Por culpa de su imputación en los ERE, Magdalena Álvarez no llegará ni a comerse el turrón en su despacho de Luxemburgo. Su cargo como vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI), que consiguió en julio de 2010 después de cesar como ministra de Fomento del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, está pendiente de un informe de su propia institución financiera para analizar si cumple el código de conducta del BEI.
El Gobierno está pendiente de conocer el informe que evaluará el impacto de la vinculación con el escándalo de los ERE falsos, en el que le imputa la juez Mercedes Alaya delitos de prevaricación y falsificación, para “hacer algo al respecto”, según confirmó el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, en el prestigioso foro Antares de Sevilla. El Ejecutivo tiene ganas de dejar caer a Álvarez y sustituir a la exministra socialista por alguien más cercano a De Guindos y al PP.
El estudio del BEI sobre la responsable de Redes Transeuropeas, con competencia en España, Portugal, América Latina y Asia, será vinculante para el Ejecutivo Central. “Es lógico”, reconoció el ministro, “pero no quiero anticipar acontecimientos; hay un código de conducta que se tiene que cumplir por todos los empleados; es un puesto muy importante para España y el Gobierno, en función de las conclusiones de ese informe, tomará su posición".
Los guiños de Álvarez desde su posición privilegiada en el Banco Europeo de Inversiones han sido constantes con la comunidad andaluza. El pasado mes de enero la vicepresidente del BEI firmó un acuerdo con el presidente de Unicaja, Braulio Medel, por el que la institución europea aporta a la entidad malagueña 200 millones de euros para financiar proyectos e inversiones de pymes y sociedades de mediana capitalización. Unicaja y el BEI colaboraron con 1.000 millones de euros en proyectos como la autopista de Las Pedrizas de Málaga.
Por culpa de su imputación en los ERE, Magdalena Álvarez no llegará ni a comerse el turrón en su despacho de Luxemburgo. Su cargo como vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI), que consiguió en julio de 2010 después de cesar como ministra de Fomento del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, está pendiente de un informe de su propia institución financiera para analizar si cumple el código de conducta del BEI.