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Vox se come el espacio de Ciudadanos y el bipartidismo alcanza un nuevo mínimo (61%)
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ELECCIONES EN CASTILLA Y LEÓN

Vox se come el espacio de Ciudadanos y el bipartidismo alcanza un nuevo mínimo (61%)

El 13-F confirma las tendencias. El bipartidismo es cada vez más débil, Vox se consolida en torno al 15-17% de los votos y la fragmentación política es cada vez más evidente

Foto: El presidente de Vox, Santiago Abascal, y el candidato de esta formación a la Presidencia de la Junta de Castilla y León, Juan García-Gallardo. (EFE/Pablo Requejo)
El presidente de Vox, Santiago Abascal, y el candidato de esta formación a la Presidencia de la Junta de Castilla y León, Juan García-Gallardo. (EFE/Pablo Requejo)
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Es probable que los resultados de las elecciones en Castilla y León se resuman en una frase: donde antes estaba Ciudadanos, ahora irrumpe Vox. O, lo que es lo mismo, el partido de Abascal tiene ahora la llave de la gobernabilidad gracias a los 202.605 votos obtenidos este 13-F, muy cerca de los 205.850 logrados por Cs hace casi tres años.

A partir de ahí, los movimientos electorales son menores en términos cuantitativos, aunque muy significativos cualitativamente debido al impacto de la ley electoral, ya que las nueve circunscripciones, por muy pequeñas que sean, tienen aseguradas un mínimo de tres procuradores. Esto explica que Soria ¡Ya!, con apenas 18.390 votos, la mitad logrados en la capital de la provincia (apenas el 1,53% del conjunto de la región), lo que demuestra que no es un fenómeno rural, haya obtenido tres representantes, mientras que Podemos (61.290 votos) o Ciudadanos (54.186) se hayan quedado con solo un procurador.

El caso de Por Ávila, otra formación vinculada a la llamada España vaciada, es similar. Ha logrado un procurador con 13.854 votos (el 1,15%), de los cuales el 61% han sido obtenidos en la capital de la provincia, lo que significa que tampoco es un fenómeno eminentemente rural. Por el contrario, una formación nueva, como es la llamada España Vaciada, que se presentaba en cuatro de las nueve provincias, ha obtenido 19.495 votos —más que Soria ¡Ya! y Por Ávila— y cero procuradores.

La ocupación del espacio electoral que antes tenía Ciudadanos por parte de Vox, que no es, necesariamente, el mismo espacio político, es fundamental para entender lo que ha sucedido. En 2019, Vox obtuvo solo un procurador con 75.713 votos, pero ahora ha logrado 13 con 212.065 votos, lo que significa que cada procurador adicional le ha costado apenas 11.363 papeletas. Es la ventaja por ser la tercera fuerza política y no la cuarta, como le ocurrió en 2019. Aunque Vox se ha disparado respecto a las elecciones de 2019, lo cierto es que su porcentaje en Castilla y León es solo 2,5 puntos más que el que obtuvo en las generales de 2019 (15%), lo que indica que se habría estabilizado en torno a esos niveles.

No es menos significativo el hecho de que Vox, salvo en Soria, tenga una representación muy equilibrada en toda Castilla y León, donde sus porcentajes oscilan entre un máximo del 19,96% (Valladolid) y un mínimo del 15,38 (León). En Soria, por la irrupción de Soria ¡Ya!, se queda en el 11,47%, y es la única provincia en la que se ha quedado sin representante.

La influencia de la abstención

El hecho de que Vox haya ocupado el espacio electoral de Ciudadanos es lo que explica que por arriba, es decir, los partidos mayoritarios, haya quedado prácticamente igual respecto de 2019. El Partido Popular ha obtenido 54.915 votos menos debido a la mayor abstención, pero en términos relativos logra el 31,43%, un porcentaje casi idéntico al 31,49% de hace tres años. Se trata, en todo caso, de los peores resultados de los conservadores desde que Castilla y León accedió a la autonomía.

El PSOE, por su parte, ha perdido 117.613 votos, pero en este caso por un doble motivo. Como le ha sucedido al PP, por el efecto de la abstención (este domingo se metieron en las urnas 172.549 papeletas menos), pero también por la irrupción de los partidos locales, que le han castigado más que al partido de Casado en algunas circunscripciones.

El caso de Soria es el más significativo. El PSOE obtuvo en 2019 tres procuradores, pero hoy se ha quedado en uno, aunque, si la comparación se hace en porcentaje, el resultado es más evidente. Ha pasado del 40,73% al 18,06%, mientras que Soria ¡Ya!, que no existía hace tres años, ha irrumpido con el 42,57%. Es decir, el PSOE es el más perjudicado en la provincia por el fenómeno de la España vaciada. También el PP. No es casualidad que el partido de Casado haya obtenido sus peores resultados en Soria (23,99%) y León (25%), precisamente las provincias en las que las fuerzas locales han obtenido los mejores resultados.

En León, aunque UPL es un partido ya antiguo y no se le puede incluir totalmente en el concepto de la España vaciada, la Unión del Pueblo Leonés (tres procuradores) ha doblado en votos, y allí es donde el PSOE ha perdido más apoyo. Casi siete puntos menos, hasta el 28,46%, algo que sugiere que el fenómeno del auge del localismo castiga más al PSOE que al PP. También en Ávila el partido de Luis Tudanca ha caído más que el de Mañueco.

Las elecciones del 13-F, en todo caso, lo que hacen es consolidar una tendencia que se manifiesta en la política española desde hace una década, el retroceso del bipartidismo y la consiguiente fragmentación de los Parlamentos, tanto a nivel nacional como autonómico. El Partido Popular y el PSOE sumaron en 2011, el año del 15-M, el 81,23% de los votos, pero este domingo, en Castilla y León, apenas llegaron al 61,48%, y eso que la convocatoria precipitada de las elecciones no dio apenas tiempo para que pudieran fraguar algunas candidaturas de la España Vaciada que estaban conformándose, y que al final han logrado apoyos irrelevantes o no se han podido presentar. El bipartidismo, hace tres años, había sumado el 66,33% (cinco puntos más).

Media histórica

El ocaso del PP en la región, donde lleva gobernando 35 años, es, en todo caso, sintomático. Hace una década, en 2011, con una participación ligeramente superior, llegó a sumar 739.502 votos, lo que significa 360.606 más que este domingo. Alrededor del 60% de esos votos se han ido a Vox (antes se fueron a Ciudadanos) y el resto a los partidos locales. El PSOE se ha mantenido en su media histórica de alrededor del 30%, porcentaje que es el que ha obtenido en 2022.

Esto sugiere que lo que ha cambiado, en realidad, es la pérdida de la posición hegemónica que tradicionalmente ha tenido el Partido Popular en la región, y que anteriormente solo se vio amenazada en 1987, cuando el Centro Democrático y Social (CDS) de Adolfo Suárez (nacido en Ávila) llegó a obtener 18 procuradores que finalmente dieron el Gobierno de la comunidad a José María Aznar.

Foto: Santiago Abascal en el cierre de campaña. (Europa Press/Ivan Tome) Opinión

Las elecciones, en todo caso, y en términos de bloques ideológicos, dejan una lectura muy relevante por el efecto que puede tener si los resultados se proyectan a nivel nacional.

En la izquierda, es evidente, el PSOE (30% de los votos) es hegemónico, pero en la derecha la victoria del PP (31,43%) está acompañada con unos resultados muy buenos de Vox (17,64%), mientras que Unidas Podemos se ha hundido. En 2019, la suma de Izquierda Unida y Podemos (fueron separados) cosechó 100.362 votos, pero este domingo, que han ido juntos, apenas han logrado 61.290 votos. Por lo tanto, casi un 40% menos de papeletas.

Una parte se ha fugado y se ha ido a la abstención, pero otra, muy probablemente, a una transferencia de voto hacia otras formaciones. Esto es relevante porque un desplome de Unidas Podemos en unas elecciones generales podría lastrar las probabilidades del PSOE, ya que necesita que los votos de UP no sean irrelevantes. Y hoy, en Castilla y León, la coalición que empuja la candidatura de Yolanda Díaz se mueve entre el 2,25% de Soria y el 6,93% de Valladolid. Aunque ninguna elección es igual, la suma del PP y Vox en Castilla y León da el 49,07% de los votos, mientras que la suma del PSOE y Unidas Podemos alcanza el 35,13%.

Es probable que los resultados de las elecciones en Castilla y León se resuman en una frase: donde antes estaba Ciudadanos, ahora irrumpe Vox. O, lo que es lo mismo, el partido de Abascal tiene ahora la llave de la gobernabilidad gracias a los 202.605 votos obtenidos este 13-F, muy cerca de los 205.850 logrados por Cs hace casi tres años.

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