El caso Majestic: 'La Gürtel comunista de IU' financiada por la mafia rusa en Casares
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el juicio se celebra hoy

El caso Majestic: 'La Gürtel comunista de IU' financiada por la mafia rusa en Casares

El exalcalde de Casares, Juan Sánchez, se enfrenta a 18 años de cárcel tras intentar ocultar 300.000 euros de la mafia rusa a través de una empresa pantalla y comprando boletos de lotería premiados

Foto: El exalcalde de Casares (Málaga), Juan Sánchez, a su salida de la cárcel en 2012 tras abonar los 200.000 euros de fianza. (EFE)
El exalcalde de Casares (Málaga), Juan Sánchez, a su salida de la cárcel en 2012 tras abonar los 200.000 euros de fianza. (EFE)

El caso Majestic, metafórica y tendenciosamente apodado como: ‘La Gürtel comunista’, sienta en el banquillo este lunes a los imputados en la trama. El procedimiento más oscuro de IU sobre corrupción urbanística se juzga en la sección novena de la Audiencia de Málaga. En una misma hilera se sitúan la mafia rusa y su principal imputado, Juan Sánchez, exalcalde de Casares, y uno de los líderes más valorados de Izquierda Unida (amigo personal de Diego Valderas y José Luis Centella). Para el político comunista se solicitan 18 años de cárcel. En hechos probados, según consta el sumario al que ha tenido en exclusiva acceso El Confidencial, el ex edil recibió un montante de 300.000 euros que intentó ocultar a través de empresas pantalla y comprando cupones de la ONCE premiados.

El Confidencial también ha tenido en exclusiva el testimonio de un funcionario del ayuntamiento, que ahora es pieza clave en el procedimiento. Dicho empleado público, que prefiere mantener el anonimato y es testigo protegido de la fiscalía, significa que: “Los rusos aparecían por el Ayuntamiento como si estuvieran en su casa. Ellos eran los que mandaban. El alcalde era un peón en sus manos. Es increíble que, el mismo lunes que detuvieron a Juan Sánchez, fueran a nombrarle gerente de turismo. Frenaron la operación con su detención. Desde IU hubo un ‘Judas’ que lo delató para frenar que Turismo Andaluz, el poderoso instrumento de promoción de la Consejería de Turismo, estuviese capitaneado por Juan Sánchez”.

El trabajador asegura que “desde arriba sabían que lo iban a detener y que esa era la manera de frenar el futuro político de alguien que, más tarde o más temprano, salpicaría con el escándalo de la mafia rusa a la Junta de Andalucía. El mismo Sánchez, que sabía de ello, dimitió de la Alcaldía y de la presidencia de la Mancomunidad de Municipios”.

Un alcalde con Mercedes

Juan Sánchez, regidor de Casares durante 25 años, fue encarcelado en 2012 acusado de corrupción. Quedó en libertad tres días después tras pagar una fianza de 200.000 euros. Una ‘dádiva’ que abonaron los vecinos del municipio. Para los casareños, un pequeño pueblo de unos seis mil habitantes en las lomas de una montaña, la detención de su alcalde fue una sorpresa. La mayoría pensaba que su municipio era tan honrado que llegaron a hacer una colecta para pagar la friolera de 200.000 euros para dejar en libertad al líder comunista. El funcionario del ayuntamiento argumenta que “todo esto fue un paripé”. “Si somos 200 personas en la plantilla municipal, 180 las puso Juan Sánchez a dedo, y el principal donante de su fianza fue un panadero del pueblo”, mantiene.

Hilarante; esperpéntico... El caso es que se recaudó el dinero y salió de prisión preventiva en pocos días. El crítico de las artimañas de Sánchez argumenta que el dinero que percibía de la Mafia Rusa valía como financiación del partido. "Presunta financiación ilegal, en definitiva”, concluye.

Juan Sánchez estuvo como presidente de la Mancomunidad del 2003 al 2011. “En esos ocho años –prosigue el testigo– viajaba mucho a Rusia y a China. En esos viajes contactó con mucha gente que, luego, recalaría por el municipio”. Sánchez entró a regir Casares cinco meses después de que el Grupo Independiente Liberal (GIL) dejara la alcaldía con la dimisión de su primer edil. “Es esperpéntico, pero Juan aprendió todo del fallecido Jesús Gil. Incluso las formas picarescas de probar que él estaba a las 6 de la madrugada trabajando en el Ayuntamiento, para luego acostarse y no aparecer. Presumía de leer 'El Príncipe de Maquiavelo' o 'El arte de la guerra' y, así, con sus frases, arengar a los funcionarios. Hasta que un día llegó el fiscal Carlos Yáñez y le desmontó todo”.

Precisamente, a través de las escuchas telefónicas de la Fiscalía, se llegó a lo que será hoy uno de los juicios más fatídicos para Izquierda Unida: Juan Sánchez y otras ocho personas, entre ellas su mujer Luisa Calvente, tendrán que sentarse en el banquillo y declarar por presunta corrupción y amparo a una organización criminal. El nombre de la operación ‘Majestic’ viene dado por la urbanización ‘Majestic Garden’, en Casares Costa, que fue el caballo de Troya de la burbuja inmobiliaria. Para la Guardia Civil, buena parte de los ladrillos de aquel lugar no eran más que blanqueo de dinero de una poderosa organización criminal rusa, conocida como ‘Kremlyoskaya’, nombre deudor del vodka que tanto gusta a los letones. Así consta en el sumario al que ha tenido acceso este periódico.

'Majestic' languidece

El nombre de Majestic tardó poco en circular por todos los despachos. Los promotores de la finca eran hombres de paja de la mafia rusa que manejaban cantidades ingentes de dinero con el que pagar a los mejores arquitectos y urbanistas. Pero ahora, Majestic amanece con sus mansiones ya terminadas en el más absoluto de los abandonos. Sus villas comparten espacio con adosados vacíos y esqueletos de edificios. Parcelas en barbecho que antaño se consideraban de rentabilidad incuantificable, ahora solo son cartera de activos tóxicos de los bancos: sin alumbrado público y con unos viales que amenazan con venirse abajo en la primera tormenta. Los dueños de estas suntuosas villas, que aún habitan pero solo quieren vender, están desesperados.

El testigo del caso reitera que la pasada semana estuvo “dando una vuelta por la urbanización” y se encontró con “un universo de escombros”: solares vacíos, arquetas abiertas y malas hierbas. “Los promotores de la entidad Majestic Construction and Development SL, han sido considerados por los investigadores como ‘lavadores’ de dinero sucio de la mafia rusa y dejaron el complejo a medio urbanizar en cuanto detectaron las primeras dificultades para vender los apartamentos y las villas individuales”, apunta.

En el momento cumbre del boom inmobiliario, los precios oscilaban entre los 600.000 euros y los 1,2 millones de euros. “Sin atender a las normas legales ni a los trámites exigidos, entre 2000 y 2004, recalificaron varias parcelas que había comprado a este grupo criminal, aumentaron la edificabilidad, hicieron informes jurídicos a medida, se saltaron los que les eran contrarios, concedieron las licencias, infravaloraron los aprovechamientos que tenían que abonar y, de hecho, ni siquiera reclamaron el pago. Sin ninguna impunidad permitieron que las empresas de esta organización criminal obtuvieran pingües beneficios levantando esta urbanización en Casares” critica el informador.

Uno de los nuestros

Juan Sánchez, que dirigió el municipio entre 1979 y 2000 y, después, entre 2005 y 2009 con IU, solo se vio desbancado durante un lustro por el GIL. Era la época en que la Costa del Sol era el teatro de operaciones de los nuevos ricos del Kremlin. Robert Gaspar estaba a las órdenes de Robert Mani, en Casares. Eran los hombres del capo Fanchini, aquel que amasó su fortuna como contrabandista de vodka y llegó a Marbella como uno de los personajes más influyentes en los 90, gracias a su amistad con el entorno del entonces presidente ruso Boris Yeltsin.

Sus hombres pululaban por la costa haciendo negocios. Fanchini aparece en el sumario del caso y también estuvo vinculado al proyecto del hipódromo de Mijas. En el momento en el que la Guardia Civil irrumpió en el Ayuntamiento de Casares para conocer la documentación que había permitido el crecimiento de ‘Majestic Garden’, Gaspar y Mani habían desaparecido. Después, Mani ingresó en la cárcel de Alhaurín. Al poco de entrar, según el testigo, “vinieron agentes del CNI a la prisión para obtener de él un testimonio y a las dos semanas estaba en libertad provisional. Este lunes debe presentarse en el juicio de Málaga. Su testimonio será, también, clave".

Los cupones de los ciegos del alcalde

Juan Sánchez lucía su Mercedes por el pueblo, cuanto podía. Delante de los casareños no ostentaba de nada, pero decía que se había dado unos pequeños placeres porque le habían tocado unos “décimos de la ONCE”. Según consta en el sumario, en el tomo XIII, toda esta argucia fue desmontada por los investigadores, que narran cómo encontraron los décimos premiados, hallados en su casa: Los cupones de la ONCE, premiados con 10.000 euros cada uno, le habían tocado a un empresario del Taller Trini de Marbella, Eulogio López.

Foto: El exalcalde detenido de Casares esperaba la llamada para un alto cargo en la Junta

El dueño de los boletos vendió a la mujer del alcalde uno tras otro, que ella cobró para que no constara en el haber de su esposo. Se da el caso de que el lotero que vendió los décimos ha pedido declarar hoy en el juicio con una mampara porque tiene miedo. Él mismo informó que esos boletos jamás fueron comprados por Juan Sánchez. Así, con ‘la mordida’ que les trajo ‘doña lotería’ a los Sánchez, pudieron sacar a la luz algunas de las pertenencias que se compraron. “Era cómico: él y su mujer se vestían de una manera determinada para parecer humildes... Pero, en la casa de las Sabinillas, se cambiaban de atuendo y se perdían como nuevos ricos por el cortijo de lujo –Cortesin– donde el ex alcalde es un veterano del golf. Incluso, ahora, juega, y dice que se lo paga con una pequeña pensión que tiene por su minusvalía debido a una poliomielitis sufrida en la pierna. Allí todos le temen”, asegura el testigo.

Sánchez, hasta su detención, era un hombre influyente dentro de la formación. Un político de talante dialogante, muy cercano a los "números uno" de la Junta de Andalucía que gobernaban con el PSOE. Cuando la Guardia Civil halló indicios de que podrían haberse producido sobornos de los rusos Gaspar y Mani para tener unas relaciones privilegiadas con su Gobierno local, él lo negó todo. Pero, al poco tiempo, las villas proyectadas no se pudieron hacer por falta de mercado en un 2007 en el que el negocio inmobiliario decaía. “Eran nuevos ricos, con grandes coches, pero no tenían ni idea de cómo se hace una urbanización desde el punto de vista económico. Eso les hizo caer”, explica el informante. Ahora solo queda la huella de la mafia en forma de urbanización fantasma y una izquierda manchada en un país desgobernado.

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