capitaneó la caja durante 28 años

Castillejo: el ‘todopoderoso’ que presidió la expansión y huida hacia adelante de Cajasur

El número uno de la entidad cordobesa falleció ayer a los 86 años. Jubilado desde 2005, se enfrentó a la Junta y sobreexpuso la entidad al ladrillo. Ahora se dedicaba a su fundación

Foto: Capilla ardiente del sacerdote Miguel Castillejo, expresidente de Cajasur. (EFE)
Capilla ardiente del sacerdote Miguel Castillejo, expresidente de Cajasur. (EFE)

Fue de repente. Almorzaba en su domicilio de la Ronda de Tejares con sus hermanas. Y en los postres sufrió un infarto. Así falleció ayer Miguel Castillejo, extodopoderoso presidente de Cajasur entre 1977 y 2005. Castillejo, que presidió los días de gloria y huidas hacia delante de la entidad cordobesa, tenía 86 años. Todos los días iba a la sede de su fundación. La capilla ardiente se abrió a las nueve de la noche. La misa será hoy, a las 17:30, y la presidirá el polémico obispo de Córdoba, Demetrio Fernández.

“Tenía los achaques lógicos de su edad, pero nada especial que hiciera pensar en un desenlace así”, destacaba ayer, en conversación telefónica con El Confidencial, el director de la Fundación Miguel Castillejo, Pedro Varela, creada en 2004 a imagen y semejanza del ex-responsable de Cajasur. “La idea es que dure y permanezca, claro que sí. Todo lo tenía establecido y seguirá su curso con un nuevo organigrama”, informó Varela. “Él venía aquí todos los días; vamos a suspender los actos previstos para esta semana”.

La fundación se ubica en el Palacio de Doblas, un soberbio edificio de 1890, situado muy cerca del Cristo de los Faroles, y apenas a 200 metros de la casa natal del torero Manolete. El palacio lo cedió Rafael Gómez (‘Sandokán’) dueño de Arenal 2000, condenado en la operación Malaya y que consiguió ser concejal del Ayuntamiento de Córdoba con UCOR (Unión Cordobesa). Gómez contó incluso con grupo municipal propio: cinco concejales. Ahora su sobrino es edil.

“Tenía los achaques lógicos de su edad, pero nada especial que hiciera pensar en un desenlace así”

Castillejo fue un personaje clave para entender la guerra de cajas en Andalucía. Cajasur era propiedad del Cabildo Catedralicio de Córdoba y se enfrentó a la Junta de Andalucía para no perder el poder. Cajasur era todo en Córdoba. En 2010, controlaba el 50% de los depósitos de la provincia (14.000 millones de euros) y disponía de 474 oficinas y unos activos de 18.960 millones de euros. Un estudio de la CECA llegó a certificar que Cajasur era la segunda caja española en cuanto a fidelización de sus clientes: llegó a contar con el 62% de los depósitos de Córdoba y provincia y el 50% de su cartera crediticia.

“El cajero de Dios”, como tituló 'El Mundo' en septiembre de 2002, decía: “Yo no tengo relevo”. Lo decía en pleno ‘boom’ del ladrillo, cuando Cajasur entró en operaciones arriesgadas que acabaron con la intervención del Banco de España tras unas intensas negociaciones con la Unicaja de Braulio Medel que acabaron un sonoro portazo del consejo de administración de Cajasur. Castillejo ya llevaba cinco años jubilado. Cajasur ahora es propiedad de la BBK,  integrada en Kutxabank.

El cura ha seguido fiel a sus misas en la Iglesia de la Merced y a la lectura. Fue un gran intelectual: además de sus estudios eclesiásticos, se licenció en Ciencias Políticas y Económicas y recibió el título de doctor en Filosofía, con la tesis titulada 'El krausismo y su relación con la Institución Libre de Enseñanza'. En 1965 volvió a Córdoba. Dio clases en la universidad. Le gustaban tanto el latín y el griego como los números, a pesar de que sus planes megalómanos de caja hundieron el proyecto más estable de la provincia de Córdoba. 

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