Interior envía a Irún al 'geo' de Extranjería para frenar la migración hacia Francia
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INTERIOR NIEGA QUE TENGA QUE VER CON CANARIAS

Interior envía a Irún al 'geo' de Extranjería para frenar la migración hacia Francia

Los especialistas detienen cada día a una decena de extranjeros que esperan su oportunidad de cruzar la frontera y ya colapsan los calabozos de la comisaría de la localidad guipuzcoana

Foto: Frontera de Behobia, en Irún. (EFE)
Frontera de Behobia, en Irún. (EFE)

La Dirección General de la Policía Nacional, dependiente del Ministerio del Interior, ha enviado la unidad de élite especializada en conflictos fronterizos a Irún para controlar la previsible avalancha de migrantes que pudiera producirse en las próximas semanas en el paso de España a Francia, por donde tradicionalmente cruzan los magrebíes y subsaharianos francófonos con el objetivo de reunirse con sus familias. Ante el incremento de extranjeros que han alcanzado las costas de Canarias en los últimos meses y en previsión de que muchos consigan —en avión o en barco alcanzar la Península y seguir su trayecto hacia la Europa continental, el departamento dirigido por Fernando Grande-Marlaska ha tomado la decisión de trasladar a Irún la denominada Brigada de Respuesta a la Inmigración Clandestina (BRIC), un grupo de policías operativos acostumbrados a tratar el problema migratorio desde el punto de vista del control de documentación.

La BRIC había ido esporádicamente a Irún del mismo modo que se traslada puntualmente a lugares como Algeciras, para llevar cabo controles masivos en lugares estratégicos, con el fin de revisar documentos de extranjeros y detectar a quienes se encuentran en situación irregular. "Van muy a saco", explica un policía de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras, de la que depende la BRIC. El trabajo de los agentes destinados en esta brigada consiste en reforzar el control de los pasos fronterizos, que hacen ya los policías destinados en estas plazas, "en momentos puntuales", como explica la propia web de la Dirección General de la Policía, cuando existe una "gran demanda de los servicios de transporte aéreo, marítimo y terrestre".

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Alicia Alamillos. Puerto Rico, Gran Canaria Roberto R. Ballesteros

Ante la previsión de que un elevado número de magrebíes y subsaharianos llegados a Canarias consiga coger un vuelo hasta la Península (Bilbao o Madrid) y desplazarse por carretera hasta Irún con el objetivo de cruzar a Francia, el Ministerio del Interior ha enviado la BRIC hasta la frontera para instalarse de forma permanente. Los agentes, de hecho, llevan ya semanas en Guipúzcoa con el fin de poder tomar la temperatura de la situación sobre el terreno.

Según las fuentes policiales consultadas, desde el pasado 16 de septiembre, hay un grupo estable en la zona que la Comisaría General de Extranjería releva cada siete días. Esta fecha coincide con el estallido de la crisis migratoria en Canarias, donde a partir de agosto empezaron a llegar, además de migrantes procedentes de Mali, como era habitual, ciudadanos de Marruecos o Senegal. La inmensa mayoría son jóvenes que han perdido su empleo como consecuencia de las repercusiones económicas de la pandemia de coronavirus en sus países y que han buscado en la patera hacia Europa su salida vital.

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Parte de los migrantes que están deteniendo los agentes de la BRIC proceden de estos territorios africanos y han pasado antes por Canarias. Desde hace semanas, los agentes del dispositivo llevan a cabo una decena de detenciones diarias, aunque las fuentes consultadas no saben determinar la proporción exacta de marroquíes o senegaleses. En ocasiones, aseguran las mismas fuentes, estos arrestos colapsan los cuatro calabozos con que cuenta la comisaría de Irún, que dispone de un aforo limitado, no planificado para asumir esta carga de trabajo. Los detenidos no pueden pasar más de ocho horas entre rejas, por lo que tras abrirles un expediente y encerrarlos este tiempo como mucho, los agentes no tienen más remedio que soltarlos.

La crisis migratoria de Canarias, pese a todo, no crea un nuevo problema en Irún, sino que viene a intensificar el que ya existía en un territorio que lleva un lustro 'caliente' desde el punto de vista migratorio. Sin embargo, hasta el momento, la mayoría de los migrantes magrebíes y subsaharianos que cruzaban en Irún habían llegado a la Península por rutas como la argelina o del norte de Marruecos, y a las costas del sur de España. La llegada de "centenares" de migrantes que dicen haber pasado por Canarias está sorprendiendo a las asociaciones sociales de acogida en el lado francés de la frontera.

Foto: Campamento para migrantes en el antiguo Polvorín de Barranco Seco, Gran Canaria. (Alicia Alamillos)

No en vano, explican las mismas fuentes, desde que Francia elevó el nivel de alerta antiterrorista hasta su máxima cota allá por 2015, tras los atentados de Bataclan, la frontera entre Irún y Hendaya se ha tornado un paso de difícil tránsito para los magrebíes. Aunque el cierre no es oficial, porque se encuentra dentro del espacio Schengen, que garantiza en teoría la libre circulación de personas, en la práctica, Francia está impidiendo el paso a estos migrantes que quieren reunirse con sus familias e incluso está llevando a cabo 'devoluciones en caliente', según confirman fuentes policiales. Así lo demostró, de hecho, un vídeo grabado por la televisión pública vasca EiTB en 2018 que reflejaba cómo una furgoneta sin distintivo policial, pero conducida por un agente francés de uniforme, trasladaba hasta Guipúzcoa a varios migrantes y los dejaba en territorio español.

El paso a Francia, además, se hace ahora todavía más difícil por la crisis del coronavirus, que está provocando controles más estrictos en todas las líneas fronterizas de todo el mundo. El bloqueo en el tránsito del paso de los Pirineos está provocando "bolsas" de magrebíes y subsaharianos, como las denominan las fuentes policiales consultadas, en la zona española del límite, mientras esperan una oportunidad para intentar 'saltar' al otro lado. En paralelo a este incremento de intentos de acceso a Francia, explican fuentes policiales, está aumentando también la presencia de mafias que ayudan a estos migrantes a cruzar los Pirineos. La propia Policía Nacional desarticuló el pasado agosto dos organizaciones criminales dedicadas a extorsionar a subsaharianos con cantidades superiores a los 200 euros a cambio de facilitarles el paso de la frontera.

Foto: Varios inmigrantes aguardan este martes en el muelle de Arguineguín (Gran Canaria). (EFE)

Aunque desde el Ministerio del Interior confirman que un grupo de la BRIC se encuentra en estos momentos en Irún trasladado de forma permanente, desvinculan su desplazamiento hasta la zona de la crisis migratoria que estalló en agosto en Canarias y que se alarga hasta el momento actual. "No tiene nada que ver", sostienen desde el departamento dirigido por Fernando Grande-Marlaska.

De Canarias a París

El Confidencial ha podido comprobar sobre el terreno cómo algunos migrantes llegados a Canarias estos días tienen la intención de volar hasta la Península, otros ya lo han hecho y algunos más están esperando a que sus familias les envíen dinero y documentación (pasaporte) para poder pagarse un vuelo hasta el País Vasco con el fin de pasar a Francia, donde residen desde hace años sus familiares o donde simplemente esperan encontrar una vida mejor. Es el caso de Abdoul, senegalés de 32 años que, tras más de dos meses en Canarias en distintos centros, consiguió el dinero suficiente para emprender su camino a París, adonde ha llegado sin ser detectado por la BRIC.

Las redes de información de inmigrantes le habían explicado el camino y él se buscó la vida. Hablando francés, sabía que en Francia tendría muchas más posibilidades de conseguir trabajo que en España, incluso en plena pandemia. Voló de Las Palmas de Gran Canaria a Bilbao y, desde allí, viajó por carretera hasta la frontera para cruzar los Pirineos. Primero cogió el autobús desde la capital vizcaína hasta Irún y luego compartió un BlaBlaCar con el que cruzó la frontera. En Bayona, contactó con un centro de ayuda a inmigrantes. Desde una de las oenegés que operan en aquella ciudad, confirman a El Confidencial, de hecho, que cada vez son más los migrantes que llegan a España por Canarias y luego logran pasar a Francia. Abdoul pasó aquella noche en Bayona antes de comprar un billete del tren de alta velocidad TGV hasta su destino final, la Gare de Montparnasse, en París.

La Dirección General de la Policía Nacional, dependiente del Ministerio del Interior, ha enviado la unidad de élite especializada en conflictos fronterizos a Irún para controlar la previsible avalancha de migrantes que pudiera producirse en las próximas semanas en el paso de España a Francia, por donde tradicionalmente cruzan los magrebíes y subsaharianos francófonos con el objetivo de reunirse con sus familias. Ante el incremento de extranjeros que han alcanzado las costas de Canarias en los últimos meses y en previsión de que muchos consigan —en avión o en barco alcanzar la Península y seguir su trayecto hacia la Europa continental, el departamento dirigido por Fernando Grande-Marlaska ha tomado la decisión de trasladar a Irún la denominada Brigada de Respuesta a la Inmigración Clandestina (BRIC), un grupo de policías operativos acostumbrados a tratar el problema migratorio desde el punto de vista del control de documentación.

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