Casado asume la presión al quedarse solo defendiendo el rechazo a los indultos
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EMPATÍA Y TONO PROPIO

Casado asume la presión al quedarse solo defendiendo el rechazo a los indultos

Casado no ve grises posibles en el rechazo a los indultos, pero apuesta por hacer pedagogía con un tono conciliador que permita ver al PP como un partido de alternativa y no contra Cataluña

placeholder Foto: Pablo Casado, en el Círculo de Economía en Barcelona. (EFE)
Pablo Casado, en el Círculo de Economía en Barcelona. (EFE)

El espaldarazo de los empresarios al Gobierno —apoyando el Círculo de Economía los indultos y el presidente de la CEOE dándoles la bienvenida si ayudan a normalizar la situación— deja en un estado de soledad al PP, que se mantiene firme en el rechazo a la medida de gracia a los líderes independentistas y en su defensa de que las “cesiones” solo llevarán de nuevo “a la frustración”. Es la posición de Pablo Casado, que defendió también ayer en Barcelona antes de que estallara la polémica por las palabras de Antonio Garamendi, y que para los populares es del todo inamovible.

Foto: El líder del PP, Pablo Casado (c), conversa con el presidente del Círculo de Economía, Xavier Faus (i), y el presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre (d). (EFE) Opinión
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El PP confía en seguir representando a una mayoría social que pide el cumplimiento de la condena y el respeto a la ley. “Creemos que estamos en el lado bueno y que nuestra decisión es la mejor”, repiten fuentes de Génova, insistiendo en que los indultos carecen de utilidad pública y solo servirán para beneficiar a los socios de Pedro Sánchez. Y en esto, Casado no está solo. Algunos barones territoriales se muestran más tajantes, como la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso (incluso metiendo en el debate el papel del Rey), y otros evitan un tono de tanta confrontación, como es el caso de Alberto Núñez Feijóo o Juanma Moreno Bonilla. Pero todos coinciden en el fondo: ni son útiles ni servirán.

A pesar de que la posición del PP se quedó, de alguna manera, fuera de juego durante las jornadas empresariales, la dirección nacional insiste en señalar el camino que Casado marcó con su intervención incluso después de que los principales representantes del Círculo de Economía consideraran que los indultos abrirán una vía de diálogo. No es la convicción que tiene el líder de la oposición y aunque en las cuestiones de fondo no hay posible coincidencia, las formas sí son cada vez más flexibles.

placeholder Casado, con Garamendi, Yolanda Díaz y Ada Colau. (EFE)
Casado, con Garamendi, Yolanda Díaz y Ada Colau. (EFE)

De hecho, Casado eligió rigurosamente sus palabras para mostrar discrepancias (más que evidentes) y, al mismo tiempo, un tono conciliador que permitiera ver al PP como un partido con alternativas. Desde hace tiempo, en Génova es un objetivo prioritario que el partido reconstruya relaciones con todos los sectores de Cataluña, de ahí que el presidente lleve volcado en visitas a esa comunidad muchos meses. La campaña del 14-F no salió bien, pero Casado decidió que no cambiaría su hoja de ruta. Dejar de generar rechazo en esa comunidad, igual que en otras como el País Vasco, es clave para los populares.

Tono de empatía y más pedagogía

“Jamás haré nada en contra de Cataluña porque quiero a Cataluña”. La frase la pronunció ayer, reconociendo hablar “desde la mayor sinceridad” y con el empeño de defender su negativa a los indultos sin que eso pueda percibirse de ninguna manera como un ataque a una parte de la sociedad catalana. “No quiero que haya más confrontación en la calle. Pero no a costa de cesiones que solo traerán frustración”, repitió el líder de los populares como un mantra. “Convivencia y respeto a la legalidad”, decía una y otra vez.

Foto: El presidente del Partido Popular, Pablo Casado. (EFE)

Con el Gobierno a punto de firmar los indultos (podría ser en el Consejo de Ministros del próximo martes) y los empresarios dando su aval, el PP es consciente de que tendrá que explicar su posición con mucha pedagogía. Ese es el reto. Casado parte de la máxima de que “el nacionalismo siempre es insaciable” y, por eso, repite que los indultos son un error en la actualidad. Pero, al mismo tiempo, abre su óptica (este jueves, lo hizo en Barcelona) reconociendo que la convivencia “tiene que venir del diálogo entre todos”, siempre dentro del marco constitucional y con respeto a la ley.

Se trata de una posición sin matices al no a los indultos y que difiere mucho de la que muestran otros partidos como Vox. El PP busca un perfil propio en el que no haya dudas de su defensa de la unidad de España, en la que no caben grises con la medida de gracia, pero que al mismo tiempo empatice con Cataluña y respete la divergencia de opiniones. En el caso del partido ultra, su presidente, Santiago Abascal, llegó a comparar a Garamendi con Otegi y Echenique, afirmando “que no representa a los empresarios”. Voladura de puentes.

En Génova, no esconden que, a pesar de las coincidencias en algunas cuestiones, al PP y a Vox los separa una distancia demasiado amplia también en este asunto y entienden que su posición, por muy crítica que sea con la del Gobierno, no puede perder de vista que es la de un partido de Estado. La idea es explicar que el PP no se ha movido y sigue defendiendo lo mismo que el propio Pedro Sánchez pedía hace dos años. Casado lo resumió así: “Yo sigo aquí pidiendo una libertad y una legalidad sin ira, construir una Cataluña para todos, para el 50% que votó en las elecciones y el otro 50% que no votó. Y para los que votaron independentismo y para los que no lo hicieron. Mi obligación para gobernar España es ser útil para Cataluña y para todos los catalanes. Y eso voy a hacer, aportando soluciones de futuro”.

Con una representación tan mermada en Cataluña y un discurso que no se entienda en todos los sectores (incluso que no voten al PP), Casado tiene claro que será muy difícil llegar a la presidencia del Gobierno. No solo por los votos, sino por las propias alianzas. El PP seguirá apostando por la confrontación institucional, evitando una oposición callejera y de protesta como la de Vox y centrando el debate en el plano político. El tono buscará la empatía y la firmeza en su idea. “Y el camino está trazado y es irreversible”, explican en su núcleo duro.

El espaldarazo de los empresarios al Gobierno —apoyando el Círculo de Economía los indultos y el presidente de la CEOE dándoles la bienvenida si ayudan a normalizar la situación— deja en un estado de soledad al PP, que se mantiene firme en el rechazo a la medida de gracia a los líderes independentistas y en su defensa de que las “cesiones” solo llevarán de nuevo “a la frustración”. Es la posición de Pablo Casado, que defendió también ayer en Barcelona antes de que estallara la polémica por las palabras de Antonio Garamendi, y que para los populares es del todo inamovible.

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