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‘Kichi’ se convierte en una gran marca política más allá de la alcaldía de Cádiz
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Balance de cien días

‘Kichi’ se convierte en una gran marca política más allá de la alcaldía de Cádiz

Las polémicas acompañan al regidor de Podemos en un mandato donde la deuda recibida y una alianza inestable con el PSOE lastran su gestión

Foto: José María González, 'Kichi'. (EFE)
José María González, 'Kichi'. (EFE)

Desde su equipo de comunicación aseguran que José María González se sigue desbordando por la excesiva atención que acapara en los medios. Cualquiera diría lo contrario. Ha pisado casi todos los platós de televisión nacionales y ha copado casi tantos minutos en los medios que ‘Kichi’, el alcalde de Cádiz, se ha convertido en toda una marca política en sus primeros 100 días de gobierno. Al regidor gaditano se le mira con lupa y es capaz de convertir en polémica todo lo que toca. Cierto es que el alcalde se mete casi en todos los charcos más allá de la gestión de la ciudad. Le reprochan su carácter populista y la falta de rigor de sus propuestas. Él asegura que ha cumplido al 85% sus promesas de investidura y se queja de que soporta una oposición destructiva que se lo pone nada fácil.

Desde aquella retirada de la foto del Rey Juan Carlos del despacho para colgar un retrato del alcalde anarquista Fermín Salvochea han pasado tres meses. Tiempo en el que se han sucedido muchos más episodios controvertidos. Algunos forzados e hinchados por los medios de comunicación, otros sin duda buscados y alimentados por el protagonista. Retiró la bandera de España de la plaza de Sevilla en Cádiz y llovieron ríos de tinta. Lo hizo aconsejado por un informe meteorológico y aconsejado por los técnicos, pero la polémica ya estaba en la calle.

Se ha negado a subir al ‘Esmeralda’, el buque escuela de Chile atracado en la ciudad, porque “simboliza el asesinato a la democracia” por su relación con los crímenes y torturas de Pinochet. Ha protagonizado un encontronazo diplomático con el cónsul de Alemania, a quien supuestamente ninguneó en una visita al ayuntamiento tras llamar “nazi” a Angela Merkel en un episodio fantasma que fue zanjado como un “malentendido”. Ha viajado para participar en la campaña de las catalanas, ha tomado parte activamente en la crisis de los refugiados, ha hecho campaña en contra del Toro de la Vega y a favor de Syriza. Se ha convertido en uno de los “alcaldes del cambio” con más tirón y junto a ellos ha protagonizado actos públicos.

De ellos es el único alcalde que se declara cien por cien de Podemos y que aún no ha se negado a hacer campaña en las generales por Pablo Iglesias. Su relación con la secretaria general de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, refuerza su vinculación con el partido. Ni Ada Colau ni Manuela Carmena seguirán este camino. En una de sus últimas fotos de Twitter se le ve con traje de chaqueta y sin corbata estrechando la mano del presidente Mariano Rajoy en la inauguración del segundo puente de Cádiz. Un acto en el que el alcalde ha tratado de marcar diferencias quejándose de que se vetara la inauguración a los ciudadanos, que permanecían aislados a kilómetros de distancia y recluidos tras vallas, u homenajeando a los obreros que han participado en su construcción, ‘colgando’ la foto de un casco de obras.

“Si soy el alcalde, la foto de inauguración del segundo puente me la haré con los trabajadores”, declaró en una entrevista en ‘La Voz de Cádiz’ días antes de lograr su investidura. Con toda la pompa institucional estaba el regidor de Podemos, después de quejarse de que lo habían intentado borrar del acto. No con los trabajadores sino junto a Rajoy, la ministra de Fomento, Ana Pastor, la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz y la exalcaldesa de la ciudad, Teófila Martínez, a la que desalojó sorpresivamente de la alcaldía tras 20 años de mayorías absolutas del PP en Cádiz.

‘Kichi’ ha jalonado sus primeros cien días al frente del Ayuntamiento gaditano de gestos y símbolos. Dicen que camina por Cádiz con una libretita en la mochila que saca para anotarse las quejas o las peticiones de los vecinos. Aunque se declara ateo ha recibido la medalla como hermano del Nazareno. Pese a ser ecologista, autorizó que se ampliarán las zonas dedicadas a barbacoas en la playa durante la celebración del Trofeo Carranza. Participó en una sonora protesta contra un desahucio y lo mismo anuncia en las redes sociales las donaciones de su sueldo a ONGs que la compra de un traje de chaqueta en un comercio local para ejercer de alcalde como manda el protocolo. Ha planteado una reducción a las subvenciones del consistorio gaditano a las hermandades de Semana Santa, levantando una gran polvareda mediática. Y si le da la gana, defiende a un icono franquista como José María Pemán como “uno de los mayores representantes de las letras gaditanas”. Lo mismo se viste con la camiseta del Cádiz Club de Fútbol que con una de los Ramones y en amante del carnaval no le gana nadie.

Amor-odio con los socialistas

Cada uno de estos episodios han servido a la oposición política -sobre todo al Partido Popular porque ahora con el PSOE ha iniciado una etapa de concordia y diálogo que no se sabe cuánto durará- para dibujar la figura de un alcalde populista, dedicado a los gestos y no a la acción en una ciudad acorralada por el paro y donde una buena parte de la población sufre una situación de emergencia. En su discurso de investidura desgranó una batería de compromisos y ahora su equipo asegura que están “cumplidos o en proceso” al 87%.

Lo primero que advierte el alcalde es que no ha gobernado cien días sino setenta porque la oposición lo tuvo más de un mes bloqueado. Prometió que ningún niño iba a quedarse sin alimento por el cierre de los comedores escolares y ha puesto los coches oficiales a disposición de Cruz Roja para repartir alimentos o ha entregado material escolar para 200 familias gaditanas. Aún no hay plan contra los desahucios ni moratoria en vigor para que a ninguna familia le corten la luz o el agua por impago. Sobre ambos asuntos ha mantenido reuniones con los bancos o las eléctricas y promete que habrá medidas en vigor en las próximas semanas. Redujo en 300.000 euros los sueldos en el ayuntamiento y ha abierto el pleno a las preguntas ciudadanas, mientras que el portal de transparencia asegura que se presentará también en breve. Sobre la reorganización de las empresas públicas no se sabe casi nada.

El mayor problema lo tiene con el empleo, en una ciudad con una tasa de paro del 33,6% realizó grandes promesas pese a que las competencias municipales son muy limitadas y compartidas con el Estado y la Junta. Este lunes el pleno municipal abordará un plan de empleo con el que sigue prometiendo “soluciones” a este mal endémico de la ciudad. Si en algo se ha parapetado el alcalde gaditano en estos primeros meses, además de haberse presentado como víctima de una política de acoso y derribo por parte de la oposición, es la ruinosa herencia del ‘teofilato’. El Ayuntamiento ha emprendido una auditoría de las cuentas públicas dirigida por funcionarios y técnicos del consistorio que ha arrojado una deuda viva de 275 millones de euros y 60 millones pendiente de pago a proveedores. Una losa que amenaza otra de sus grandes promesas, el rescate de servicios públicos municipales que fueron privatizados. Habrá auditoría ciudadana sobre la deuda, eso sí, pero aún no hay un calendario ni un plan de pagos.

Desde su equipo de comunicación aseguran que José María González se sigue desbordando por la excesiva atención que acapara en los medios. Cualquiera diría lo contrario. Ha pisado casi todos los platós de televisión nacionales y ha copado casi tantos minutos en los medios que ‘Kichi’, el alcalde de Cádiz, se ha convertido en toda una marca política en sus primeros 100 días de gobierno. Al regidor gaditano se le mira con lupa y es capaz de convertir en polémica todo lo que toca. Cierto es que el alcalde se mete casi en todos los charcos más allá de la gestión de la ciudad. Le reprochan su carácter populista y la falta de rigor de sus propuestas. Él asegura que ha cumplido al 85% sus promesas de investidura y se queja de que soporta una oposición destructiva que se lo pone nada fácil.

Cádiz Teresa Rodríguez
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