El mayor problema de Pfizer no es la vacuna sino la viagra falsificada
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Tráfico ilegal de medicamentos

El mayor problema de Pfizer no es la vacuna sino la viagra falsificada

Los fármacos 'fake' más vendidos en España son los que no se pueden comprar sin receta médica, pero también las 'soluciones milagrosas' que prometen cambios en el metabolismo

Foto: Incautación policial de un lote de 90.000 pastillas de Viagra falsa. (EFE)
Incautación policial de un lote de 90.000 pastillas de Viagra falsa. (EFE)

Alrededor de 9 millones de productos farmacéuticos incautados, 277 personas detenidas y 113.020 webs cerradas. Estas son las cifras de la Operación Pangea XIV, la última macro intervención mundial contra el tráfico de medicamentos y productos médicos falsificados coordinada en mayo por la Interpol, en colaboración con las autoridades policiales de 92 países, entre ellos España. Hurgando entre todo el material decomisado es fácil encontrar pastillas contra la disfunción eréctil o supuestos medicamentos contra el cáncer, un clásico en este tipo de intervenciones, aunque este año, con motivo de la pandemia, también se ha confiscado una gran cantidad de test falsos para detectar el covid y mascarillas de dudosa efectividad.

Como viene a demostrar esta operación, los fármacos más falsificados para su venta fraudulenta en los países desarrollados son los que no se pueden comprar sin receta médica, pero también las 'soluciones milagrosas' que prometen cambios en el metabolismo o que supuestamente erradican determinadas enfermedades. Estamos hablando de "potenciadores sexuales para la disfunción eréctil, anabolizantes relacionados con la generación de masa muscular y medicamentos antiobesidad", tal y como remarca el director de los Servicios Técnicos del Consejo General de Farmacéuticos, Antonio Blanes.

¿Por qué precisamente este tipo de medicamentos? Por una simple cuestión de demanda. Los traficantes actúan como cualquier empresario, buscando dar salida al producto lo más rápido posible. Así, eligen falsificar aquellos fármacos que son más fáciles de vender, sobre todo para amortizar cuanto antes las máquinas que han comprado para rellenar cápsulas. "Ahora mismo, lo que más salida tiene en el mercado negro es la viagra, que en las farmacias solo se puede adquirir con receta", explica el teniente Santiago de la Sección de Salud Pública y Dopaje de la UCO.

Durante todo el 2020, las autoridades incautaron 491 tipos diferentes de medicamentos y complementos alimenticios ilegales que prometían combatir la disfunción eréctil. Además, decomisaron 313 tipos de anabolizantes, 13 productos adelgazantes y solo cinco tipos de otras sustancias, de acuerdo con los datos de la Memoria 2020 elaborada por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Todo este mercado negro lo sufren en sus cuentas las farmacéuticas como Pfizer, principal productor de viagra desde que la patentó a finales de los años 90.

Este catálogo de fármacos ilegales no es nuevo. Ya en 2016, la UCO detuvo a un joven de 32 años que había instalado un laboratorio clandestino en su domicilio de Sevilla. Desde allí fabricaba viagra con una carga de principio activo que duplicaba la de los medicamentos comerciales para la disfunción eréctil. También estaba metido en el mundo de las pastillas para adelgazar, utilizando sibutramina en su elaboración, un fármaco que acelera el metabolismo de tal manera que puede provocar un ataque al corazón o una fuerte taquicardia. Cuando la Guardia Civil 'reventó' esta operación, incautó varios kilos de sustancias prohibidas (sibutramina, taladafil y sildenafil) y de excipientes (sustancia sobre la que se mezcla el principio activo). "Se metió en el mundo de adelgazar y la viagra porque tiene un gran nicho de mercado", puntualiza el teniente Santiago.

Las autoridades incautaron 491 tipos diferentes de medicamentos y complementos alimenticios ilegales utilizados contra la disfunción eréctil

Aunque los traficantes se mantienen fieles a la viagra y los anabolizantes, la pandemia les ha abierto un nuevo nicho de mercado: la falsificación de cualquier producto relacionado con el coronavirus. Se trata de una vía de negocio que en estos momentos es prácticamente igual de lucrativa y, además, menos peligrosa, porque no atentan directamente contra la salud pública. "Durante la pandemia, el tráfico ilegal de potenciadores sexuales y sustancias dopantes, más o menos se ha mantenido. Lo que pasa es que se ha abierto un nuevo mercado, el de aquellos medicamentos que supuestamento se podían usar para combatir o prevenir el covid y, sobre todo, mucho material sanitario como mascarillas y geles", afirma un sargento primero de la Unidad Técnica de la Policía Judicial, que ha preferido no dar su nombre por estar también relacionado con investigaciones sobre narcotráfico.

Para corroborar esta afirmación, solo es necesario volver a acudir a los datos de la Memoria de la AEMPS. En 2020, año en el que explotó la pandemia y escasearon las mascarillas en España, se detectaron un total de 128 falsificaciones de productos sanitarios, más del doble de las identificadas en 2019 (48) y seis veces más de las que se encontraron en 2018 (22).

Cuidado con los medicamentos comprados en internet

Pese a todas estas operaciones, en España es muy difícil encontrar visos de mercado negro en las farmacias y en los hospitales. Los traficantes enfocan su actividad ilícita en internet, vendiendo sus supuestos medicamentos en páginas web de farmacéuticas 'fake' o con anuncios en conocidas plataformas como Facebook, Instagram, Wallapop o Milanuncios. Los medicamentos solo se puede adquirir en farmacias y los únicos que se pueden comprar en la red son aquellos sin receta médica o que se dispensen a través de la página web oficial de una farmacia.

Así se estipula en el artículo 3.5 del Real Decreto Legislativo 1/2015, de 24 de julio: "Se prohíbe la venta, por correspondencia y por procedimientos telemáticos, de medicamentos y productos sanitarios sujetos a prescripción", con el objetivo de que "se dispensen por una oficina de farmacia autorizada, con la intervención de un farmacéutico, previo asesoramiento personalizado". En el mismo apartado, se aclara que esta normativa "se entiende sin perjuicio del reparto, distribución o suministro a las entidades legalmente autorizadas para la dispensación al público".

Si usted tiene dudas sobre la veracidad de un medicamento, solo tiene que fijarse en el empaquetado del mismo. Tras la implantación de una directiva europea que España adoptó en febrero de 2019, las farmacéuticas están obligadas a incluir un sello europeo en todas las cajas de los medicamentos con receta. Este distintivo está compuesto por dos dispositivos de seguridad: un identificador único que verifica la autenticidad del producto y un dispositivo antimanipulación (una especie de pegatina que se coloca en las dos aperturas de la caja para evitar cualquier alteración por parte de terceros). Por lo tanto, ¡atención!, si el fármaco que va a consumir carece de este sello europeo, está usted ante un producto falsificado o manipulado.

placeholder Sello europeo en un medicamento facilitado por Servier. (Irene Gamella)
Sello europeo en un medicamento facilitado por Servier. (Irene Gamella)

Para conocer de cerca cómo funciona este sistema, El Confidencial ha visitado la planta de producción farmacéutica que la multinacional francesa Servier tiene en Madrid. Inmersos en la multitud de protocolos de seguridad que habitualmente rodea a este tipo de laboratorios, este medio ha podido visitar cada una de las fases de la fabricación de los medicamentos, con parada especial en el último paso: la zona de acondicionamiento. Es en este punto, justo al final de la cadena de producción, donde se cumple a rajatabla con la directiva europea, dando salida a unos 8 millones de estuches al año que llevan consigo los dos dispositivos antifalsificación.

A través de dos máquinas especializadas en la serialización, imprimen en el cartonaje el número de identificación, junto a una especie de código QR, y añaden la pegatina a ambos lados del estuche. Comprar una de estas máquinas supone un desembolso de entre 300.000 y 400.000 euros, un precio que incluye el dispositivo y el software. Como reconoce Iván Fermosel, responsable de Producción y de la Cadena de Suministro de Servier en Madrid, "es un pago que otros laboratorios no han podido acometer, viéndose obligados a subcontrataer este proceso a un tercero". Sobre todo porque su implementación no aumenta la producción y, por lo tanto, no existe retorno de la inversión. Aun así, Fermosel lo considera un elemento imprescindible para combatir las imitaciones.

Máquina utilizada por Servier para la serialización obligada por la Unión Europea.

Pese a que de esta manera ya cumple con la normativa, la multinacional francesa ha querido dar un paso más allá para incluir un método antifalsificación adicional: la agregación. Se trata de un proceso de jerarquización por el que cada caja contiene un identificador asociado a un envase individual y este, a su vez, se relaciona con el de un palé. Por poner un ejemplo gráfico, sería como un juego de tres 'matrioshkas', en el que cada una de estas muñecas rusas lleva un número de identificación que permite al fabricante identificarlas si sucede algún problema.

"En todo momento tenemos la trazabilidad total del producto, lo que nos permite identificar y retirar del mercado legal los lotes individualmente en caso de robo o extravío", aclara Fermosel. En la Unión Europea, este proceso de agregación todavía no es obligatorio, pero sí se utiliza en otros países, de manera que es necesario implantarlo para exportar allí. "Llegará más pronto que tarde a Europa y Estados Unidos", predice el experto.

placeholder Caja de Servier con la etiqueta de identificación del método Matrix. (J. M.)
Caja de Servier con la etiqueta de identificación del método Matrix. (J. M.)

Con todas estas medidas habría sido imposible pergeñar el entramado de falsificación que destapó la 'Operación Ayúverda' en 2018. Tras la denuncia de un laboratorio iraní, la Guardia Civil comenzó a tirar del hilo hasta que tuvo las pruebas suficientes para detener a un traficante en Teruel. El hombre tenía licencia para cambiar el cartonaje y el prospecto de los medicamentos, una práctica habitual cuando el idioma del país fabricante es diferente al del territorio vendedor. Pero en este caso, el detenido compraba el fármaco en bruto en China o India y le cambiaba el cartonaje en Teruel, indicando que estaba fabricado en España (algo totalmente prohibido) para luego darle salida en Sudamérica y África.

Un creciente mercado negro de fármacos

La Guardia Civil ha detectado que en los últimos años se ha producido un viraje de los traficantes hacia la falsificación de medicamentos. "La gente no le tiene miedo a esto e incluso hay grupos criminales que se dedicaban 100% a las drogas y, ahora hacen un 25% de drogas de abuso y un 75% de medicamentos", señala el teniente Santiago. Este cambio se debe, principalmente, a la diferencia de las penas entre ambos delitos. En España, las mayores sanciones por narcotráfico alcanzan los 6 años de prisión y una multa equivalente al triple del valor de la droga, mientras que en la falsificación de medicamentos puede suponer una multa de hasta un millón de euros y cuatro años de cárcel. Eso sí, solo si el producto lleva algún principio activo y supone un peligro para la salud pública.

Las autoridades primero tienen que certificar que se trata de un medicamento y que hay un principio activo, porque si el traficante envía, por ejemplo, agua destilada no se le puede acusar de un delito contra la salud pública. En este último caso, debe ser el consumidor quien denuncie por fraude al traficante, que después será juzgado por este delito y, quizás, también por blanqueo de capitales. Para intentar evitar estos delitos, fuentes policiales piden revisar los artículos del código penal y endurecer las penas.

placeholder Máquina de serialización el la planta de Servier en Madrid. (J. M.)
Máquina de serialización el la planta de Servier en Madrid. (J. M.)

Para detectar y atajar la venta ilícita de cualquier fármaco, es imprescindible la colaboración ciudadana. Por eso, la AEMPS tiene abierto un canal de denuncias a través del correo medicamentos.falsificados@aemps.es, en el que se puede alertar a las autoridades sobre cualquier sospecha, no solo de productos para el consumo humano, también destinados al uso veterinario. De hecho, durante 2020, gracias a este sistema se iniciaron hasta siete investigaciones que alertaban sobre una supuesta venta ilegal de medicamentos y productos sanitarios a través de páginas web.

Como sucede con la droga, los medicamentos incautados se queman, aunque es necesario mantener una muestra para que se pueda realizar un contraanálisis cuando salga el juicio. Por ejemplo, si se incautan 1.000 unidades de viagra, es preciso dar cuenta al juez de la cantidad al completo y señalar que se va a guardar una muestra, que en este caso rondaría las 15 unidades. El resto se envía al punto SIGRE, una entidad sin ánimo de lucro encargada de garantizar la correcta gestión medioambiental de los envases y restos de medicamentos.

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