acumula un gran patrimonio inmobiliario

Villalobos no se rinde tras 35 años tocando poder: "Haré cosas, aún no me he muerto"

La exministra de Sanidad ha formado un tándem imparable con su marido, Pedro Arriola, cerebro demoscópico del PP de Aznar y Rajoy. Ahora quería presidir el Puerto de Málaga

Foto: Celia Villalobos. (EFE)
Celia Villalobos. (EFE)

De las primeras cosas que hizo Pablo Casado nada más llegar al poder en Génova fue preparar el 'finiquito' de Pedro Arriola. Para Casado, Arriola, el cerebro demoscópico de Aznar y Rajoy, olía a naftalina. Estaba cantado que se acababan sus días en el partido, pero a él le hubiera gustado irse a lo grande. Pues a su mujer, la díscola Celia Villalobos, le ha pasado casi lo mismo: se va de la política por la puerta trasera tras 35 años en la pomada del partido. Este ya no era su tiempo.

Villalobos y Arriola, 'El Brujo', como le tildó Graciano Palomo en su biografía, siempre han formado una sociedad unida en una misión política: uno se encargaría de la trastienda, huiría de los focos y la otra parte de la pareja asumiría toda la proyección pública, la adrenalina del poder. Arriola, primero aznarista y luego marianista convencido, y Villalobos, aznarista, marianista y luego sorayista… podría haber sido hasta casadista, pero jugó a tope, sin freno, como a ella le gusta vivir la vida, la baza de Soraya y se quemó tras la debacle interna al perder la exvicepresidenta la batalla de las primarias.

Todo empezó en la CEOE. José María Cuevas y Juan Jiménez Aguilar (presidente y secretario general) vieron enseguida que aquella chica valía. Manuel Fraga tampoco dudó. La AP (Alianza Popular) de mitad de los ochenta necesitaba rejuvenecer los carteles electorales y Fraga fichó a Celia Villalobos, entonces administrativa de la patronal. Su marido era asesor de Cuevas.

Fue de cunera de AP a Málaga en 1986, la tierra en la que nació y se crio, pero que había abandonado por la capital de España. En su provincia era una desconocida. Pronto adivinaron que detrás de su corazón progre (coqueteó con el comunismo en su primera juventud) se traspasaba una imagen dicharachera, también desenfadada, desinhibida en las formas. Y partidaria del aborto y los matrimonios homosexuales. En Madrid es Villalobos o Celia Villalobos. En Málaga solo Celia, la primera (y por el momento) única alcaldesa de la segunda ciudad andaluza.

'Chica Hermida' y en este plan

Arriola fue quien ejecutó la estrategia para centrar al PP. Ayudó el cambió de siglas, de líder (Fraga por Aznar) y su profundo conocimiento sociológico, de manejar encuestas, cambios sociales. Y el felipismo daba sus últimas bocanadas azotado por los casos de corrupción que llenaban de tinta los periódicos. El PP era en esos días lo moderno.

Villalobos se aprovechó de la coyuntura. Los años de 'chica Hermida'... y así en este plan. En el Congreso de los Diputados observó desde un primer momento que su discurso podría calar en el electorado. Y Celia tenía en su propia casa no solo al asesor mejor pagado en la política contemporánea española, sino a su propio consultor.

El matrimonio constituyó en el 1 de enero de 2011 una sociedad dedicada al alquiler de bienes inmobiliarios por cuenta propia denominada 'Pedro Arriola y Celia Villalobos CB'. Debido a su forma jurídica, no existe obligación de inscripción en el Registro Mercantil. La empresa sigue activa.

Madrid y Málaga. Sobre estas dos ciudades ha pivotado la vida de la política malagueña. Conviene precisar que estamos hablando del barrio de la Estrella, y en concreto de la calle Pez Volador, el mismo sitio donde Felipe González y Carmen Romero vivían antes de trasladarse al Palacio de la Moncloa tras ganar las elecciones de octubre de 1982.

Pedro Arriola. (EFE)
Pedro Arriola. (EFE)

La novena planta de la vivienda de Pez Volador, comprada el 4 de marzo de 1987, consta en la declaración de bienes y rentas de diputados y senadores que Villalobos presentó en el Congreso de los Diputados el 18 de julio de 2016. También figura el arrendamiento del 50% de una sociedad en bienes gananciales por 10.573,97 euros.

¿Y Málaga? Más precisión: Torremolinos y las torres de Playamar, uno de los mejores conjuntos arquitectónicos residenciales de todo el Mediterráneo, diseñado por el estudio de Antonio Lamela. Desde el ático de Villalobos, adquirido el 10 de enero de 1992 y que tendría un precio en el mercado inmobiliario de alrededor de un millón de euros, se divisa la Bahía de Málaga en unos amaneceres de ensueño.

La comunidad, que no baja de los 400 €, incluye en el sector de las torres donde vive la luz y el agua, además del mantenimiento de jardines y seguridad

El conjunto consta de abundantes espacios comunes (varias piscinas, pistas de tenis, zonas verdes y hasta restaurante). La comunidad, que no baja de los 400 euros, incluye en el sector de las torres donde vive Villalobos la luz y el agua, además del servicio de mantenimiento de jardines y seguridad. En los meses de julio y agosto resulta especialmente complicado aparcar en la zona. Ni siquiera los propietarios tienen sitio asegurado. El resto del año, sin problema.

Tanto la vivienda de Pez Volador como la de Playamar la tienen el matrimonio en bienes gananciales. Villalobos declaró unos depósitos de 221.456 euros y unas acciones de cotización en Bolsa de 4.135,20 euros. En 2014 empezó su participación por régimen patrimonial de gananciales en dos sociedades junto a Arriola: Instituto de Estudios Sociales SL y Consultores de Investigación Social SL.

Su hija, Amaya Vanesa Arriola Villalobos, que también ha veraneado en otra de las torres, es la administradora única del Instituto de Estudios Sociales SL desde el 14 de enero de este año. Arriola empezó como administrador único el 15 de octubre de 2002. El importe neto en la cifra de negocios fue en 2017 de 631.984,08 con unos resultados después de impuestos de 4.458,98 euros. El año 2016 fue mucho mejor: los resultados, también después de impuestos, se elevaron a 75,432,13 euros.

Justo una década estuvo Arriola al frente de Consultores de Investigación Social SL. (desde el 22 de enero de 1999 al 15 de enero de 2019), cuando también su hija se ha puesto al frente de la sociedad como administradora única, según consta en el Registro Mercantil al que ha tenido acceso El Confidencial.

En 2016 esta sociedad logró un volumen de negocio de 150.058,08 euros y 24.487,30 euros de resultados. En 2017, el último año que figura el depósito de cuentas, los resultados se redujeron a la cifra de 10.075,82 euros, debido a un aumento en los gastos de explotación y de personal.

El ático de la Plaza del Obispo

Villalobos también adquirió en su etapa de alcaldesa de Málaga un ático en la Plaza del Obispo, frente a la Catedral de Málaga. Es un inmueble que en la mitad de los noventa era de nueva construcción. Lo vendió hace un par de años a un empresario de la restauración del centro de la ciudad. En 2012 reflejaba en su declaración de bienes este inmueble y una plaza de garaje.

El sueldo de Villalobos se eleva a 2.891 euros brutos al mes de asignación constitucional básica y otros 1.470 por ser presidenta de la Comisión de Seguimiento y Evaluación de los Acuerdos del Pacto de Toledo. En total, 4.362 euros, según ‘Sueldos públicos’. En años anteriores ha llegado a cobrar 7.500 euros mensuales.

Celia Villalobos, insultada y abucheada,  al salir del Parlamento andaluz. (EFE)
Celia Villalobos, insultada y abucheada, al salir del Parlamento andaluz. (EFE)

¿Y qué hará a partir de ahora? Villalobos no se rinde tras 35 años tocando poder (33 años viviendo directamente de la política): "Haré cosas, no me he muerto todavía", contó anoche en conversación telefónica con El Confidencial. Su nombre ha sonado como presidenta de la Autoridad Portuaria de Málaga, un puesto que deseaba y que le hubiera incomodado al alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, su número 2 durante los cinco años que fue regidora.

Cuando Celia era la primera edil y se manejaba con soltura y desparpajo dialéctico en los barrios más populares, De la Torre mantenía un discretísimo primer plano. La entonces alcaldesa no dudaba tampoco en interpelar de modo directo a los periodistas por su vida personal y elevaba, antes y ahora, su tono de voz hasta los gritos cuando algo o alguien no le gustaba. Sin tapujos. No importándole nunca el qué dirán.

"Eso es bla, bla, bla. Ni lo he pedido, ni me lo han ofrecido", asegura Villalobos. Fuentes próximas al PP andaluz aseguran que Villalobos veía con muy buenos ojos el puesto y que "se dejó querer" para que la Junta de Andalucía le nombrara para esa responsabilidad, que lleva aparejada un jugoso sueldo de 61.597,18 euros, más un variable de 16.791,76 euros. "Yo no tengo nada ver con esa historia", responde Villalobos a la pregunta de si le hubiera apetecido presidir el Puerto malagueño.

Tiene claro (a toro pasado, por supuesto) que su mayor error fue aceptar la oferta de Aznar para dirigir el Ministerio de Sanidad

Celia Villalobos no descarta participar en más tertulias, ya "sin el escudo del PP", como aclaró en el programa de Susana Grisso de Antena 3 TV. "No estaré en el Parlamento, pero aún me queda un pleno en el Congreso; haré cosas, aún no sé el qué. No me he muerto todavía. No puedo decir si estaré más tiempo en Madrid o en Málaga. Solo sé que Málaga forma parte de mi vida", remarca a este diario.

Arriola, que disfruta en temporada baja más días en Playamar que Villalobos, se concentra ahora en la lectura. Ya retirado y volcado en sus nietos, asegura su entorno más cercano. Nadie duda que a Celia le hubiera gustado seguir en primera línea, pero los que la conocen muy bien creen que esta huida de la lista al Congreso de los Diputados no acabará con esta política de raza.

Perdió el tren de candidata a la Junta

Villalobos siempre tuvo claro (a toro pasado, por supuesto) que su mayor error fue aceptar la oferta de José María Aznar para dirigir el Ministerio de Sanidad con la escasa fortuna de aterrizar en plena crisis de las vacas locas. También se considera un error por parte de Aznar no haberla situado como candidata a la Junta de Andalucía para enfrentarse a Manuel Chaves a principios de milenio, que hubiera cambiado el tren a Madrid por el de Sevilla.

Pocos dudan de que si Celia hubiera querido, habría aspirado a revalidar más mayorías absolutas y seguiría siendo alcaldesa de la ciudad. Por eso, tanto deseaba el puesto del Puerto a modo de despedida. Se hubiera convertido en una suerte de alcaldesa bis, un cierre circular a su briosa carrera política. Casado y Juanma Moreno, que fue su concejal de Juventud, le han cortado el paso. ¿Por ahora?

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