Un 'boom' de bodas es inevitable en España: la gran pregunta es cuándo se producirá
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Un 'boom' de bodas es inevitable en España: la gran pregunta es cuándo se producirá

Nunca se había visto un descenso como el de los primeros meses de 2020. Ahora, muchas parejas quieren recuperar el tiempo perdido, pero el sector no las tiene todas consigo

placeholder Foto: Boda en Turquía. (Reuters)
Boda en Turquía. (Reuters)

Esta semana, el Instituto Nacional de Estadística presentaba los datos sobre el número de bodas celebradas en el primer semestre de 2020. No por esperado no deja de resultar llamativo: los enlaces cayeron un 60% durante esos meses, a pesar de que enero y febrero habían mejorado las cifras del año anterior. En otras palabras, la tendencia era levemente ascendente tras años de caída, hasta que la pandemia, las restricciones y los contagios provocaron una avalancha de retrasos y cancelaciones. La gran pregunta es: ¿qué ha pasado con esas bodas?

El sector de eventos es consciente de que un ‘boom’ de bodas es inevitable, pero también teme que si tarda demasiado, muchas empresas no puedan beneficiarse de ello. Olga Frades, gerente de Innovias, empresa madrileña de vestidos de bodas, explica que en los últimos meses de 2020 estaban preparándose para reforzar la plantilla al percibir un aumento de demanda. “En cuanto mejore la situación, nos encontraremos con una importante acumulación de trabajo”, explica. “A las bodas habituales de cada año, que estamos seguros se recuperarán, se unirán las bodas aplazadas de los meses de alarma y restricciones y las dobles celebraciones de muchas de las bodas que se formalizaron en 2020”. Aún más teniendo en cuenta que gran parte de la competencia ha desaparecido y absorberán más demanda.

"En diciembre, la gente estaba animada, pero en la última semana se han venido abajo"

La situación, eso sí, ha cambiado ligeramente en la última semana, a medida que la tercera ola se agudizaba y algunas comunidades autónomas comunicaban retrasos en sus planes de vacunación. “Hemos empezado el año optimistas, con muchas citas de novias, celebraciones del año pasado aplazadas, pero en lo que llevamos de semana, están pensando en aplazarlas otra vez”, añade. No tiene duda de que en algún momento el negocio remontará, pero también reconoce que “si los planes de vacunación hubieran seguido adelante, la tendencia de diciembre se habría mantenido en enero, pero con todos estos líos, la gente se ha desinflado un poco”. El sector es un poco como la bolsa, muy sensible a las noticias sobre la evolución de la pandemia.

El optimismo va por barrios o, mejor dicho, por comunidades autónomas, dependiendo de la situación epidemiológica y de las medidas implantadas. Pep Minguell, presidente de AEGECat (L'Associació d'Empreses d'Esdeveniments i Casaments de Catalunya), es mucho más pesimista. “Será un año desastroso, como el pasado”, explica a El Confidencial. En su comunidad, debido al confinamiento municipal y al cierre de la hostelería (donde se encuadran las bodas), ni siquiera pueden realizar visitas a fincas y establecimientos. “No te la juegas por una multa de 600 euros”, añade. “Nos bloquean no solo 2021, sino también 2022. Hay parejas que ya pretenden casarse en 2022, porque requiere mucha preparación previa, pero no podemos hacerlo. Sería ya el tercer año bloqueado”.

Los datos de que disponen complementan los del INE. Por un lado, porque muestran que incluso las bodas que ha habido se han hecho sin todo aquello que rodea a las mismas, como los vestidos o las celebraciones. Según Innovia, las bodas celebradas con vestido han caído en un 91,28% en el primer semestre y un 66% en el segundo. Es decir, todo un gran sector que depende económicamente de esta clase de eventos. La boda sigue siendo posible. Es el bodorrio, con un gran despliegue y un buen número de invitados, lo que está en el aire.

Contratar en la tercera ola tu boda de 2023

Sergio Cueto es fotógrafo de bodas, una de esas dedicaciones que dependen casi exclusivamente de la celebración de esta clase de eventos. “La situación del sector nupcial para 2021 podría parecer un poco más alentadora que la del año pasado, ya que, de momento, no hay confinamientos duros previstos y la vacunación hará que progresivamente la situación general de la pandemia vaya mejorando”, explica. En un año normal, suele fotografiar entre 20 y 30 bodas. En 2020, realizó “dos ‘normales’ antes de la pandemia y tres covid, con cobertura de pocas horas y número reducido”.

"El 85% de bodas se pospusieron a este año, pero muchas ya nos las están cancelando"

El gran problema se encuentra en que es un sector en el que se trabaja con mucho tiempo de antelación. Es posible que en verano las cosas vayan mucho mejor, pero es difícil dar el paso en el pico de la tercera ola. “La fotografía de bodas suele contratarse con una antelación media de seis a 12 meses”, explica Cueto. “La incertidumbre que aún tenemos a día de hoy (nuevas cepas del virus, problemas con el suministro de vacunas, el gran repunte de casos fruto de la Navidad, etc.) se traduce en que para el primer semestre del año apenas tengamos bodas contratadas y en el segundo semestre básicamente lo que hay es lo aplazado del año pasado”.

Esa es la otra posibilidad: que el ‘boom’ previsible en el que se junten las bodas aplazadas y las parejas que se han decidido en el último año se traduzca en un goteo incansable, continuo pero inestable. Como recuerda Minguell, “el 85% se pospusieron a este año, muchas de ellas se están cancelando y otras están pendientes de si se podrán celebrar durante el segundo semestre”. No está entrando ninguna nueva por ahora: “¿Para cuándo, para mayo, para agosto, que está todo el mundo de vacaciones, para octubre, que no sabemos cómo estaremos?”.

placeholder Olga Frades, acompañando a una novia. (Reuters)
Olga Frades, acompañando a una novia. (Reuters)

El canario en la mina del sector, también para los pequeños rebrotes verdes, está en detalles como los vestidos de boda. Y desde ahí se apunta a dos tendencias emergentes: por un lado, a ir planeando la boda sin una fecha determinada; por otro, a acortar los plazos. “Están viniendo novias aunque no tengan plazo concreto, pero hay muchas que no se deciden hasta que no se clarifique un poco”, explica Frades. “Además, si la antelación media suele ser de seis meses, estamos viendo que vienen con dos o tres meses de antelación, toman decisiones a más corto plazo”. Al final, la preparación de una boda tiene un gran componente de ilusión (al menos, hasta que el estrés se instala), por lo que adelantar procesos puede ser un buen placebo.

¿Hasta cuándo?

En 2019, el último año prepandemia, se celebraron 161.389 matrimonios en España. Aunque no todos implican un gran festejo, por lo que no correspondería a evento por enlace, es posible que este año se produzca un hecho sin precedentes: que aquellas parejas que se vieron obligadas a realizar un festejo minimalista en 2020 intenten repetir con un mayor despliegue de medios. Como explica Frades, “están viniendo muchas que se casaron en 'petit comité' el año pasado”.

"Las parejas que se ponen en contacto con nosotros planean para 2022 y 2023"

Pero el horizonte es lejano. Para Castro, “en este momento, las parejas que empiezan a organizar su boda están mirando hacia 2022 y 2023, años en los que quizá sea previsible ese 'boom”, valora. “Las parejas que se están poniendo en contacto en este momento planean realizar sus bodas en 2022 y 2023, ya que no quieren arriesgarse a celebrarlas en un año en que aún hay demasiada incertidumbre”. De las 11 bodas que tiene contratadas para este año, nueve son aplazadas desde 2020. Dos nuevas en un año es un porcentaje muy pequeño comparado con otros tiempos.

La otra gran pregunta es en qué condiciones llegarán las empresas de eventos a ese horizonte, que no parece halagüeño. “De nosotros dependen muchas más empresas: 'catering', ‘wedding planners’, modistos, joyeros o agencias de viajes, porque al final cada boda es un viaje”, lamenta Minguell, que recuerda que no hay ayudas directas al sector, como sí las ha habido en Alemania. “Hay muchas afectaciones gremiales, muchos negocios en una situación precaria y de difícil viabilidad, y otros que han cerrado ya. Muchas familias ven comprometido su futuro”. Optimismo cero, añade el empresario.

Foto: Una novia en Dusseldorf, Alemania, el pasado mayo. (EFE)

“Los números son insostenibles, de eso no hay duda” concluye Cueto. “El sector de la fotografía de bodas ya se encontraba bordeando una crisis por la reducción del número de bodas unida a un gran aumento del número de fotógrafos (tanto legales como ilegales), por lo que el parón de 2020 y los escasos reportajes que se esperan para 2021 hacen que sea del todo imposible mantenerse a flote. La mayoría de los profesionales han ampliado su oferta de servicios a otros tipos de fotografía, otros han tenido que echar el cierre o regresar a puestos de trabajo que compaginaban con la fotografía”.

Más optimista es Frades, que ha visto pequeños brotes, especialmente en el mes de diciembre, cuando “las novias estaban muy convencidas”. “Muchas novias que ya aplazaron no lo quieren hacer más y muchas clientas sanitarias están manteniendo su boda”, explica. “Una novia médica se casó este diciembre en una boda con 90 personas”. Sin embargo, muchas fincas y restaurantes están ya cancelando celebraciones o, simplemente, cerrando. “En condiciones normales, estaríamos buscando personal por la avalancha que se va a producir, pero no sabemos si se va a ir al traste”, concluye. Por si acaso, vaya desempolvando el traje del armario. Quizá vuelvan antes las bodas que la normalidad.

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