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Destructivo e inútil: así vieron el debate de la nación los españoles, según el CIS
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Destructivo e inútil: así vieron el debate de la nación los españoles, según el CIS

El 24% da a Sánchez como ganador, a falta de un líder claro en la oposición al no poder intervenir Feijóo por no tener escaño como diputado

Foto: Pedro Sánchez en el debate sobre el estado de la nación
Pedro Sánchez en el debate sobre el estado de la nación

El último gran termómetro del curso político que acaba fue el debate sobre el estado de la nación. Y el desinterés ciudadano repite como uno de los parámetros más llamativos, aunque en menor medida que en el último debate de hace siete años. El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publica el balance general tras las jornadas de la semana pasada, que la mitad de los españoles (el 48,6%) consideró muy o bastante interesante. Es un avance respecto al de 2015, cuando solo uno de cada tres ciudadanos manifestó este mismo nivel de interés.

Que fuese un debate sin oposición clara ha marcado las opiniones de los encuestados. La ausencia del nuevo líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, que estuvo de cuerpo presente aunque sin poder participar por no tener la condición de diputado, fue muy significativa. Se trata de algo inusual en este tipo de debates. Lo cierto es que la composición del Congreso que se vio en este último tenía muy poco, o prácticamente nada que ver, con la que había cuando Mariano Rajoy era presidente del Gobierno de España. La irrupción de nuevos partidos que antes no tenían representación parlamentaria en febrero de 2015, como Podemos, Ciudadanos o Vox, pusieron el broche al primer debate desde el fin del bipartidismo.

Pero los procedentes de formaciones 'veteranas' no lo tuvieron mucho mejor. Quien ejerció como portavoz del PP, Cuca Gamarra, quedó penúltima (solo por encima de Gabriel Rufián, de ERC) en las valoraciones generales sobre cómo lo hicieron los distintos líderes de cada partido. Casi el 53% evaluó la intervención de Gamarra como mala o muy mala, siendo Joan Baldoví (Compromís) el mejor señalado en esta categoría, con el 68,4% de los votos favorables a su discurso en el debate. Sánchez, por su parte, gustó al 48,2% de los españoles que respondieron a esta misma pregunta. Lo curioso es que fue superado no solo por Baldoví, también por Pablo Echenique (52,2%), Ana Oramas (57,7%), Aitor Esteban (61,1%) o Íñigo Errejón (62,3%).

Sin embargo, esta valoración no es un parámetro firme para detectar quién ha sido el vencedor del debate, pues a cada político le evalúa una cantidad de personas distinta, según cuántos entrevistados vieron sus intervenciones. Pero, en el balance general, el presidente se alza como ganador para uno de cada cuatro españoles. A diferencia de en otras ocasiones, esta vez el CIS no preguntó de manera directa por los 'vencedores' y 'perdedores' del debate. En cambio, sí cuestiona a la ciudadanía que ha visto u oído el debate cuál creen que ha sido la mejor de las intervenciones. Es aquí donde Pedro Sánchez va a la cabeza (24,1%) y con sobrada distancia del segundo puesto, que ocupa una difusa representante de la oposición: Cuca Gamarra fue la mejor para el 10% de los encuestados.

La decisión de darle una vuelta a esta pregunta habitual se justifica en intentar obtener una valoración conjunta de todos los intervinientes. Los responsables del CIS explicaron que, al plantear la cuestión de "quién ha ganado", las respuestas se centraban por norma general en las figuras del presidente o el jefe de la oposición. Por este motivo, explican que la tendencia mayoritaria de los encuestados era contestar por uno u otro sin tener en mente al resto de candidatos. Sostienen así que con la nueva pregunta ("¿quién le ha gustado más en sus intervenciones?") se tiende a "subsanar este hecho y reflejar más y mejor la pluralidad de la valoración".

También se analizó el interés de los temas que se pusieron sobre la mesa. De todos ellos, la crisis económica fue el principal para el 42,5% de los españoles. Y a mucha distancia del resto de cuestiones: la siguiente, que fue la subida de las tarifas energéticas, era vista como la más relevante para un 6,1% de encuestados, seguida de asuntos como el nuevo paquete de medidas anunciado por Sánchez o la Ley de Memoria Democrática.

Pero, si hubo un claro vencedor del debate, y por sobrada mayoría, no era ninguno de los representantes allí presentes. La conflictividad, el cruce de reproches y las críticas de unos a otros fue para casi el 70% de los españoles el punto clave de un debate destructivo. Solo el 16,4% vio más propuestas reales para abordar, en cambio, los problemas del país. De hecho, uno de los momentos más icónicos que aún se recuerdan fue el rifirrafe entre Pedro Sánchez y Gabriel Rufián cuando este último sacó sobre la tribuna tres balas supuestamente recogidas en la valla de Melilla, donde recientemente murieron 37 personas que trataban de cruzar al país. La escenificación y el ruido siguen haciendo sombra a las propuestas en este tipo de debates.

El último gran termómetro del curso político que acaba fue el debate sobre el estado de la nación. Y el desinterés ciudadano repite como uno de los parámetros más llamativos, aunque en menor medida que en el último debate de hace siete años. El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publica el balance general tras las jornadas de la semana pasada, que la mitad de los españoles (el 48,6%) consideró muy o bastante interesante. Es un avance respecto al de 2015, cuando solo uno de cada tres ciudadanos manifestó este mismo nivel de interés.

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