ASÍ FUE LA ESTANCIA DEL PRESIDENTE DE EEUU

El viaje relámpago de Obama: complicidad con el Rey, guiño a Rajoy y 'fiesta' en Rota

La tragedia en Dallas acortó la visita de Obama, pero en menos de 24 horas se vio con el Rey, charló con Rajoy y conoció a Sánchez, Iglesias y Rivera. El acto más emotivo, con militares en Rota

Barack Obama pasó menos de 24 horas en España, aunque la agenda -improvisada en la madrugada del viernes tras la tragedia en Dallas- consiguió mantener la mayoría de los encuentros previstos y especialmente la visita a las tropas en la base de Rota, pese a acortar notablemente la visita. Los tiempos no pudieron ser más ajustados, y en menos de un día el presidente de Estados Unidos se vio con Felipe VI, charló durante largo rato con Mariano Rajoy en La Moncloa, conoció personalmente a Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera y pasó la tarde con militares norteamericanos y españoles en Cádiz. 

El Air Force One voló el sábado desde Varsovia a la base aérea madrileña de Torrejón de Ardoz, de Rota a Washington y aterrizó en la Casa Blanca con una versión inglesa del 'Quijote' dedicada por los Reyes, un jamón con jamonero y cuchillo incluidos -cortesía del presidente en funciones- y un libro sobre la Brigada Lincoln, unidad antifascista que combatió en la Guerra Civil, con el que el líder de Podemos obsequió al presidente de la primera potencia mundial.

El mandatario estadounidense insistió en que la “naturaleza de la relación” entre ambas naciones “no depende del partido que ocupe el poder”

Tras pasar la noche en la embajada estadounidense situada en la calle de Serrano de Madrid -al no ser una visita de Estado propiamente, se decantó por no pernoctar en El Pardo-, Obama arrancó la jornada con el acto más institucional de la agenda en un recibimiento oficial presidido por el monarca en el Palacio Real junto a una delegación entre los que estaban Soraya Sáenz de Santamaría y los ministros Pedro Morenés y José Manuel García-Margallo. La complicidad entre el Rey y Obama se hizo visible desde el primer momento, en una conversación fluida y llena de anécdotas. El presidente norteamericano recordó la visita de los Reyes a EEUU el pasado otoño, situándolos como artífices de esta invitación de vuelta ya consumada, tuvo palabras para el rey Juan Carlos e incluso confesó su primera visita a Madrid como mochilero “y comiendo en los sitios más baratos de la ciudad”.

El viaje relámpago de Obama: complicidad con el Rey, guiño a Rajoy y 'fiesta' en Rota

El impresionante Chevrolet que recorrió el centro de Madrid con una treintena de coches custodiándolo entró en el Palacio de la Moncloa pasadas las dos de la tarde con Obama a bordo. La limusina presidencial, un Cadillac capaz de resistir ataques con misiles y armas química conocida como la ‘bestia’, se quedó en Polonia y no llegó a tomar tierra en España. El presidente estadounidense aplaudió las políticas económicas de Rajoy, asegurando que “ya están dando resultados”, en todo un guiño al jefe del Gobierno español. No quiso mojarse, eso sí, por la situación política, “no es mi trabajo resolver las negociaciones”, afirmó al ser inquirido por la futura formación del Ejecutivo tras las elecciones del 26-J.

Aun así, el mandatario estadounidense insistió en que la “naturaleza de la relación” entre ambas naciones “no depende del partido que ocupe el poder”, garantizando que seguirán siendo buenas independientemente de quién gobierne. Afirmación que casi con toda seguridad no trasladaría a los otros tres grandes líderes políticos que esperaron cerca de una hora juntos en la base de Torrejón, teniendo en cuenta que Obama apenas pudo dedicar 10 minutos a los encuentros. Es decir, unos tres o cuatro minutos con cada líder. El socialista Pedro Sánchez no dudó en sacar a colación su afición compartida por el baloncesto, aunque el Brexit fue el gran protagonista de la conversación entre ambos.

Barack Obama y Felipe VI suben por la escalera principal del Palacio Real y se dirigen al Salón de Columnas. (EFE)
Barack Obama y Felipe VI suben por la escalera principal del Palacio Real y se dirigen al Salón de Columnas. (EFE)

El el caso del líder de Podemos, abordó asuntos de la política europea y estadounidense junto al inquilino de la Casa Blanca, al que entregó un libro ‘antifascista’ con una dedicatoria manuscrita en inglés. Albert Rivera quiso trasladar a Obama el apoyo de su partido a la pertenencia de España a la OTAN y aprovechó para anunciar su intención de acudir a la convención demócrata en Estados Unidos, que se celebra a finales de mes en Filadelfia. Los encuentros fueron breves y con pocas fotografías… que corrieron a cargo de la embajada estadounidense, y hasta dentro de unas horas no se harán públicas las imágenes del saludo con los tres dirigentes, muy a su pesar.

Obama se va agradeciendo a España su colaboración, firmándole el diploma de mejor aliado posible y con la esperanza de volver al finalizar su mandato

El punto final de la visita relámpago a España tuvo lugar en Rota, en lo que fue el encuentro más cálido para el presidente. Hubo mensaje de agradecimiento y reconocimiento dirigido a los militares españoles, incluso al considerar que no hay "un mejor aliado" que este país en cuyo suelo Estados Unidos tiene presencia militar en las bases de Rota y Morón. El ambiente fue festivo y familiar -muchos niños entre el público-, con cerca de 2.500 militares de ambas naciones que jalearon y celebraron el breve discurso de Obama, animados por la parte norteamericana, más acostumbrados al vitoreo a su presidente.

Obama no quiso escatimar en halagos a los militares, dejando claro que la base naval de Rota, donde hay casi 4.000 estadounidenses entre miembros de la US Navy y civiles, es la joya de la corona. De hecho, esta base, de uso compartido desde que en 1953 Franco y Eisenhower rubricaran este acuerdo, es el destino favorito para los militares americanos gracias al clima y la seguridad.

Obama gesticula mientras se hace fotografías y saluda a las tropas en la base naval de Rota. (Reuters)
Obama gesticula mientras se hace fotografías y saluda a las tropas en la base naval de Rota. (Reuters)

Despedido por el ministro de Defensa, el alcalde de Rota, Javier Ruiz Arana, y siempre acompañado por el matrimonio James Costos-Michael Smith, el embajador de Estados Unidos en España y su pareja, amigos personales del presidente y decisivos en esta visita histórica, Obama partió camino al estado de Virginia. En el camino se quedó, por culpa de la matanza de Dallas, su visita a Sevilla, que contenía la parte más lúdica de su agenda. No hubo flamenco ni visita monumental. Si con José Luis Rodríguez Zapatero se produjeron tropiezos en las relaciones diplomáticas de España y Estados Unidos tras la retirada en 2004 de las tropas españolas en Irak, los proyectos militares conjuntos desplegados años después con las bases españolas como enclaves estratégicos han borrado cualquier resquemor. Obama se va agradeciendo a España su colaboración, firmándole el diploma de mejor aliado posible y con la esperanza de volver al finalizar su mandato “con más tiempo” y acompañado de su familia, “enamorada” de este país.

España

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