Interior revisa la seguridad de los ministerios para evitar un efecto imitación de los sobres
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TRAS CARTAS CON BALAS Y UNA NAVAJA

Interior revisa la seguridad de los ministerios para evitar un efecto imitación de los sobres

El departamento dirigido por Grande-Marlaska ordena una "reevaluación" del sistema de acceso a las dependencias ministeriales con el fin de evitar la entrada de nuevos elementos amenazantes

Foto: Maroto muestra la denuncia que ha presentado contra el remitente de la carta amenazante que ha recibido. (EFE)
Maroto muestra la denuncia que ha presentado contra el remitente de la carta amenazante que ha recibido. (EFE)

Los dos sobres con objetos amenazantes recibidos estos días por los ministros del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y de Industria, Reyes Maroto, han provocado una revisión de los procesos de seguridad en el control de accesos de todos los departamentos del Gobierno. De momento, los responsables de seguridad de cada ministerio están analizando el modo concreto en que ambas cartas entraron en las instalaciones oficiales con el fin inmediato de determinar con claridad dónde estuvo el fallo y, si fuera necesario, volver a confeccionar el sistema de control.

La llegada ayer de un sobre con una navaja "aparentemente ensangrentada" en las dependencias de Industria hizo saltar de nuevo las alarmas, ya que se producía apenas unos días después de que otra misiva con balas entrara en Interior. En este segundo episodio, según explicaron desde el departamento dirigido por Maroto, "para eludir el control de seguridad, el sobre incluía también un CD que evitaba que la navaja apareciera en el escáner", lo que impidió que esta fuera detectada en un primer momento. La misiva, de hecho, llegó el pasado viernes a la instalación, pasó allí todo el fin de semana y ayer la abrió la secretaria de Maroto, que alertó en seguida a la ministra de lo que había llegado.

Foto: Imagen facilitada por fuentes policiales.

La Policía descubrió posteriormente que el paquete había sido remitido por un hombre que sufre una enfermedad mental y que mandó el sobre junto a un montón de recortes que no obedecían a sentido lógico alguno. La identificación realizada por parte de los agentes responsables de la investigación, que fue judicializada tras la denuncia de Maroto, fue sencilla, pues el propio autor de la carta había puesto su nombres, apellidos y dirección real en el reverso del sobre. Los funcionarios no tuvieron más que personarse en la residencia del remitente.

La facilidad con que la polémica misiva penetró en el recinto oficial, sin embargo, ha provocado una reflexión entre los responsables del control de accesos de las dependencias gubernamentales. Desde el departamento que aglutina la seguridad interna del Ejecutivo, explican que se trata de fallos humanos, que siempre hay un esmero por que estas cosas no pasen, pero que al fin y al cabo pueden ocurrir. Añaden que siempre tratan de poner el máximo nivel y que, tras estos dos episodios, seguirán esforzándose por evitar que nuevas cartas consigan superar el perímetro de los ministerios. Tras escuchar las conclusiones de la investigación que ahora lleva a cabo la Policía Nacional, el departamento realizará una revisión, "si es pertinente", de los procesos de entrada a las dependencias ministeriales.

''Si no son capaces de gestionar el escáner de tres instituciones, como para gestionar un país''

Desde Interior, explican que ahora van a realizar "un proceso de reevaluación" de los sistemas de seguridad implantados en todos los ministerios con el fin de que se tornen más efectivos en la detección de paquetes sospechosos. Desde el departamento dirigido por Grande-Marlaska, no descartan que en los próximos días pueda haber más envíos a modo de efecto imitación que se sumen a los que ya han recibido el propio ministro del Interior y la mencionada titular de Industria. De hecho, las características de ambos sobres no parecen tener relación aparente. Mientras la carta a Maroto fue enviada por el hombre con problemas mentales, la remitida a Marlaska aún está siendo analizada. Agentes de la Policía Científica, en concreto, estudian pormenorizadamente el contenido del paquete enviado al ministro y a la directora de la Guardia Civil, María Gámez, con el fin de determinar su origen y, por lo tanto, quién está detrás. El descubrimiento de estos extremos permitirá conocer también el nivel de amenaza que existe sobre los altos cargos amenazados.

Foto: El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el líder de UP, Pablo Iglesias, en el Senado. (EFE)

La misiva con las balas, que llegó a Interior la pasada semana, por contra, no presentaba remitente, por lo que las denuncias realizadas por Marlaska y Gámez fueron más genéricas. Los agentes que dirigen la investigación, según explican desde la Policía Científica, deben cotejar las huellas que encuentren en la carta, así como los posibles restos biológicos que hallen, con los registros de las bases de datos del cuerpo, que contienen a todos los delincuentes o presuntos delincuentes que han tenido antecedentes. De momento, se desconoce si ha podido saltar algún aviso en este sentido. Desde Correos, explican a El Confidencial que están colaborando con la Policía en la investigación. "Toda la información de la que dispone la compañía se está poniendo a disposición de dicha investigación", han precisado desde Correos a El Confidencial.

Correos abrió un expediente a la empresa subcontratada responsable del control de la seguridad de las dependencias por permitir, a su juicio, que el sobre siguiera su curso y no fuera detectado. Según la sociedad pública, se trataba de un "incumplimiento muy grave". Solicitó asimismo la "retirada inmediata" del servicio del vigilante privado que estaba al mando, por no percatarse de que la misiva tenía munición. Correos se negó ayer ante El Confidencial a posicionarse sobre la posible apertura de otro expediente por el caso de la carta a Maroto. Los sindicatos no están satisfechos con las decisiones tomadas por la empresa pública en relación con este caso. Los departamentos de seguridad privada de UGT y USO criticaron la actuación. Este último acusó a la sociedad pública de utilizar una "cabeza de turco" para evitar responsabilidades derivadas de "una pésima política de seguridad".

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