El laboratorio electoral se instala en Andalucía en plena inercia ganadora del Partido Popular
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PRIMEROS COMICIOS DEL NUEVO CICLO

El laboratorio electoral se instala en Andalucía en plena inercia ganadora del Partido Popular

La rumorología sobre la fecha electoral andaluza ha puesto en alerta a los partidos, que han comenzado sus experimentos para disputar el juego político clave: la primacía social de la izquierda o de la derecha en este ciclo actual

placeholder Foto: Juanma Moreno (PP), presidente de la Junta de Andalucía. (EFE)
Juanma Moreno (PP), presidente de la Junta de Andalucía. (EFE)

En Andalucía empezó a formarse el actual ciclo político y en Andalucía empezará el siguiente. Así está ahora el calendario electoral español, que ha convertido a la comunidad que gobiernan PP y Cs (gracias al apoyo de Vox) en un oráculo. Los partidos lo saben, los del bloque de la izquierda y los de la derecha, y por ello han instalado en el sur sus laboratorios.

El presidente de la Junta, Juanma Moreno, es quien decide la fecha en la que los andaluces irán a votar. En consecuencia, las presiones internas y externas se han redoblado. Por dentro, desde Madrid, la dirección nacional del PP alienta el adelanto de comicios para consolidar la inercia ganadora y desbordar a Pedro Sánchez. Gracias al estímulo de las encuestas sobre intención de voto, los populares han trazado el siguiente mapa: elecciones en Andalucía durante el otoño de 2021 o la primavera de 2022, autonómicas y locales en mayo de 2023 y generales a finales de ese año. La secuencia es similar a la que desembocó en la mayoría absoluta de 2011, cuando Mariano Rajoy y su partido alcanzaron los 186 diputados después de arrasar en las urnas regionales y locales, puestas unos meses antes.

Por fuera, la presión es más bien mediática, sustentada en un imaginario político que dibuja inestabilidad y táctica a pesar de que el bagaje parlamentario no es tan frágil y de que a Moreno la táctica no le gusta mucho. Otra cosa es la estrategia.

Foto: La portavoz de Vox, Macarena Olona. (EFE)

Sobre lo primero, basta un ejemplo reciente. El pleno del Parlamento de Andalucía, en la sesión del 21 de julio, aprobó dos nuevas leyes, la del Reconocimiento de la Autoridad del Profesorado y la de Infancia y Adolescencia. La primera contó con el voto a favor de PP, PSOE, Cs y Vox. La segunda arrastró el "sí" de toda la Cámara, excepto de un partido, el de Santiago Abascal. Ese mismo día, la norma sobre la sostenibilidad del territorio superó la admisión a trámite debido al impulso de las dos formaciones que componen la Junta y de quien apoyó la investidura de Moreno (el grupo socialista se abstuvo). Además, se convalidaron dos decretos.

Por si fuera poco, Andalucía tiene los presupuestos actualizados y la Junta prevé presentar el proyecto de las cuentas de 2022, aunque la base económica para el tiempo poscovid ya está hecha. Expresado de otra manera: si no se prorrogan los vigentes, el golpe no dolerá tanto.

Sobre lo segundo, hay que consultar al Gobierno andaluz, cuyas fuentes piden no ser identificadas. Durante la conversación aparece en varias ocasiones la palabra "relato". Explican que para convocar elecciones antes de tiempo, en un contexto como el actual, plagado de incertidumbre por culpa de la pandemia y por la velocidad de la recuperación económica y social, hace falta un "relato sólido". Practican el siguiente ejercicio, una simulación: "Imaginemos que Juanma —Moreno— convoca elecciones en septiembre. A no ser que haya un milagro, ni el coronavirus nos habrá dejado ni la crisis se habrá ido". Añaden que habrá aún gente en el hospital y, por tanto, familias preocupadas. Puntualizan que las secuelas económicas tampoco habrán desaparecido y que, si bien el rumbo es favorable, queda mucho paro que bajar y mucha seguridad que dar a autónomos y empresarios. Concluyen: "No parece el mejor contexto para pedir a los andaluces: 'vamos a elecciones'".

Foto: Juan Espadas. (EFE)

— Pero, si Vox deja de dar apoyo, ¿eso no causaría inestabilidad?

—Habrá que esperar. Por ahora, las leyes están saliendo. Tenemos presupuestos. La alianza de PP y Cs en la Junta está en muy buen estado de salud. Es que no hay un relato que permita justificar un adelanto. No nos creerían —responde una fuente.

—¿No creéis las amenazas de Vox?

—Tendrán que explicar por qué dejan de apoyar el cambio tras décadas de gobiernos socialistas.

El factor determinante, sin embargo, reside en la estrategia, en la misma estrategia que Moreno se impuso e impuso casi nada más llegar a San Telmo, sede en Sevilla de la Presidencia de Andalucía. Por un lado, "gestión". Es una obsesión del presidente, argumenta una de las fuentes consultadas: demostrar que el PP está perfectamente capacitado para llevar las riendas de la comunidad más extensa y variada de España. Por otro lado, "el tipo de gestión". "Juanma tiene una premisa: no dar miedo a la izquierda, no asustar". Para lograr esa "paz" social, la clave está en la moderación. "Esto no es Madrid", repiten varias voces tras recordar la trayectoria política de una comunidad que ha dominado el PSOE hasta hace tres años. El madrileño es un territorio en el que no gobierna la izquierda desde los 90.

Así que para reforzar la estrategia, apuntalarla, Moreno necesita tiempo, enfatiza una fuente gubernamental. Tiempo para superar la pandemia y para conseguir la recuperación. Para vaciar los hospitales y para llenar los bolsillos. Para gastar todas las vacunas y para gastar todos los fondos europeos.

Y este es el relato que quiere el presidente, el que está escribiendo. Otro debate es cuándo lo dará por terminado.

placeholder El presidente de la Junta, Juanma Moreno, a su llegada al Parlamento de Andalucía. (EFE)
El presidente de la Junta, Juanma Moreno, a su llegada al Parlamento de Andalucía. (EFE)

Pero el tanteo ha comenzado

Entonces, ¿por qué los partidos han comenzado los experimentos electorales?

La evolución de los tiempos políticos, si se usan las encuestas como referencia, aportan varias tendencias. La más destacada es la inercia victoriosa del PP de Pablo Casado, en gran medida propulsada por el triunfo de Isabel Díaz Ayuso en las elecciones madrileñas del 4 de mayo. Antes de la decisión de la presidenta de la Comunidad de Madrid, el PSOE habitaba en un ecosistema favorable, pues hasta en Cataluña, con el PSC, había logrado la excelencia. Después de la decisión, el Partido Socialista atravesó un terreno cenagoso al que Sánchez puso coto con la remodelación del Gobierno. Recorre aún el suelo blando de unos sondeos perjudiciales, salvo los del CIS, que apuntan a la recuperación.

Los comicios catalanes (previsibles a raíz de la inhabilitación de Quim Torra, es decir, desde varios meses atrás) y los madrileños (imprevisibles hasta que se registró la moción de censura en Murcia) alteraron un escenario político que por fin se adentraba en la estabilidad. Venía la época del Parlamento, de las leyes, de la negociación. Ese ciclo se retrasó, pero es el que manda actualmente. Las elecciones andaluzas lo cortarán sean cuando sean.

Sánchez necesita el tiempo del Parlamento para que sus planes vayan cuajando y Moreno aspira a lo mismo, y que su estrategia vaya cuajando. Entre ambos, sin embargo, hay una diferencia muy relevante: el primero cuenta con encuestas en contra y el segundo, a favor. Dos de ellas, a modo de ejemplo, así lo ilustran. El Confidencial publicó en marzo un sondeo de GAD3 que proporcionaba al PP un 38% de los votos y entre 48 y 53 escaños; al PSOE, un 27% y entre 32 y 33; a Vox, un 14% y entre 15 y 18 diputados; a Cs, un 6% y entre 2 y 4; y a Unidas Podemos, un 8% y entre 4 y 5. El Centro de Estudios Andaluces, a primeros de mes, expuso el mismo orden, aunque con leves matices: PP: 48-52 escaños; PSOE: 28-29; Vox: 11-13; Unidas Podemos: 9-10; Cs: 7-8; Adelante Andalucía: 0-2.

La época del Parlamento, de la negociación. Ese ciclo se retrasó, pero es el que manda. Las elecciones andaluzas lo cortarán

La mayoría absoluta está en los 55 diputados, así que la conclusión primera es evidente: Juanma Moreno la acaricia con los dedos, pero no la alcanza. La participación de Cs o de Vox, o de Vox si los "liberales" se dan otro trompazo gigantesco, resultaría fundamental. En San Telmo no esconden las preferencias: con Juan Marín, insisten, la Junta ha funcionado perfectamente.

La segunda conclusión es la que anima, y a la vez revuelve, a Génova. Anima porque sujeta la inercia ganadora del PP y revuelve porque creen que son motivo más que suficiente para convocar las elecciones cuanto antes.

La tercera conclusión podría estar en la causa de la agitación con la que Vox ha acabado el mes de julio. A raíz de la abstención del Partido Popular en la declaración de persona 'non grata' a Abascal en Ceuta, la formación ha organizado una campaña de hostilidad contra los populares con dos hitos: la ruptura de relaciones vinculantes; es decir, que Vox votará lo que le dé la gana en las propuestas de gobiernos del PP; y la visita de la diputada nacional Macarena Olona a Cádiz, en donde pidió el adelanto de los comicios. Olona es quien más opciones tiene de representar a su partido en la lucha por la Junta.

¿Qué pasa en la izquierda?

Los experimentos, efectivamente, han comenzado. Porque durante esta semana, al mismo tiempo que la diputada de Vox buscaba repercusión en Cádiz y en el Campo de Gibraltar, Juan Marín presentaba la auditoría sobre las empresas públicas que se propagaron por la administración en tiempos de gobierno del PSOE. Es una de las puntas de lanza de Ciudadanos: combatir los chiringuitos. Uno de los portavoces de la formación, el malagueño Guillermo Díaz, definió a su partido como "el chiringuiticida" de España y enarboló la bandera de una administración racional y comedida en el uso de los impuestos. Moreno, entretanto, estaba de viaje en Salamanca para participar en la Conferencia de Presidentes y pedir el fin de los "privilegios" a Cataluña y a Euskadi.

Este juego de regates en el centroderecha contrasta con el compás de espera que se respira en la izquierda, en donde los giros de Juan Espadas, alcalde de Sevilla, han empezado. Fuentes del PSOE en Andalucía, en conversación con El Confidencial, concretan más: "Antes poníamos el foco en Vox; ahora lo vamos a poner en Moreno Bonilla". "Vamos a obligar al presidente de la Junta a elegir: o Vox o PSOE", apostillan.

La idea tiene lógica, y por ello, Espadas afirmó recientemente que si la formación de Abascal negaba el apoyo a los presupuestos de 2022, los socialista tenderían la mano con el fin de garantizar unas cuentas que absorban los fondos y aceleren la recuperación económica. "Moreno Bonilla tendrá que retratarse", aseguran en el PSOE-A. El objetivo está claro, en consecuencia: empujar al mandatario del PP a un terreno de extrema derecha o al terreno de la moderación. "Si es tan moderado, que lo demuestre", retan en las filas socialistas.

Foto: Pablo Casado y Santiago Abascal. (EFE)

Admiten aquí que un adelanto electoral puede pillar desprevenido a Espadas, y eso lo huelen en San Telmo. El alcalde de Sevilla, más allá de la provincia, no está consolidado, arguyen, así que la receta que en el fondo desean los socialistas muestra el mismo ingrediente que Moreno: tiempo. En la disputa por la consolidación de liderazgos, el dirigente del PP tiene, no obstante, todas las de ganar, sencillamente porque él soporta la gestión, la agenda legislativa, los presupuestos. En dos palabras: la inversión. Y vienen tiempos interesantes gracias a los fondos europeos y las vacunas. También reconocen en el PSOE que Moreno gusta a un sector de sus votantes, ese que no es tan fiel, el más pragmático, el que pensó en Cs como una opción.

Pero el Partido Socialista dispone aún de una estructura diseminada por todo el territorio, capaz de activarse y movilizarse si la ocasión lo requiere, es decir, si se avecinan las elecciones. Y Pedro Sánchez se volcará cuando llegue el momento.

Los partidos de izquierda, en definitiva, también están amagando, probándose. Las primeras maniobras del candidato socialista les han delimitado un campo de juego que, sin embargo, no incomoda ni a Unidas Podemos ni a Adelante Andalucía. Tampoco a Más País, que está observando los entrenamientos de sus adversarios en busca de una decisión. Las tres organizaciones ubican a Espadas en el centro, lejos de ellas, así que queda una buena porción de terreno libre. La pugna será muy interesante.

Por el momento, Unidas Podemos es el que se mantiene más agazapado, a la espera de, quizá, un candidato/a potente o de las directrices de Madrid, bien de Ione Belarra, bien de Yolanda Díaz. Teresa Rodríguez ha ido tomando posiciones a través de la refundación de su movimiento y ha encontrado en el "andalucismo progresista y cultural" su campo de cultivo. Íñigo Errejón está a la expectativa en Madrid y fuentes de su entorno avisan: a partir de septiembre irá mucho al sur.

Foto: Pedro Sánchez, acompañado de las vicepresidentas del Gobierno. (EFE)

Las elecciones andaluzas del 2 de diciembre de 2018 supusieron el estreno de Vox en un parlamento. Fue el comienzo de una oleada que no se sabe si ha tocado techo. Fue, también, el inicio de un periplo decadente en la izquierda, pese a la victoria de las generales de 2019 (abril y noviembre). Así que una derecha en aparente auge y una izquierda que intenta reactivarse tienen en Andalucía un banco de pruebas decisivo.

En Andalucía empezó a formarse el actual ciclo político y en Andalucía empezará el siguiente. Así está ahora el calendario electoral español, que ha convertido a la comunidad que gobiernan PP y Cs (gracias al apoyo de Vox) en un oráculo. Los partidos lo saben, los del bloque de la izquierda y los de la derecha, y por ello han instalado en el sur sus laboratorios.

Partido Popular (PP) Juanma Moreno PSOE Parlamento de Andalucía
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