"No basta con abordar el problema de la prostitución. Muchos padres son negacionistas"
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¿Y TÚ DE QUIÉN ERES?

"No basta con abordar el problema de la prostitución. Muchos padres son negacionistas"

Rocío Nieto es la fundadora de APRAMP y charla sobre su proyecto. Después de un arranque a la defensiva, ella sonríe y bromea con la cantidad de veces que se tuvo que cambiar la hora y el día de la entrevista

placeholder Foto: Entrevista a Rocío Nieto de APRAMP. (Isabel Blanco)
Entrevista a Rocío Nieto de APRAMP. (Isabel Blanco)

Rocío Nieto empieza la charla a la defensiva. "Lo que publicó tu periódico nos ha hecho mucho daño, nos han llamado de todo. Nos han dicho que estamos vendidos a las instituciones, y nada más lejos. Si hasta hubo un momento en el que dije: lo cierro. Pero tengo un equipo magnífico en el que estoy delegando, y la filosofía de APRAMP debe seguir. Se nos dice que las tenemos esclavizadas en los pisos, que no las damos de comer… eso en tu periódico, ¿eh? Menos mal que nosotros presentamos auditorías y hemos demostrado todo con hechos. Porque estamos en el ojo de mira de otras asociaciones. Hemos estado fatal, y cuando me dijeron que eras de El Confidencial… Ahora, una cosa te digo, yo sé que tenemos el enemigo en casa. Pero prefiero tenerlo dentro".

Después de este arranque, Rocío sonríe y bromea con la cantidad de veces que hemos tenido que cambiar la hora y el día de la entrevista. Y se relaja. Y habla. Antes de plantear la primera pregunta explica el porqué de la creación de APRAMP (Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida), una institución que nació después de lo que vio y escuchó Nieto durante mucho tiempo mientras paseaba por el centro de Madrid. Lo que salió de la boca de muchas mujeres prostituidas, a veces acompañadas por sus hijos, a veces en busca de la dosis de droga.

Preguntó qué necesitaban, dice. Y de aquello, y tras tocar muchas puertas, nació la institución que aún preside, que forma parte de la plataforma Pienso, luego actúo, de Yoigo, y que acaba de recibir un premio por parte de la Embajada de Estados Unidos por su trabajo contra la trata de personas. Un galardón que ha recogido Rocío Mora, hija de la fundadora, que es la que ejerce hoy de directora y la primera española en recibir este reconocimiento por parte del gobierno estadounidense.

Rocío Nieto tiene 77 años, ocupa un despacho pequeño en el taller de costura de la asociación en la madrileña calle de Ballesta y enlaza frases a una velocidad asombrosa. "He priorizado el trabajo a mi familia, lo reconozco. Y yo no debería ni siquiera estar aquí, porque mi marido está descansando en una casa que tenemos en la sierra, y no lo entiende; me recuerda la edad que tengo y me dice que debería dejarlo. Pero no puedo, llevo aquí diez días y lo que me queda. Tengo que seguir tocando puertas e intentando concienciar", dispara.

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Foto: Isabel Blanco.

PREGUNTA. Vamos a ordenar un poco esta conversación, que se nos va de las manos. Aclárenos qué hace APRAMP y cuál es su objetivo.

RESPUESTA. Aquí concebimos la lucha contra la trata como algo que va más allá de dar información en un folleto o un preservativo. Hacemos una ficha integral con el itinerario de estas mujeres y las acompañamos, porque si no se pierden. Los proxenetas han hecho de ellas objetos de consumo. Objetos por los que los puteros pagan poco. Cada vez, por cierto, son más jóvenes por culpa de la demanda. Cuerpos como máquinas de hacer dinero y sin practicar el sexo habitual, sino aberraciones, pura violencia. Los adolescentes y los jóvenes lo consumen porque es barato. Está normalizado, es terrible. En vez de irme a tomar un cubata que me cuesta diez euros, pago a una de estas mujeres 15 y hago con ella lo que quiero. Nadie ha nacido para ser la esclava de un hombre.

P. Vaya arranque y vaya escenario…

R. Es el que hay. Mientras los partidos políticos no se conciencien con este tema jamás se arreglará. Es necesaria una ley contra la trata que asegure a estas personas una atención integral, un dispositivo que trabaje con ellas. Porque lo bonito es poner un centro, colocar un cartelito que diga: información, asesoramiento, psicología, etcétera. Con eso no haces nada, porque no se van a acercar a ti jamás. Tienes que ir donde estén y darles confianza. Llevar a las supervivientes de la trata a que hablen con sus compañeras, en sus respectivos idiomas, y personalicen la historia. Esto requiere muchísima fortaleza, porque algunas tienen que denunciar a veces hasta a sus familias, a sus parejas.

P. ¿Cómo ha cambiado la prostitución en estos años? El perfil del putero ha cambiado, el de las mujeres prostituidas también…

Hace más de treinta años, cuando empecé, había más mujeres españolas que a veces estaban acompañadas de sus hijos. Eran tiempos en los que hacía estragos la droga, y muchas se prostituían por eso. Recuerdo perfectamente a una que de repente me dio un poco de 'chocolate' (hachís) y empezó a gritarme: "¡Lluvia, lluvia!". Yo le dije: "¡Pero si no llueve!". Alguien me respondió que eso significaba que venía la policía, así que me lo escondí en el zapato. Era una mujer con tres hijos y yo lo que quería era que dejaran de consumir ella y su pareja. He intentado siempre hacer un proyecto en el que la base sean ellas y sus necesidades. Tienes que ser un poco abierta de mente.

Antes era más fácil hacerles seguimientos porque tenían su DNI, pero ahora hay pocas españolas y las extranjeras en su mayoría vienen sin papeles, vigiladas por los proxenetas, las madame… Siempre lo digo: qué fácil es entrar y qué difícil es seguir.

"Era una mujer con tres hijos y yo lo que quería era que dejaran de consumir ella y su pareja"

P. Usted estudió Filosofía.

R. Filosofía y Trabajo Social, pero en lo segundo encontré lo que me llenaba. Hubiera podido vivir bien sin trabajar, pero en aquellos tiempos el centro de Madrid estaba lleno de droga, de violencia y de mujeres a las que nadie miraba y despreciaba. No podía ni quería quedarme quieta y opté por hacer algo, porque hace 35 años no se contemplaba prestarles atención. Las administraciones y la iglesia no lo entendían hasta que conseguí convencerles. Por eso nació APRAMP.

P. ¿Su entorno también compartía su inquietud?

R. ¿Te refieres a mis amigas y eso? Reaccionaron muy mal. Cuando iba a cenas con catedráticos (mi marido es Físico) le decían tanto ellos como ellas: '¿Cómo dejas a tu mujer que trabaje con mujeres de la calle?'. No es que me viera desplazada, pero estaba harta de los comentarios. A mí mi marido no me tenía que dejar hacer nada, eso es asunto mío.

P. ¿Quiénes la apoyaron al principio?

R. Me puse a tocar todas las puertas posibles y siempre recordaré a Elena Vázquez, que fue la primera que después de un año me preguntó: "Rocío, ¿qué necesitas?". Era presidenta de la Comunidad de Bienestar Social en el gobierno de Joaquín Leguina. Después, a pesar de que Ángel Matanzo quiso cerrarme el centro y me lo precintó, se lo impidió José María Álvarez del Manzano. Desde entonces, ambas administraciones siempre me han ayudado.

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Foto: Isabel Blanco.

P. Hay dos verbos que repite mucho: escuchar y formar.

R. Forma todo parte de esa atención integral de la que te estoy hablando. Tienes que abrir los ojos y dejar que hablen. Intentamos formarlas para las habilidades que mejor se les dan: costura, camareras de piso (gracias a un acuerdo que tenemos con la cadena NH), para trabajar en residencias de ancianos, paseando perros… ahora estamos formando en temas de estética: manicura, peluquería… Aquí les damos la teoría y las empresas hacen luego la selección. Porque no es fácil dotar de hábitos de trabajo a personas que vienen con la autoestima esquilmada, que han vivido en medio de esa violencia. Cuesta como mínimo un año que empiecen a ver cierta luz. Necesitan un empleo para salir adelante y poder mandar dinero a sus familias. El que ganan por su trabajo, no el que les da el proxeneta.

¿Ves ese cuadro que está ahí colgado? Es de una mujer que nos encontramos en La Casa de Campo. Estaba abortando por culpa de una patada que le había dado el proxeneta. Luego se casó, tuvo una niña con problemas de autismo pero se ha dedicado a la pintura, que es lo que se le da de maravilla. Sé que será una gran pintora.

P. La mayoría de las grandes empresas presumen de planes ambiciosos de Responsabilidad Social Corporativa. ¿Les nota receptivos para integrar a estas mujeres?

R. Les cuesta. Muchas empresas nos dan cosas y eso les desgrava, y me parece estupendo. Pero el compromiso tiene que ir más allá de darnos telas, por ejemplo. Tienes que venir a hablar con ellas, socializar, enseñarles a cortar, a mezclar colores. Se trata de hacer algo sostenible. Pero ¿sabes qué pasa? Que pedir para niños es estupendo, pedir para ancianos es fenomenal, pero pedir para mujeres prostituidas no lo entiende nadie… Es ahora cuando lo están empezando a considerar.

P. ¿Las administraciones qué hacen al respecto?

R. El Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid responden. El ministerio de Asuntos Sociales menos, y la ministra de Igualdad está hablando mucho de formación. Está entrando gente joven con otras ideas y más sensibilidad con estas cosas, que no solo van a dar dinero, sino que van a actuar, crear centros…

Estoy muy contenta de lo conseguido, porque en este tiempo han nacido otras asociaciones parecidas a la nuestra que lo hacen perfecto, y es ahora cuando deberíamos innovar. Ayudar a personas transexuales, a gais…porque no hay muchos servicios para ellos.

"Está entrando gente joven con otras ideas y más sensibilidad con estas cosas"

P. ¿Cuánto pesa la falta de educación sexual y los mensajes que se lanzan en redes sociales, en YouTube…?

R. Mucho. Estamos asistiendo a un escenario en el que se normaliza la pornografía y es fácil acceder al sexo y a la violencia. ¿Que te lo quieres hacer en solitario? Puedes. ¿En grupo? Vas con cuatro amigos y te coges a una niña fácil y cómoda para mandar sobre ella. Ese tipo de actitud solo conlleva degeneración y que nada te complazca. No basta con abordar el problema, tenemos que prevenirlo, y muchos padres son negacionistas. Creen que lo controlan todo, y no es verdad.

P. ¿Qué falla en un país como el nuestro, gran consumidor de prostitución desde hace tanto tiempo?

R. El machismo, que forma parte de nuestra educación, y considera la prostitución tan normal como ir al cine. La labor de los colegios es importantísima, y algunos los padres se llevan las manos a la cabeza ante la posibilidad de tratar estos temas. ¡Pero si sus hijos lo están viendo a través del móvil continuamente!

Sigue muy presente el patriarcado y una educación que no es de este siglo. ¿Por qué tenemos que utilizar a una mujer, pagarla y considerarla un objeto? Me temo que no lo vamos a cambiar, o desde luego nos va a costar mucho tiempo.

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Foto: Isabel Blanco.

P. La ley trans ha traído enorme controversia entre distintos feminismos. ¿Usted ha recibido algún tipo de hostilidad por parte de algún grupo?

R. (Suspira). Me da pena porque todo lo hemos convertido en política y en enfrentamiento. Siempre he dicho que las ONG que han nacido de la Iglesia o del Estado no iban a hacer nada de manera imparcial, porque o te debes a un partido o a unas creencias. Dentro de abolicionismo y reglamentarismo siempre ha habido muchas peleas, y he presenciado algunas que me han avergonzado. Yo soy feminista y estoy con las mujeres, sin enfrentamientos, sin política y sin violencia. Si nos peleamos entre nosotras, no es más que otra forma de violencia.

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