar el actual tratado bilateral, los trabajadores advierten de que ya está bien de “vasallaje” y exigen salidas a un conflicto que se les ha hecho ya eterno.

"Reportar beneficios"

El alcalde de Rota, Javier Ruiz Arana (PSOE), asegura que “Rota está preparada para acoger más efectivos militares y una posible ampliación de la base” pero pide que se les avise “con tiempo” y se ofrezca “orientación” para sacar “el mayor provecho posible a esa presencia”. “La base militar de Rota ocupa una cuarta parte del término municipal y eso no es gratuito”, advierte, “también tiene que reportar beneficios para la población de Rota y el entorno”. La población no escapa al paro que castiga a toda la Bahía de Cádiz y el alcalde deja claro que es importante el impacto laboral más allá de los beneficios en alquileres de viviendas o en el consumo en tiendas del municipio.

Sobre el conflicto laboral, Ruiz Arana confía en que “al final, en el contexto de un futuro acuerdo, el gobierno norteamericano tiene que valorar que sus contratistas tienen que cumplir con la legislación española, esto tiene que estar encima de la mesa”. “Si hay una negociación bilateral y se llevan al Congreso los acuerdos, allí los partidos van a pedir cuentas porque este conflicto ya ha pasado por la Cámara Baja muchas veces. Es una de las cosas que tiene que estar claro. Se debe dar una llamada de atención a los norteamericanos porque sus contratistas, tengan más o menos razón, tienen que respetar la legislación española en términos laborales o de derecho a la huelga y que se cumplan las sentencias de la justicia española”, señala el regidor roteño.

El cambio de empresa adjudicataria en el aeropuerto civil de la base roteña, donde aterrizan los ‘Galaxy’ y otras aeronaves de carga fundamentales para el ejército norteamericano, conllevó el anuncio de unos 40 despidos. La nueva empresa, que se llevó el contrato con una oferta a la baja, consideró que la plantilla de este aeropuerto estaba “sobredimensionada”. Hay sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) que avalan que la plantilla era excesiva pero lo cierto es que, tres años más tarde, hay 174 trabajadores cuando al llegar esta nueva empresa eran 176, según denuncian desde los sindicatos, y a pesar de haberse consumado 31 despidos. “Se están realizando nuevos contratos, fuera del actual convenio laboral, con salarios 'mileumuy por debajo de los fijados para la plantilla antigua y se está además externalizando servicios a otras subcontratas”, explican desde el comité de empresa.

"Una persecución"

En total se han producido 31 despidos. Algunos siguen en los tribunales y otros, “seis o siete”, asegura José María Rodríguez, de la ejecutiva de CCOO en Cádiz, se han declarado nulos. Ya la empresa ha readmitido a algunos de estos trabajadores. “Los castigan en un cuarto viendo catálogos de normativa aludiendo que es necesaria la formación cuando son trabajadores que llevan más de veinte años en el aeropuerto. Mientras, a quienes contratan están a los dos días en las pistas”, relata como el último capítulo de este serial de conflictividad laboral. Hablan directamente de "persecución".

Los sindicatos aseguran que existe “una guerra sucia” con la plantilla y sitúan como el cerebro de ese pulso a Mario Reyes, responsable de la empresa en el aeropuerto de la base, coronel en la reserva del ejército de EEUU y que presume de haber sido “miembro de la DEA en Colombia”. “Cuando se presentó a los trabajadores aseguró que había repartido mucho plomo”, recuerdan desde la plantilla. La sensación es que aunque muchos despidos se están declarando improcedentes al final la empresa logró sus objetivos sin haber presentado un ERE.

El conflicto laboral ha provocado encierros en el ayuntamiento, ha pasado por el Congreso y por el Parlamento andaluz y hace aproximadamente un mes contó con la mediación de la Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía para intentar un solución definitiva y extrajudicial. El Ministerio de Defensa asegura que es competencia de la Junta de Andalucía el conflicto laboral. Eso ha ocurrido indistintamente con gobiernos de PP y PSOE.

Pendientes del arbitraje

Hará un mes la última aproximación en el Sercla, el Sistema Extrajudicial de Resolución de Conflictos Laborales en Andalucía, llevó a proponer un arbitraje con la figura del director territorial de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social en Andalucía, Víctor de Santos Sánchez, como mediador. Los trabajadores están a la espera de una nueva reunión este mes de enero.

Todo esto ocurre mientras que el Ministerio de Defensa garantiza que cualquier nueva revisión del acuerdo con EEUU para el uso de la base militar de Rota deberá pasar por el Congreso. La ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles, aseguró en una entrevista en la Ser que no hay “ninguna petición formal” de ampliación de la base militar por parte del Gobierno de Donald Trump. Hay o no revisión del tratado bilateral entre España y EEUU para el uso de la base naval de Rota, lo que sí se conoce es lo que se avanzó el pasado mes de junio. Entonces fue la Sexta Flota de la marina estadounidense, la ‘US Navy’, la que avanzó que los cuatro destructores desplegados en Rota (‘USS Donald Cook’, ‘USS Ross’, ‘USS Porter’ y ‘USS Carney’) serían reemplazados por otros más modernos. Esto conllevaría el aumento de militares, unos 600 más, y el traslado de un escuadrón de helicópteros para apoyar a los nuevos destructores.

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