Un senegalés cubrió con su cuerpo a Samuel para tratar de salvarle la vida
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Homicidio homófobo

Un senegalés cubrió con su cuerpo a Samuel para tratar de salvarle la vida

El joven se tiró al suelo y cubrió a Samuel con su cuerpo. Recibió golpes y patadas que iban destinadas a la víctima. Un segundo senegalés trató de ayudar apartando a los agresores

placeholder Foto: Uno de los detenidos por el crimen de Samuel. (EFE)
Uno de los detenidos por el crimen de Samuel. (EFE)

Con el paso de los días, los datos del brutal crimen se van conociendo y la confusión inicial va cediendo paso gracias a una investigación sobresaliente del grupo de Policía Judicial de la Policía Nacional de A Coruña. De momento llevan seis detenidos, a cinco los han encerrado y solo una mujer ha quedado en libertad con cargos. Aun así quedan al menos tres personas a las que hay que poner los grilletes e imputarles por homicidio.

Se sabía que al principal agresor, el que lo inició todo, minutos antes lo habían echado de un bar por montar bronca. Lo que ha podido saber El Confidencial de testigos directos es que esa discusión la protagonizaron el detenido y su novia. Los dos habían bebido y comenzaron a discutir, a gritarse e incluso se intercambiaron empujones. El vigilante de seguridad medió e invitó al varón a salir a la calle y a reflexionar sobre su comportamiento y el trato que dispensaba a su pareja.

Fue justo ya en la calle cuando, este hombre agredió a Samuel al creer que le estaba grabando. Aunque la víctima le explicó que se equivocaba y que se trataba de una videollamada, el agresor explotó con suma violencia. El papel de la novia es contradictorio en este punto porque, por un lado, abofetea a su pareja dos veces para que deje a Samuel en paz y, por otro lado, cuando un joven senegalés, que ha escuchado como Samuel suplica ayuda y grita socorro, acude a auxiliar a la víctima, le obstruye el paso, lo que permite que la brutal agresión continúe.

Foto: Agentes de la Policía Nacional, fotografiados durante la llegada de los cuatro detenidos por el homicidio de Samuel Luiz este viernes. (EFE)

A pesar de ello, este joven senegalés logra que cese la primera agresión y ayuda a Samuel, ya muy tocado, a huir. Cruzan ambos la calle, pero una jauría les persigue. En esa turba de gente hay agresores y mirones. La masa consigue dar alcance a Samuel y al joven que le estaba ayudando y vuelven a cargar contra la víctima. Patadas, puñetazos y golpes llenos de crueldad y falta de empatía.

El joven senegalés al ver la gravedad de la agresión y que podían matar a Samuel, se arroja al suelo y trata de cubrir el cuerpo de la víctima con el suyo propio, sobre todo la zona de la cabeza y el tronco superior. Se convierte en un saco de boxeo que recibe golpes y amortigua o evita algunos de los impactos contra el joven, que ya está inconsciente en el suelo. Un segundo senegalés, amigo del primero, con gran valentía se mete en mitad de la turba y trata de apartar a la gente que está pegando a Samuel.

Estos dos héroes, cuando llega la Policía Municipal, se quitan de en medio. No tienen papeles, y si les detienen pueden ser expulsados del país. Sin embargo, el grupo de investigadores de Policía Nacional, recupera las cámaras, observa lo sucedido, da con ellos y les interroga. Es a través de estos testimonios como comienza a resolverse el crimen.

Foto: Uno de los detenidos accede al interior de los juzgados. (EFE)

Un asesinato que de momento ha acabado con seis detenidos. Cuatro mayores de edad, entre los que se encuentran los dos presuntos agresores iniciales, la novia de uno de ellos, y un tercer joven que además de pegarle, localiza el móvil de Samuel en el suelo y se lo lleva. Además, los agentes han puesto los grilletes a dos menores de edad, uno con antecedentes, que actuaron presuntamente con mucha saña. Menos la chica, los tres varones han ingresado en prisión, y los dos menores fueron conducidos la pasada noche a un centro de régimen cerrado.

La Policía, que ha trabajado sin descanso estos siete días, no ha cerrado el caso y sigue esforzándose hasta detener a todos los participantes en el asesinato. Se calcula que al menos quedan tres personas más. Algunas fuentes jurídicas ponen el acento en que están todos grabados y sus rostros son reconocibles y les invitan a entregarse porque la confesión es un atenuante que puede rebajarles la pena.

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