Las aguas residuales alertaron del brote de A Coruña antes que los primeros casos
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Las aguas residuales alertaron del brote de A Coruña antes que los primeros casos

La investigación que se desarrolla desde la depuradora de Bens, que da servicio a 360.000 habitantes de A Coruña y ayuntamientos limítrofes, reportó en julio el primer dato positivo

Foto: Un equipo de limpieza desinfecta el centro cívico municipal de Monte Alto, en A Coruña. (EFE)
Un equipo de limpieza desinfecta el centro cívico municipal de Monte Alto, en A Coruña. (EFE)

Una de las vías de lucha contra el coronavirus en la que más esperanzas han depositado los científicos consiste en su detección en aguas residuales. Es fundamental para la prevención de nuevas oleadas, porque ofrece una foto en tiempo real de la evolución del virus, incluidos los asintomáticos. El sistema comenzó a extenderse desde abril por todo el mundo, pero la velocidad con la que ha regresado el covid-19 pone en entredicho el uso que se hace de esta información. En el caso de Galicia, con A Coruña como primer foco serio de rebrote de los positivos, el sistema funcionó con precisión, pero las medidas no llegaron hasta semanas después, cuando las pruebas en casos sospechosos comenzaron a confirmar lo que el sistema venía alertando.

La investigación que se desarrolla desde la depuradora de Bens, que da servicio a 360.000 habitantes de A Coruña y ayuntamientos limítrofes, reportó en julio el primer dato positivo, según informaron fuentes que conocen el trabajo que se desarrolla en la citada planta. La alerta, que fue trasladada de forma inmediata a las autoridades municipales de A Coruña y de la Xunta, significaba el regreso de un virus que el confinamiento de los meses previos había mantenido a raya. Los especialistas lo consideran un aviso de lo que se avecinaba. Pero las medidas en A Coruña no llegaron hasta semanas después, cuando la Xunta cerró el ocio nocturno e impuso restricciones sociales en toda el área sanitaria. El número de casos activos en la zona ya ascendía entonces a 177.

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Consultado sobre el uso de la información que le facilitaba el equipo de investigación de la depuradora, el Servicio Galego de Saúde señala que “es a mediados de julio” cuando comienzan a detectarse copias genómicas de SARS-CoV-2 en aguas residuales en Bens, “cuando también se tenía constancia de los casos existentes a través de vigilancia epidemiológica”. El Sergas no aclara en todo caso si esos casos se hallaron a través de pruebas de PCR o test de seroprevalencia ni qué medidas de prevención se adoptaron.

La alerta del equipo de Bens pone sobre la mesa un problema que no es exclusivo de A Coruña ni de Galicia, ya que está afectando en esta segunda oleada a los distintos equipos de detección en depuradoras: la ausencia de un protocolo de actuación en el caso de alerta por incremento del virus detectado. “¿De qué sirve certificar que el virus regresa a una ciudad, o incluso a un barrio —porque es posible discriminar hasta edificio por edificio—, si después esa información no es tenida en cuenta?”, se pregunta un científico relacionado con los equipos de detección. El sistema está funcionando con resultados satisfactorios, hasta el punto de que un modelo matemático permite calcular con un margen de error mínimo el número de contagiados en una determinada zona. Incluidos los asintomáticos, caballo de batalla en la lucha contra el covid-19.

El procedimiento es sencillo: las pruebas en el alcantarillado permiten averiguar si en una determinada área geográfica existen positivos

La foto es fidedigna, capaz de detectar hasta cinco positivos en un área de 100.000 personas, y con la ventaja de actualizarse en tiempo real. Pero es también una imagen desconocida para los ciudadanos, ya que los gobiernos autonómicos y el central no facilitan los datos y los equipos de trabajo tiene instrucciones de entregar la información únicamente a las autoridades. El Ministerio de Sanidad ha solicitado a todas las comunidades autónomas los resultados de que dispongan sobre aguas residuales en relación con la carga viral de covid-19, aunque no todas los han compartido con el departamento que dirige Salvador Illa.

En el caso de A Coruña, el presidente de la Xunta anunció un cribado masivo a 60.000 personas de entre 18 y 40 años con 1.000 pruebas diarias. Eso significa que el rastreo tendrá una duración aproximada de dos meses, un período excesivo, que podría reducirse de forma notable si se combinase con un análisis de aguas residuales por zonas. El procedimiento es sencillo: las pruebas en el alcantarillado permiten averiguar si en una determinada área geográfica, barrio o incluso edificio existen o no positivos, lo que permitiría reducir considerablemente el número de pruebas necesarias y el gasto realizado.

La investigación en Bens lo realiza desde el pasado abril un equipo multidisciplinar conformado por microbiólogos, ingenieros, matemáticos, informáticos y químicos de la Universidade da Coruña (UDC), del Instituto de Investigación Biomédica de A Coruña (Inibic), del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña, del Centro de Investigación en TIC (Citic) y del Centro de Investigaciones Científicas Avanzadas (CICA). La evolución de la carga viral del material que llega a la planta ha permitido determinar con precisión la evolución de la pandemia, tanto durante la desescalada como con el actual rebrote, cuya vigilancia y previsión eran dos de sus principales objetivos.

Aunque los datos no son públicos, el equipo investigador ha compartido una prepublicación en 'Research Square' en la que concluye que la cuantificación de la carga de SARS-CoV-2 en estaciones de depuración es un método útil para monitorear los brotes de covid-19. En Bens, se rastreó la dinámica de la epidemia en una población de 369.098 habitantes, con modelos de regresión estadística que permitieron estimar el número de personas infectadas a partir de la carga viral detectada “con una fiabilidad cercana al 90%”.

“Este es el primer modelo epidemiológico basado en aguas residuales que potencialmente podría adaptarse para rastrear la evolución de la epidemia de covid-19 en cualquier parte del mundo, monitoreando tanto a individuos sintomáticos como asintomáticos. Puede ayudar a comprender con un alto grado de fiabilidad la verdadera magnitud de la epidemia en un lugar y en un momento dado y puede utilizarse como una herramienta eficaz de alerta temprana para predecir brotes”, señala en su resumen. “El modelo ha anticipado con precisión desde hace un mes lo que se vive en A Coruña”, avanzaba en su cuenta de Twitter uno de sus responsables, Moisés Canle, el pasado 8 de agosto.

La razón de la precisión en la detección de casos se basa en que cuando hay una infección, lo primero que se ve afectado es el intestino del infectado

Otra investigación relevante de similares características se lleva a cabo, también desde abril, en la Estación Depuradora de Aguas Residuales de Ourense, pionera por su capacidad de detectar con días de antelación un posible brote del virus. La razón de la precisión en la detección de casos se basa en que cuando hay una infección, lo primero que se ve afectado normalmente es el intestino del infectado. Incluso antes de que aparezcan los síntomas. El material genético del virus se desplaza con las heces y llega a la depuradora, donde se detecta.

El sistema presenta otra ventaja, como es evitar que el virus llegue al mar, donde se ignora su comportamiento. Las partículas desaparecen en la depuradora gracias al sistema de retención biológico de las plantas, que no utilizan ningún producto químico. La capacidad de retener el covid-19 puede evitar muchos problemas futuros.

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