De las migas cañís a la isla privada

Cuenca no es Fiyi: lo que España no pudo ver de la luna de miel de Letizia y Felipe

Los bruscos contrastes entre el viaje real que nos contaron y el que sucedió en realidad

Foto: Imagen: Enrique Villarino.
Imagen: Enrique Villarino.
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Primera parte: Lo que España pudo ver de la luna de miel de Felipe y Letizia.

Extractos de las crónicas sobre el viaje de novios por España sacados de EFE y 'Hola'.

Primera parada: Cuenca

"Los Príncipes de Asturias comenzaron ayer —23 de mayo de 2004— en Cuenca su luna de miel. Don Felipe y doña Letizia han decidido visitar lugares de la geografía española que poseen un especial atractivo histórico. La Casa del Rey informó de que el deseo de los príncipes es visitar puntos de interés artístico y cultural y 'pocos países pueden ofrecer riquezas en su patrimonio como España'".

"Don Felipe y doña Letizia salieron del Parador Nacional de Cuenca, en medio de los 'flashes' y la expectación de unas 200 personas... Tras recibir aclamaciones y vivas y saludar a los presentes, se dirigieron al Puente de San Pablo, que cruzaron en solitario... para hacerse unas fotos con las famosas Casas Colgadas. A continuación, visitaron la catedral… vestidos con vaqueros y prendas deportivas".


"Como dos turistas más —cámara al hombro y abrazados—, [don Felipe] y [doña Letizia] pasearon por las calles de Cuenca acompañados tan solo de una pequeña escolta".

"Anoche, cenaron en el restaurante Mesón Casas Colgadas entre la sorpresa de las personas presentes… que aprovecharon para hacerse fotografías con ellos y pedirles autógrafos… y destacaron su sencillez y amabilidad… La directora del restaurante señaló que doña Letizia escogió el lugar y tenía muy claro los platos que quería probar: los tradicionales 'morteruelo' y 'ajoarriero' conquenses, junto a una ensalada verde y un cuchifrito".

Segunda parada: Albarracín

"Los Príncipes de Asturias se han trasladado en coche a Teruel, donde han visitado la localidad de Albarracín… Los recién casados recibieron la felicitación de cientos de vecinos de la localidad a la que llegaron por sorpresa para pasear por sus empinadas calles, visitar algunos de sus monumentos y comer migas y productos de caza".

"Entre gritos de 'guapos', 'enhorabuena' y 'que seáis felices' los vecinos de Albarracín han dado la bienvenida a don Felipe y doña Letizia, que han visitado el museo diocesano, la catedral y los jardines de la localidad".

El rey Felipe VI (d) y la reina Letizia durante su visita a Tenerife. (EFE)
El rey Felipe VI (d) y la reina Letizia durante su visita a Tenerife. (EFE)

Tercera parada: Zaragoza

"Los príncipes han visitado la Basílica del Pilar acompañados por más de 5.000 zaragozanos, que siguieron de cerca los pasos de los Príncipes de Asturias y que desbordaron todas las previsiones".

"Agentes del Cuerpo Nacional de Policías tuvieron que abrir un pasillo para los recién casados quienes pidieron a la Virgen 'por nuestro matrimonio y por todos los recién casados'".

Cuarta parada: Navarra

Jamás pudimos ver imágenes de estas vacaciones tan discretas

"La localidad navarra de Olite ha sido el último destino en esta luna de miel por diversas ciudades españolas. La pareja ha llegado al lugar, donde les esperaban la alcaldesa y la mayoría de sus 3.244 habitantes… entre escenas de afecto desbordadas por la presión de la multitud... Lo mismo ha ocurrido en Sos, donde han visitado sus monumentos y han recibido las felicitaciones de cientos de vecinos…. y las muestras de afecto y cariño".

"En un coche conducido personalmente por el príncipe Felipe, la pareja llegó anoche al parador de Sos del Rey Católico, donde han dormido. Cenaron junto al resto de huéspedes y 'no pidieron nada especial que no estuviera en la carta', rica en platos típicos aragoneses, según fuentes del hotel".

Fin del periplo español.

"Los príncipes viajarán el miércoles —26 de mayo— a Jordania para asistir a la boda del príncipe heredero; y para recoger el agua del río Jordán con la que bautizarán a su primer hijo… La luna de miel se reanudará después por lugares que no se harán públicos por la Casa del Rey".

Resumiendo: las primeras 48 horas de la luna de miel —Cuenca, Albarracín, Zaragoza, Olite— fueron ampliamente publicitadas; pero las siguientes cuatro semanas oficialmente no existieron. Solo cábalas.

El 9 de junio, a mitad del misterioso viaje de novios, la revista de referencia de la realeza española —'Hola'— publicó que la "última fase privada y secreta de su trayecto" ha suscitado muchas "cábalas periodísticas". 'Hola' apostó por los siguientes destinos: "la península arábiga", "el océano Índico para visitar uno de los países de Extremo Oriente", "una de las islas del Pacífico", "México" y "algunas de las más emblemáticas ciudades de Europa".

15 años después, en mayo de 2019, el misterio seguía en pie, según una crónica de Europa Press en el aniversario del viaje. Extractos: "Todo está escrito ya sobre una de las bodas más importantes del siglo en nuestro país, pero... ¿Qué ocurrió después del enlace real? Los entonces Príncipes de Asturias comenzaron recorriendo la geografía española… Después volaron hasta Jordania... donde comenzaría su luna de miel privada. Aunque no hay confirmación ni fotografías, hace quince años se apuntaba a que los Reyes viajaron hasta Tailandia, disfrutando de la isla de Koh Muk. Después continuarían el viaje hasta la India y de ahí a China, siendo desvelados al darles la bienvenida el comandante del vuelo por la megafonía… El periódico 'Fiji Times' informó del paso de los príncipes por las exóticas islas, donde se alojaron supuestamente en un hotel de gran lujo, donde habrían podido descansar y practicar senderismo o submarinismo… Jamás pudimos ver imágenes de estas vacaciones tan discretas".

En efecto, la prensa española especuló con varios destinos, en base a informaciones de periódicos exóticos o pilotos dicharacheros, pero siempre todo "supuestamente". Pues bien: el 'Daily Telegraph' británico ha reventado ahora el candado 16 años después.

Lo que España no pudo ver de la luna de miel

Según el 'Daily Telegraph', los príncipes se alojaron en hoteles de lujo de Camboya y Fiyi durante su luna de miel, y viajaron también a Samoa, California y México. Pero los destinos eran solo la guinda a la información: el viaje costó medio millón de dólares (447.300) euros y fue pagado a medias por Juan Carlos I y un amigo y socio íntimo: el empresario Josep Cusi. Un regalo muy extraño.

En 2004, España se metió un empacho de crónicas sobre los príncipes viviendo la vida de las gentes sencillas tras casarse. No pudimos leer ninguna sobre qué pasó cuando la luna de miel metió el turbo. Con lo que sabemos ahora, la crónica vip podía haber quedado así:

Una luna de miel de ensueño.

Los Príncipes de Asturias aterrizaron en Camboya, donde se alojaron en el Raffles de Phnom Pehn, fusión de arquitectura colonial francesa y art déco camboyano, con suelos de madera, ventiladores de techo y jardines tropicales… toda una fantasía colonial.

Felipe y Letizia viajaron también a la isla de Deranau, en Fiyi, donde pernoctaron en el Sheraton Fiji Resort, con acceso directo al Pacífico, piscinas, campos de golf y camas sumergidas.

Estupendo, de acuerdo, pero poca cosa comparado con el Wakaya Club & Spa, diez suites en la isla privada de Wakaya —Fiyi—, donde los príncipes pasaron cinco noches y pagaron 27.000 euros pagados generosamente por el Rey. El Wakaya se anuncia con palabras celestiales: "Isla privada de lujo", "uno de los rincones más remotos e inmaculados del mundo", "arrecifes de coral, lagunas serenas, majestuosos acantilados y playas de arenas blanca e inmaculada", "cada suite es un escondite lujoso con todas las comodidades imaginables".

"Al hablar de hoteles, la palabra 'legendario' podría ser una exageración, pero no cuando se trata del Wakaya... La combinación de una espectacular zona natural, una asombrosa cantidad de lujos corporales, y una clientela repleta de nombres famosos, tiende a disminuir la tendencia a ser crítico. Pero la realidad es que si usted se encuentra en este nivel del mercado vacacional, o sea, el nivel más alto, aquí no encontrará muchas oportunidades para criticar", según algunas reseñas.

Las sencillas gentes de Fiyi, recibieron a los príncipes entre gritos de "guapos", aprovecharon para pedirles autógrafos y destacaron su sencillez y su campechanía

"La elección de los Reyes de España fue, sin lugar a dudas, la suite real, con piscina propia, borde de roca con cascada y jacuzzi, una cancha de tenis, chef personal y conductor de guardia", cuenta ahora la revista 'Semana'.

Los príncipes, como es lógico, lo pasaran en grande: "¡Qué paraíso tan maravilloso y remoto! Hemos pasado una estancia espléndida, lejos del estrés diario y estupendamente tratados por un personal siempre sonriente... ¡Un lugar muy especial para nuestra luna de miel!", escribieron Felipe y Letizia al personal del Wakaya en su despedida, según el 'Telegraph'.

Para rematar la crónica en lo más alto, algo que no puede faltar en toda buena cobertura cortesana: los achuchones del pueblo a los entrañables monarcas. Aunque lo que pasa en Fiyi se queda en Fiyi, podemos fantasear con escenas como: los primitivos —pero nobles— nativos de Fiyi, recibieron a los príncipes entre gritos de "guapos", "enhorabuena" y "que seáis felices", aprovecharon para hacerse fotografías con ellos, pedirles autógrafos y destacaron su sencillez y su campechanía. Todos contentos.

Y aún quedaba medio mes más de luna de miel —del que seguimos sin saber gran cosa—.

Peor el remedio

En teoría, la Casa Real no informó sobre la luna de miel vip para que los príncipes pudieran viajar tranquilos; a prueba de persecución mediática. También por seguridad. Suena todo muy sensato, pero la explicación oficial tiene un agujero del tamaño de un cráter: ¿Por qué no desvelaron los detalles del viaje al final de la luna de miel?

Otra manera de verlo es que alguien pensó que, de cara a la opinión pública, no era lo mismo bucear en Fiyi que comerse un cuchifrito en Cuenca. Por lo que fuera…

16 años después, España puede al fin rasgarse las vestiduras con la luna de miel real, de la que ahora se dice que duró tres meses —fue un mes— o que los príncipes visitaron más países que Willy Fog. Pero ¿quién tiene la culpa de los chismorreos? ¿La maliciosa plebe o los cancerberos reales? Una de las paradojas de los cerrojazos es que, a falta de información oficial, puede ser peor lo que uno imagina que lo que pasó en realidad.

Otra paradoja —temporal—: si se hubiera informado sobre los destinos y el importe en 2004, ahora no sería noticia. En 2004, con el país en vacas gordas y el juancarlismo aún pujante, unas vacaciones reales paradisíacas no significaban lo mismo que en 2020, con España en crisis, Juan Carlos I achicharrado por las comisiones suizas y Zarzuela desvinculándose de los dineros del Rey emérito —salvo para alguna cosa—.

Pero la tentación de que la foto de la luna de miel fuera Felipe y Letizia comiendo migas en Albarracín, en lugar de Felipe y Letizia posando en un hotel paradisiaco a 5.000 euros la noche, fue quizá demasiado fuerte. Felipe y Letizia se casaron el 22 de mayo. Tras viajar a Jordania el 26, nada se supo de ellos hasta su regreso a España el 22 de junio. Dos días después, celebraron el santo de Juan Carlos I en el Palacio Real, donde Felipe dijo a la prensa que el viaje de novios se les había hecho corto. No fue lo único que se hizo corto en ese viaje. Según la propaganda hotelera, en la isla de Wakaya "prácticamente todo está incluido". Pero si hablamos de información oficial, bien podríamos decir que prácticamente nada estuvo incluido en esa luna de miel. Ahora vienen los lloros y las lamentaciones.

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