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Casado se atrinchera en Génova y no entregará la cabeza de Egea a los barones
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Amenaza de un congreso extraordinario

Casado se atrinchera en Génova y no entregará la cabeza de Egea a los barones

Asume que, si entrega al secretario general, el siguiente en caer será él. Feijóo vuelve a emerger como líder de unidad, pero, por ahora: "Dará una oportunidad al presidente"

Foto: Teodoro García Egea (i) junto a Pablo Casado (d). (EFE/Kiko Huesca)
Teodoro García Egea (i) junto a Pablo Casado (d). (EFE/Kiko Huesca)
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Que alguien no saldrá vivo es de las pocas cosas que en estos momentos suscita consenso en el PP. El secretario general, Teodoro García Egea, sigue como número uno en la lista de futuros expulsados. “Teo es la persona más importante para mí. Es un 'crack'. Asume el rol que le toca por mí y por el partido”. Así habla Casado cuando se le pregunta por su mano derecha. No se le escapa que si entrega su cabeza será una paz efímera, ya que, sin su “muro de contención”, otros tomarán el control del partido y le disputarán el liderazgo en cuanto vean su oportunidad. El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, sigue como referente en las filas del PP y se ha mostrado muy activo estos días. En todos los sectores del PP, reconocen que es el único capaz de "unir" al partido, pero siempre queda la duda de si está dispuesto a dar el salto o no como ocurrió cuando Mariano Rajoy anunció su marcha tras la moción de censura. "Él siempre ha querido que le lleven en volandas a la presidencia y puede ser el momento", sentencia un veterano. También el andaluz, Juanma Moreno, está ganando enteros por su gestión al frente de la Junta de Andalucía. Casado parece dispuesto a aguantar. Siempre recuerda que en el tiempo que lleva al frente del PP ha "aguantado todo tipo de presiones desde los empresarios a la Conferencia Episcopal, y el tiempo me ha dado la razón".

La dirección nacional tiene que buscar algo que ofrecer a los barones para intentar acallarlos. Irán desfilando en su exigencia de cambios en la cúpula según pasen los días, como ayer adelantó El Confidencial. No van a bajar la presión. Hay algunos líderes territoriales que plantean incluso que se ponga en marcha el procedimiento para convocar un congreso extraordinario y disputar el liderazgo a Casado. Otros lo ven muy precipitado y prefieren esperar al cónclave ordinario previsto para julio. Lo único que todos comparten es que Ayuso no puede emerger de esta crisis como la líder nacional. El escenario de tener que formar un Gobierno en Castilla y León también frena cualquier operación de derribo: "Sería temerario".

Foto: El secretario general del PP, Teodoro García Egea. (EFE/Javier Lizón)

Los barones ayer empezaron a moverse en público. Feijóo mostró su “apoyo y lealtad” al presidente del partido, pero le instó a tomar decisiones de forma urgente para resolver un conflicto que calificó de “mayúsculo” y que debe abordar “sin intermediarios” con Ayuso. El matiz señala claramente a García Egea. Los presidentes autonómicos quieren colocar un secretario general afín e, incluso, hay quien aboga por ir más allá y exigir la convocatoria de un congreso extraordinario si Casado no cede. En cada territorio tienen su propia lista de agravios y de ambiciones. Ni unas ni otras juegan a favor de la continuidad del dos de Génova. Este acercamiento que propone el gallego parece en estos momentos imposible. Desde que estalló la crisis, no ha habido ni un solo contacto entre los protagonistas ni sus equipos. El paso de los días puede ir enfriando las cosas, y desde el entorno de Ayuso confían en que “haya marcha atrás” y haya un “cese de las hostilidades”.

Cruce de mensajes Ayuso-Casado

Casado no va a moverse ni un milímetro de su posición. En la séptima confían en que con la judicialización del contrato por el que Tomás Ayuso cobró una comisión se les abre una puerta para justificar la investigación interna que han llevado a cabo desde hace meses y su desconfianza en la baronesa, que insisten en que no dio explicaciones cuando se las pidieron, ni a él ni al secretario general. Ayuso rebate estas afirmaciones con los mensajes que se intercambió después de la reunión del 17 de septiembre con Casado. “Querido presidente, tras tu preocupación puedes estar muy tranquilo” a lo que él responde con un escéptico: “Ojalá fuera como tú dices”. Desde entonces no hablaron más de este asunto.

Por primera vez en 48 horas, ayer en el cuartel general de Génova empezaron a respirar. La batalla no ha terminado, más bien acaba de empezar, pero el ambiente era más optimista dentro del duro desgaste que asumen con esta crisis cuyo final, reconocen, está por escribir. La entrevista de Casado con Carlos Herrera salió bien y obligó a la presidenta de la Comunidad de Madrid a entrar después a rebatirle. El líder del PP fue muy duro con su compañera y examiga, pero construyó un relato que logró cambiar el foco. “Hemos pasado de hablar de espías a los contratos del hermano de Ayuso”, señalaba un dirigente popular. En la Puerta del Sol transitaron de pedir explicaciones a tener que darlas. La presidenta hacía un comunicado para aclarar los cobros de su hermano que la oposición ya ha llevado a la Fiscalía. Mientras, los cuadros del partido siguen atónitos el combate: “Cuando los escucho, parece que uno es del PP y la otra del PSOE”.

Foto: La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (d) durante una reunión con la portavoz del Grupo Parlamentario de Más Madrid, Mónica García (2i). (EFE/Zipi Aragon)

A la espera de nuevos acontecimientos, el secretario general irá moviendo a sus fieles en el partido y, en Madrid, se evidenciarán las fisuras tanto en el Gobierno como en la Asamblea, donde no todos los diputados son ayusistas. El plantón del consejero de Presidencia, Enrique López, que ayer se negó a comparecer para explicar el contrato del hermano de Ayuso, como pretendían desde Sol, es una prueba de esta estrategia. Entre los diputados madrileños hay mucho nerviosismo. El pasado jueves, desde la dirección del grupo, se intentó que se hiciera un “pasillo” a la presidenta a su llegada y todos aplaudiesen como símbolo de cierre de filas, pero no hubo consenso.

En el Congreso y el Senado también hay un ambiente enrarecido. Prueba de ello es que en los chats de los grupos populares en ambas Cámaras todos han enmudecido. Cuando los presidentes Cuca Gamarra y Javier Maroto pusieron un mensaje de apoyo a Casado nadie se sumó. “Ni los 10 o 15 pelotas que siempre ponen aplausos cuando cuelgan vídeos del presidente en el chat se movieron”, bromea un diputado. Una vez más, en las anécdotas se mide el estado de las cosas. En el PP nadie se mueve a la espera de acontecimientos.

Que alguien no saldrá vivo es de las pocas cosas que en estos momentos suscita consenso en el PP. El secretario general, Teodoro García Egea, sigue como número uno en la lista de futuros expulsados. “Teo es la persona más importante para mí. Es un 'crack'. Asume el rol que le toca por mí y por el partido”. Así habla Casado cuando se le pregunta por su mano derecha. No se le escapa que si entrega su cabeza será una paz efímera, ya que, sin su “muro de contención”, otros tomarán el control del partido y le disputarán el liderazgo en cuanto vean su oportunidad. El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, sigue como referente en las filas del PP y se ha mostrado muy activo estos días. En todos los sectores del PP, reconocen que es el único capaz de "unir" al partido, pero siempre queda la duda de si está dispuesto a dar el salto o no como ocurrió cuando Mariano Rajoy anunció su marcha tras la moción de censura. "Él siempre ha querido que le lleven en volandas a la presidencia y puede ser el momento", sentencia un veterano. También el andaluz, Juanma Moreno, está ganando enteros por su gestión al frente de la Junta de Andalucía. Casado parece dispuesto a aguantar. Siempre recuerda que en el tiempo que lleva al frente del PP ha "aguantado todo tipo de presiones desde los empresarios a la Conferencia Episcopal, y el tiempo me ha dado la razón".

Teodoro García Egea Pablo Casado Partido Popular (PP)
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