El debate sobre el nuevo ciclo en Cataluña destapa la crisis de credibilidad de Sánchez
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EL PSOE RECHAZA REFORMAS CONSTITUCIONALES

El debate sobre el nuevo ciclo en Cataluña destapa la crisis de credibilidad de Sánchez

La mayoría de sus aliados parlamentarios, y por descontado la derecha, han manifestado sus dudas sobre las intenciones del presidente. Le piden hechos, no palabras. ERC ha cuestionado que "nunca jamás" permita la autodeterminación

placeholder Foto: Sánchez, este miércoles en el Congreso. (EFE)
Sánchez, este miércoles en el Congreso. (EFE)

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha experimentado en sus propias carnes algo que los grupos parlamentarios, los aliados y los adversarios, llevan criticando desde hace tiempo: que adolece de una crisis de credibilidad. Este miércoles, en el Congreso, ha asegurado que el PSOE no apoyará "nunca jamás" una reforma de la Constitución para permitir un referéndum de autodeterminación en Cataluña. Ha cerrado de un portazo la vía política primordial del independentismo en este nuevo tiempo de diálogo. Sin embargo, el PP no se lo ha creido, ni Cs, como era de esperar, pero tampoco ERC. La mayoría de la Cámara, de paso, ha recordado una seria amplia de promesas incumplidas o de promesas a medio hacer.

placeholder El portavoz de ERC, Gabriel Rufián
El portavoz de ERC, Gabriel Rufián

"También dijo que nunca antes había indultos; denos tiempo", ha declarado el portavoz de Esquerra, Gabriel Rufián, para quien la negociación sobre la autodeterminación necesitará eso mismo: tiempo. Consciente de que el paso de los días, las semanas y los meses puede ir en contra de sus intereses, el diputado por Barcelona ha pedido al presidente "valentía", en especial frente a la derecha. Ha intentado contextualizar. Si la derecha sube en las encuestas, ha explicado, no es por sus méritos, sino "porque Ciudadanos ha desaparecido". Justo es éste el motivo que ha catapultado a las siglas de Casado al primer puesto en Madrid y el que las está catapultando en los sondeos. No está tan fuerte, es su conclusión. Le llamarán "traidor", igual que llamaron a Adolfo Suárez por legalizar al PCE y a José Luis Rodríguez Zapatero por negociar con ETA para alcanzar el fin de su actividad, pero serán ecos en la montaña. El clamor en la calle no resuena tanto como en el Congreso, ha ilustrado Rufián.

Ha parafraseado a Albert Rivera cuando dijo aquello de "¿Lo oyen? Es el silencio". Esta es la respuesta de la sociedad a los mensajes de PP, Vox y Cs. El portavoz de ERC, por tanto, ha querido inyectar ánimo en Pedro Sánchez, no sea que desfallezca en el diálogo que se prevé comience el mes que viene. También le ha puesto una advertencia, pues el viaje será largo. La autodeterminación es el objetivo y Esquerra no va a desfallecer. Lo avisó el martes el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, tras reunirse con el presidente en la Moncloa: "No vamos a renunciar", dijo.

Hechos, no palabras, piden los aliados

Rufián, de algún modo, ha situado en el terreno de la estrategia y de la táctica la aseveración previa del presidente. El PSOE no apoyará "nunca jamás" una reforma de la Constitución que avale referéndum como el que postula el independentismo de Cataluña, ha proclamado. Para un sector secesionista, se trata de una maniobra meramente retórica que pretende evitar que se le enerven los propios, dentro del partido, y se crispe la opinión pública. Conviene que el diálogo comience, incluso la comisión bilateral, sin los ánimos caldeados. Sin embargo, en el Gobierno y en el Partido Socialista son tajantes: la Constitución no se va a rebasar bajo ningún concepto. La ley se respetará en todo momento.

Pero el problema para Sánchez no se ha encarnado en Rufián, aunque haya sido el diputado independentista el más tajante. El problema se ha visibilizado cuando varios portavoces de formaciones aliadas han pedido menos gestualización y más gestos, menos palabras y más hechos. El del PNV, Aitor Esteban, sin ir más lejos, ha destacado la necesidad de tejer una relación más fluida y más discreta con los partidos que facilitaron la investidura. Ha pedido, en concreto, menos filtraciones. "Señor presidente, olvídese del ruido, gestione; no gesticule tanto ante la opinión pública. Hay una mayoría (la que permitió que Sánchez siguiera en Moncloa en enero de 2020), y cada escaño tiene el mismo valor". A su entender, "el Gobierno puede caer en la tentación de ir de sobrado, y no, hay que pactar", ha recalcado.

Foto: El portavoz de ERC, Gabriel Rufián a su llegada al Congreso. (EFE)

También en la otra formación vasca representada en el Congreso, EH Bildu, el acento se ha puesto en la falta de credibilidad de Sánchez, o cuando menos en la necesidad de que demuestre con medidas y decisiones lo que en la mayoría de los casos se queda en meras palabras. En época del confinamiento domiciliario, hace más de un año, PSOE y los independentistas vascos acordaron derogar la reforma laboral; fue una de las resoluciones que favorecieron la prórroga del estado de alarma vigente entonces. La portavoz de este partido, Mertxe Aizpurúa, lo ha recordado antes de subrayar: "Ahora le toca a usted cumplir esta máxima, señor Sánchez, y hacer lo que dijo que haría (...) A ustedes les valoraremos por sus hechos, no por sus palabras". "Continúe dando pasos, sea valiente y avancemos", ha zanjado.

Otro partido habitual del "sí" a las iniciativas del Gobierno, Más País, ha enumerado algunos déficits políticos y legislativos. Su líder, Íñigo Errejón, ha lamentado que al Ejecutivo "se le haga pagar el mismo precio por anunciar las cosas y por hacerlas". Ha sido una manera más o menos sutil de denunciar la sobreactuación comunicativa del presidente. Las trabas burocráticas para el cobro del Ingreso Mínimo Vital, el vacío en la regulación de los alquileres, la diletancia para aprobar un plan sobre la salud mental, la ausencia de ambición en materia medioambiental y las carencias de transparencia de los fondos europeos son algunos de los suspensos que habría que poner al Gobierno de coalición.

Foto: Pedro Sánchez, hoy en el Congreso de los Diputados. (EFE)

Casado y nuevas declaraciones de independencia

Si en los grupos parlamentarios que ayudan al Gobierno a que poco a poco se vaya implantando un programa las críticas sobre la falta de credibilidad han sido más o menos inequívocas, entre la oposición del centroderecha y de la derecha han resultado incuestionables. Pablo Casado ha reprobado los planteamientos de Sánchez por cuanto significa "la subasta en la sala de despiece" de España o una claudicación ante postulados secesionistas, que ha augurado que culminará en nuevas declaraciones unilaterales de independencia. El presidente, en esta deriva, es su "hombre de paja". Para el líder de los populares, la puesta en riesgo de la integridad territorial es un hecho. Por esta razón, ha avanzado que si el PP vuelve a la Moncloa, activará de inmediato una serie de decisiones, entre ellas la creación del tipo penal por convocatoria de referéndum ilegales o el de desobediencia a las resoluciones del Tribunal Constitucional.

Foto: El líder del Partido Popular, Pablo Casado. (EFE)

Tampoco en Vox y en Cs han dado al presidente el beneficio de la duda. La líder de la formación "naranja", Inés Arrimadas, ha invitado al del PP a registrar una moción de censura. Aitor Esteban ha explicado que semejante planteamiento no va a ningún lado en la actualidad. Sánchez tiene un problema de credibilidad, pero la mayoría del Congreso no se plantea nada parecido a un relevo en el poder.

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