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Los Chocapic son saludables; el aceite, no: han 'hackeado' el Nutri-Score de Garzón
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DESCONTROL EN EL SÚPER

Los Chocapic son saludables; el aceite, no: han 'hackeado' el Nutri-Score de Garzón

El sistema de etiquetado de alimentos ha fracasado y sirve para que productos poco saludables se blanqueen de cara al consumidor

Foto: Foto: Getty Images.
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Hay muchas formas de convencer a un niño para que desayune fruta, pero ninguna puede competir con un perro de plastilina que inunda un campo de trigo con chocolate. Antes, a los padres les quedaba el argumento de que no se trata de un alimento saludable. Ahora, los niños pueden responder: ¿según quién?

Según Nutri-Score, el sistema de etiquetado europeo que instauró el Ministerio de Consumo el año pasado, los Chocapic son un producto "muy saludable". Obtienen la calificación A, la mejor de las posibles, mientras que el zumo de naranja envasado (C), una tostada con aceite y jamón (D) o un yogur natural (B) se presentan como alternativas menos sanas.

Sin embargo, 50 gramos de Chocapic, sin leche, equivalen a tomarse un café con dos sobres de azúcar.

No es el único alimento poco saludable que luce un distintivo verde en su frontal. Basta dar un breve paseo por cualquier supermercado para notar que hay batidos de fresa con mejor calificación que la leche, pizzas que superan a un gazpacho envasado o el hecho de que cualquier conserva de pescado se considere peor que las patatas fritas o los churros congelados.

placeholder Chocapic celebra el Nutri-Score A en su envase. (A.V.)
Chocapic celebra el Nutri-Score A en su envase. (A.V.)

Esto es así porque los fabricantes de alimentos han aprendido a hackear el Nutri-Score, y el sistema que nació para reducir las tasas de diabetes, obesidad y cáncer, un año después, solo sirve para desinformar al consumidor. "Sí, sería correcto decir que han hackeado el sistema, es justo lo que ha sucedido", dice Antonio Rodríguez, ingeniero y autor de La vida es más dulce sin azúcar (Plataforma Actual, 2022). "El algoritmo que configura la nota del Nutri-Score es público y la industria alimentaria ha encontrado la forma de maximizar los puntos positivos y minimizar los negativos. Lo que se busca es reformular los productos mal calificados, no mejorar su calidad. A los cereales, por ejemplo, les sube la nota añadir fibra, y a los fabricantes les parece una buena alternativa a quitarle azúcar, que es lo que no quieren, porque con ella se va parte del sabor".

Además de reformular los productos, los fabricantes se sirven de otro truco: las proporciones. "Pongamos el ejemplo de los cacaos solubles: algunos son en un 75% azúcar y tienen una nota B, que ya está dentro de la franja saludable. ¿Por qué? Porque Nutri-Score les permite hacer el cálculo sobre el producto ya preparado, esto es, con leche. La trampa es que es el fabricante quien decide cuánto de su cacao y cuánto de leche hay por ración, pero esta proporción no tiene por qué coincidir con la que usen los consumidores", denuncia Rodríguez.

Uno de los mayores atractivos de Nutri-Score con respecto a otros sistemas de calificación de alimentos es su capacidad para reducir su opinión a una letra y un color. De este modo, el consumidor no necesita saber qué son las proteínas o las grasas trans para elegir productos saludables, si bien hacía falta una mínima formación que no ha calado entre los ciudadanos: "Pero hay que entender cómo funciona el Nutri-Score, y yo creo que no se ha explicado bien", dice Rodríguez. "Es un sistema concebido por categorías: si los Chocapic son A es porque son de los mejores en la categoría de cereales con chocolate, y quizá los puedas comparar con otros alimentos del desayuno, pero no con el aceite de oliva o la Coca-Cola, que son de otras categorías".

placeholder Algunos de los resultados del Nutri-Score. (SinAzucar.org)
Algunos de los resultados del Nutri-Score. (SinAzucar.org)

En España no es obligatorio etiquetar con Nutri-Score en el frontal de los envases, de modo que tienden a lucirlo solo los que tienen buenas calificaciones. Así, más que para guiar al consumidor, sirve para que alimentos poco saludables se hagan pasar por lo que no son. "El Nutri-Score tiene más agujeros que una manta de ganchillo", dice Juan Revenga, nutricionista y profesor en las universidades Francisco de Vitoria y San Jorge de Zaragoza. "Se basa en los nutrientes y no en los alimentos, lo que para mí es un gran error. Esto da pábulo al nutricionismo, a embellecer el alimento con unos nutrientes concretos, pero no a hacer un alimento mejor. De modo que tienes las patatas congeladas prefritas con una A, dando a entender al consumidor que son mucho mejores que los quesos, que tienen por sistema una D".

¿Hacia el sistema chileno?

Para Revenga, una de las voces más críticas con Nutri-Score, es un sistema que nació viejo. "Es una herramienta que comienza a usarse en 2008, basándose en los perfiles nutricionales elaborados en los años ochenta y que hoy están obsoletos. La idea era condensar todo en una sola nota, porque antes se empleaba un sistema con cuatro semáforos que era aún más confuso para el consumidor. Y España se lanza a adoptar el sistema, como Francia, Alemania y otros países del entorno, mientras que la Unión Europea no lo tiene tan claro y está elaborando un informe que se espera para 2024".

Nutri-Score es también el mal menor de los fabricantes. La AME, el principal lobby de fabricantes de alimentos a nivel mundial, apostó en primera instancia por el método ENL (evolved nutrition label), si bien una vez se descartó, apoyó el Nutri-Score frente a sus alternativas. "Vieron que era el sistema más fácil de manipular y retorcer para sus intereses e hicieron lo posible para que se impusiera", explica Revenga.

Revenga propone un sistema distinto, basado en tres pilares, para evitar inducir a equívoco al consumidor. "Por un lado, utilizamos los perfiles de nutrientes de la OMS y los pasamos por el sistema NOVA, que mide el procesamiento de los alimentos. Por último, nos basamos en el sistema chileno de sellos para informar al consumidor", afirma el experto.

placeholder El sistema de etiquetado de Chile. (EFE)
El sistema de etiquetado de Chile. (EFE)

El sistema de sellos, que ya han incorporado varios países en Sudamérica, es el favorito de los nutricionistas. Se trata de estampaciones en negro que avisan de los puntos negativos de un producto: "alto en azúcares", "alto en grasas saturadas", "alto en calorías", por ejemplo, para una tableta de chocolate. "Es un método muy directo, transparente. Si ves muchos sellos negros, entiendes de inmediato que aquello no es comida saludable. Y si además los acompañas de medidas concretas, como que los productos altos en azúcar no puedan anunciarse en horario infantil y con muñecos, el avance es muy grande", dice Antonio Rodríguez.

A nivel político, el fracaso del Nutri-Score puede leerse como una victoria del ministro de Agricultura, Luis Planas, quien se opuso desde el primer momento al proyecto de Consumo. "¿En qué cabeza cabe devaluar el producto estrella dentro de nuestro campo?", llegó a decir en rueda de prensa tras comprobar que el aceite de oliva está mal calificado. No llega, por tanto, en la mejor posición Garzón, que estos días negocia con Planas un paquete de restricciones a la publicidad de los alimentos. De aprobarse en su versión actual, implicaría cambios notorios, como la prohibición de que los famosos anuncien alimentos o el veto de la publicidad de chocolate, batidos o helados dirigida a menores.

Hay muchas formas de convencer a un niño para que desayune fruta, pero ninguna puede competir con un perro de plastilina que inunda un campo de trigo con chocolate. Antes, a los padres les quedaba el argumento de que no se trata de un alimento saludable. Ahora, los niños pueden responder: ¿según quién?

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