El poder omnívoro devora a Cascos

Muerte en Pajares: la asombrosa caída en desgracia de Francisco Álvarez-Cascos

Foro Asturias crucifica a Cascos por utilizar el partido de "plan de pensiones". El macho alfa del conservadurismo asturiano cae víctima de sus excompañeros, pero también de sí mismo

Foto: Francisco Álvarez-Cascos. (Ilustración: El Herrero)
Francisco Álvarez-Cascos. (Ilustración: El Herrero)
Adelantado en

Prólogo desde el Frente Judaico de Liberación:

Dice el tópico —basado en hechos reales— que nadie se escinde mejor y por motivos más absurdos que la izquierda, pero el espectáculo Frente de Liberación de Judea que ha dado Foro Asturias (FAC) el último año es histórico. El partido, creado por Francisco Álvarez-Cascos en 2011, tiene dos diputados autonómicos, uno casquista (acaba de ser expulsado del partido) y otro anticasquista. Ambos han utilizado los plenos parlamentarios para atizarse. Bronca jaleada por las dos webs "del partido": Foro Asturias.es y ForoForoAsturias.es. Un poco en plan: Paco Cascos VIII Asamblea y Paco Cascos Político-Militar. ¿Cómo se llegó a esa situación? Fin del prólogo.

Ser el líder de un partido, participar en un mitin electoral... y cobrarle al partido en concepto de conferencia. Se lo hizo Álvarez-Cascos a FAC, o eso denuncia la nueva cúpula del partido, en guerra sin cuartel contra su exlíder máximo. Según una auditoría de FAC, Cascos cobró 24.171 euros por sus intervenciones en la campaña autonómica de 2011.

Todos sabían que Cascos vivía del partido, montado como una estructura económica. Son los famosos 'sueldinos' de Asturias

No fue su única factura extraña: un test psicotécnico para el permiso de armas, zapatos de niño y de mujer, los móviles de sus hijos, el mecánico de su pareja (3.200 euros para reparar el Toyota) o su abogado en la Gürtell, según ha ido publicando la prensa estos meses, en un reguero de filtraciones que están carbonizando la reputación de Cascos. Según 'ABC', Foro también pagó 174.000 euros de alquiler por su sede madrileña en la Castellana; un "despacho doble" ubicado en las oficinas de una sociedad de Francisco Álvarez-Cascos y su entonces pareja, María Porto. "No es normal que el partido tuviera una sede en Madrid y nadie lo supiera", contó hace unos días Carmen Moriyón, presidenta de FAC.

Un millón de euros en sueldos y 230.000 euros en gastos pagó Foro a Cascos en 8 años. El partido lo llevará a los tribunales.

Cascos, de 72 años, responde a 'El Confidencial' por correo sobre las acusaciones de Moriyón: "Es el procedimiento que ha elegido para desacreditarme, y tener campo libre para seguir cometiendo irregularidades para convertir a Foro en felpudo del PSOE y aprobar la oficialidad del asturiano".

Mis gastos son los que se plantearon en 2011. Mi dedicación y mi labor es conocida en Foro

¿Conocía Moriyón sus gastos? "Es miembro de la Comisión Directiva desde 2011, órgano que aprobó los presupuestos, la ejecución de los presupuestos y los Informes de fiscalización del Tribunal de Cuentas, sin salvedades. Están colgados en el web de Foro", insiste Cascos. ¿Sus gastos eran razonables? "Son los que se plantearon en 2011. Mi dedicación y mi labor es conocida en Foro. No me parece correcto ser yo quien valore mi dedicación y mi trabajo".

¿Da por finalizada su carrera política tras esta dura escisión? "Los cargos institucionales, sí; mi compromiso era presentarme a las elecciones autonómicas de 2011; me mantuve como presidente del Principado hasta 2012 y como diputado hasta 2015. La militancia y el compromiso con mis compañeros de Foro no caduca".

Más madera

No es fácil detectar grandes diferencias ideológicas en la implosión de Foro, aunque las facciones agiten la cercanía al PP (muleta de la derecha) o al PSOE (traicionera bisagra bipartidista) como 'casus belli', con los casquistas arrimados ahora al PP tras haberlo dinamitado en 2011.

Los malos resultados electorales, la falta de liquidez y la refriega entre casquistas y anticasquistas mantiene a Foro con respiración asistida. Sangrienta lucha de poder en partido personalista venido a menos. Matar al padre autoritario en pleno naufragio. Lucha despiadada por las migajas.

Carmen Moriyón —exalcaldesa de Gijón— controla ahora FAC con los casquistas en repliegue. Cascos renunció al sueldo (5.087 euros al mes) el pasado junio y dimitió de vicepresidente en noviembre, pero la tangana no se detuvo. Según el nuevo FAC, con Cascos no estaba claro dónde acababan los intereses del partido y dónde empezaban los suyos, y si bien hay gastos de Cascos que no hay por dónde pillar, tampoco suena muy creíble hacerse el sorprendido por la deriva personalista del partido bajo su liderazgo. ¿O no sabía toda España desde hace décadas que el verdadero partido de Cascos es el Ordeno y Mando?

Dicho de otra forma: Cascos se ve ahora como la presa en la cacería montada por su antiguos subordinados en Foro. Y algo de eso hay. Pero también es víctima de sí mismo: de una manera omnívora de ejercer el poder. Cascos engrasó la maquinaria del PP aznarista para que todos remaran a la vez sin rechistar, pero a costa de tarifar con todos. Cascos se postuló como líder del PP asturiano para derribar al PSOE, pero sus compañeros confabularon contra él por miedo a ser laminados por él. Cascos, por último, creó un partido (Foro) donde por fin ejercer el poder sin límites... y le acabaron llevando a los juzgados por hacerlo. La tragedia de Cascos.

Historia de un movimiento

"El partido de Álvarez-Cascos se llamará FAC y coincidirá con sus iniciales". Lo publicó 'Libertad Digital' en febrero de 2011. En efecto, el nombre anticipaba futuros solapamientos entre la persona y el partido, pero los anticasquistas de FAC se rasgan ahora las vestiduras porque Cascos puso el partido de Cascos al servicio de Cascos, que es como acusar a Ana Rosa de salir siempre en la portada de la revista de Ana Rosa: una entrañable caída del guindo. En efecto, el escándalo FAC tiene algo de: en el café de Rick en Casablanca hay un casino clandestino, nadie lo sospechó nunca y aquí están sus ganancias, caballero. ¿El sueldo y los gastos de Cascos no fueron aprobados por el partido? ¿Alguien los criticó cuando FAC iba bien? ¿Tiene sentido acusar a Napoleón de napoleonismo? Respuesta: todo tiene sentido cuando se lucha a cuchilladas por la supervivencia.

Es cierto que Cascos tenía una manera desahogada de entender la política, que no parecía muy capaz de diferenciar entre él y el partido, y que chupó tan intensamente de los (ahora muy menguados) recursos de Foro que no es fácil rebatir a sus enemigos internos cuando dicen: "Foro no puede ser un plan de pensiones para Cascos". O el partido como prejubilación dorada.

Moriyón quiere convertir Foro en felpudo del PSOE y aprobar la oficialidad del asturiano

Cascos fundó un partido carismático, de mando único y con escasa democracia orgánica... y acabó desmelenado por falta de controles internos. ¿Dónde está el chasco entonces? En Foro mandaba Cascos y nadie más que Cascos. ¿Consecuencias? Por un lado, no era fácil la crítica interna a sus gastos; por el otro, Foro nació cojo como partido que decía venir a acabar con los vicios del bipartidismo. ¿Había más democracia interna en Foro que en el PP?

Bienvenidos a los locos días de la fundación de Foro. O cuando ya se cocinaba el psicodrama que explotaría una década después.

Un hombre ultrajado

A los decepcionados con Cascos quizá habría que recordarles que su conversión en icono regenerador ya fue sospechosa en 2011, por la brusquedad de la epifanía: el Cascos antibipartidista nació el mismo día que el PP de Rajoy lo descartó como candidato del PP para Asturias tras un tenso tira y afloja. Fue un 30 de diciembre de 2010. 48 horas más tarde, y con la Nochevieja de por medio, Cascos se dio de baja del PP "por dignidad". 17 días después, fundó un nuevo partido (Foro) contra la degeneración del PP y el PSOE. El Cascos hombre fuerte del aznarismo renacido en 17 días como azote inmaculado del bipartidismo. Dicho así, suena a giro de guion absolutamente increíble, como pasar de asesino en serie a misionero abnegado en dos escenas, pero coló, y no por casualidad: algo ofreció Cascos que sonó bien a mucha gente.

"Hay que acabar con este viaje al fracaso en el que nos metieron todos, unos en el gobierno y otros en la dulce oposición... en Asturias no ha habido ni gobierno ni oposición durante demasiados años, los asturianos no merecen esta degradación institucional sin precedentes", dijo Cascos en la presentación de Foro en Mieres. El antiguo macho alfa del PP ya era un rebelde antisistema. Todos tenemos derecho a cambiar, en efecto, aunque sea por la vía rápida.

Casado y Cascos, en 2019, en el mitin de la coalición PP-Foro en Asturias. (EFE)
Casado y Cascos, en 2019, en el mitin de la coalición PP-Foro en Asturias. (EFE)

Imagine usted que Hércules Poirot llega al lugar del crimen y se encuentra a la viuda del finado dando saltos de júbilo y diciendo: "¿Marido? ¿Qué marido? Yo a este señor no lo conocía de nada". Pues Francisco Álvarez-Cascos —el "general secretario" del PP, el vicepresidente del Gobierno de la guerra del fútbol, el ministro de Fomento subido a una tuneladora— iba a ser pronto la viuda alegre del bipartidismo: Cascos no solo no sabía nada ya de esos partidos tóxicos donde lo había sido todo, sino que había venido a Asturias a hacer la revolución regeneradora/asesinar al bipartidismo.

¿Tenía la regeneración de Cascos más que ver con su resentimiento hacia el PP que con un nuevo proyecto para Asturias? Quizá. ¿Fue una jugada oportunista? Puede ser. ¿Mejor momento para hacerlo? Imposible. Foro, el partido improvisado nacido de una afrenta personal estaba a punto de convertirse en una bomba electoral.

En efecto, que la jugada de Cascos fuera brusca y oportunista, no significa que no tuviera ni mérito ni sentido: montar un partido de la nada para tumbar al bipartidismo era ciencia ficción en la España de 2011, pero Cascos lo logró. En parte, por una cuestión de perspectiva periférica: si bien para algunos españoles era el rostro caduco del aznarismo, muchos asturianos lo veían como el político de raza, el hombre con influencia en Madrid, capaz de sacar a Asturias de la depresión permanente. Al subir el tono de la reivindicación regional —inéditos coqueteos con el asturianismo incluidos—, Cascos logró montar una plataforma transversal. No tanto a la interna —el núcleo duro de Foro estaba formado por excargos del PP cobijados bajo el casquismo— sino hacia fuera: conectó con rebotados del bipartidismo de diversas ideologías apelando al orgullo regional herido. Tonto nunca fue.

Tocar la tecla en el momento justo lo es casi todo en política. El contexto y el tiempo político remaron a favor de Cascos, diluyendo el carácter exageradamente personalista de la maniobra. Un caso de corrupción (Marea/Renedo) salpicaba entonces al socialismo asturiano, y PSOE y PP se enzarzaban en la clásica representación parlamentaria del "y tú más". Volvía a florecer uno de los grandes relatos alternativos asturianos, el Pacto del Duernu, acuerdo no escrito del bipartidismo para repartirse los centros de poder asturianos a cambio de no tirar nunca de la manta (el "duernu" es el lugar donde los cerdos comen juntos). Para colmo, cinco meses después de la conversión de Cascos en musa regeneradora, estalló el 15-M al grito de "PSOE, PP, la misma mierda es". De algún extraño modo, Cascos se anticipó verticalmente al malestar ciudadano horizontal contra el sistema turnista, e iba a recoger parte del voto de castigo en las elecciones autonómicas celebradas dos semanas después del 15-M.

Cascos también logró urdir un relato atractivo vinculado al gusto asturiano por las figuras providenciales. Cascos era el paisano que se bebía tres botellas de sidra, gritaba "cago en mi mantu", salía a la calle (con la camisa abierta y rociado de Varón Dandy) y tumbaba al bipartidismo de un puñetazo. ¡Puxa Asturies!

Cascos en un acto de Foro. (EFE)
Cascos en un acto de Foro. (EFE)

Presidente Cascos

Contra todo pronóstico, Foro ganó las elecciones en Asturias con un 29% de los votos y 16 diputados, el PSOE sacó 15 (seis menos que en las anteriores) y el PP 10 (10 menos). Cascos era el nuevo presidente del Principado. Foro también se hizo con la alcaldía 'roja' de Gijón.

La (corta) legislatura autonómica fue bronca, con Cascos en minoría disparando en todas las direcciones y amenazando con cerrar la televisión pública asturiana y otros "chiringuitos socialistas". Acostumbrado a gestionar mayorías y con un carácter levantisco, fue incapaz de tejer una mayoría estable con el PP para aprobar los presupuestos, quizá también porque prefería dar la puntilla a su antiguo partido y reforzar su presidencia con un adelanto electoral, como señalaban algunas encuestas internas.

Diez meses después, Cascos volvió a llamar a las urnas. Grave error estratégico. El PSOE ganó las elecciones, Foro se quedó en 12 diputados (cuatro menos) y Cascos dejó la presidencia. Aunque Foro seguía por delante del PP, Cascos perdió ese día la guerra por la hegemonía de la derecha. Foro se desplomó en las siguientes elecciones autonómicas (3 y 2 escaños). El PP aún no ha recuperado el voto que perdió tras el asalto de Cascos (sigue en los mismos 10 diputados que en 2011). La escisión casquista dejó a la derecha asturiana traumatizada, y aún hay réplicas del terremoto.

La montaña maldita

El 11 febrero 2004, hace más de 16 años, el vicepresidente del Gobierno, Rodrigo Rato, y el ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos, presidieron el inicio de las obras de la variante ferroviaria de Pajares. Según dijo Cascos, "era la obra más importante de Europa" y uniría Gijón y Madrid en tren en dos horas y media en 2010. Diez años y 2750 millones de sobrecostes después, aún seguimos esperando. Los túneles de nunca acabar. Como en una maldición egipcia, la obra interminable de Pajares ha ido fulminando a todos los políticos que pusieron fecha a su finalización, pero a ninguno de un modo tan intenso como a Cascos, autoproclamado padre espiritual de la criatura.

El Cascos renacido de 2011 no se entiende sin sus críticas al Gobierno por "prostituir" su proyecto para Pajares, al cambiar el ancho de vía internacional (el del resto de la red AVE) por el ibérico (pasajeros y mercancías). Visto que las fuerzas oscuras del bipartidismo querían una AVE desnaturalizado y de segunda para Asturias, a Cascos no le quedó otro remedio que regresar a la política a arreglar el desaguisado. Teletipo de 2011: "El presidente de Foro Asturias, Francisco Álvarez-Cascos, ha puesto la 'prostitución de la variante de Pajares' como el 'símbolo de la decadencia en la que Asturias está cada vez más profundamente hundida'". Guerra total contra Adif y el Ministerio de Fomento. O Pajares como sentido político último del casquismo.

Cascos en la Audiencia Nacional. (EFE)
Cascos en la Audiencia Nacional. (EFE)

El problema es que las cosas eran un poco más complejas. Cuando Cascos preparaba su regreso a la política agitando la bandera de Pajares, Javier Cuartas publicó en 'La Nueva España' que la variante de Pajares se había licitado originalmente para vías de ancho ibérico y para pasajeros y mercancías pesadas... por órdenes del ministro Cascos. "Francisco Álvarez-Cascos aprobó, licitó e impulsó una variante ferroviaria para Pajares para tráfico de 'viajeros y mercancías', incluidas las pesadas, y así lo anunció en Oviedo un día después de que el Consejo de Ministros hubiese licitado la obra", arrancaba el texto de 'La Nueva España', que incluía documentación ministerial no publicada hasta entonces. El artículo cabreó a Cascos y enturbió las relaciones con 'La Nueva España'. El casquismo asegura desde entonces que Cascos siempre apostó por el ancho de vía internacional.

Dos décadas después de su artículo, el periodista Javier Cuartas lo sigue teniendo claro: "Cascos miente". Hablamos por teléfono con él:

1) "Cascos quería volver a la política. Mi tesis es que inventó la controversia del paso de mercancías por la variante de Pajares porque necesitaba una bandera que le proclamara líder natural del PP asturiano, y al final le valió para convertir Foro en un movimiento transversal".

2) "Cascos inventó que él había dejado listo un proyecto de alta velocidad pura y dura para Asturias, y ZP y Rajoy se lo 'prostituyeron'. El discurso victimista que siempre vende bien. Cascos denunció la "hemiplejía ferroviaria", en la que una España tenía el AVE y otra iba al trantrán con un ferrocarril de otro siglo. O Asturias como víctima de una decisión arbitraria de Madrid. Cascos como líder de una ciudadanía asturiana indignada con la agresión del Gobierno".

3) "El periodismo español ha descubierto con Trump los ataques a la prensa. Quizá es porque nadie reparó en los ataques y las falsedades de Cascos contra 'La Nueva España' tras publicar este artículo".

Eso sí, según Cuartas, no hay político asturiano que no haya pegado varios volantazos con Pajares, obsesión nacional convertida en juego político, marcado por los debates bizantinos sobre el tipo de vías. "¿Qué más me da viajar a Madrid en ancho ibérico o en ancho internacional? Pues la sociedad asturiana ha estado enganchada a ese debate estéril las últimas décadas", zanja Cuartas.

Cascos inventó que él había dejado listo un proyecto de alta velocidad pura y dura para Asturias, y ZP y Rajoy se lo prostituyeron

Con volantazo o sin él, ningún artículo de 'La Nueva España' iba a detener las denuncias de Cascos sobre la "prostitución" de Pajares. En junio de 2018, 'La Voz de Asturias' publicó: "Con el cambio de titular en Fomento y el precio del apoyo de Foro a los presupuestos de Rajoy, Pajares ha vuelto a cambiar. Íñigo de la Serna, ratificó que va a dar marcha atrás en la decisión de colocar vías de ancho ibérico y que la alta velocidad llegará a Asturias por vías de ancho internacional". Pero nada de eso pasó: cayó Rajoy y la obra cambió por enésima vez. Lo relevante es que Pajares sigue sin acabarse, y por tanto, va a sobrevivir a su principal propagandista, Francisco Álvarez-Cascos, cuya carrera expira ahora por las denuncias de su partido.

La entrevista

Si hay un término que describe bien la carrera de Cascos es "grandonismo". Según el periodista David Remartínez, el grandonismo determina la psicología política asturiana. "Es uno de los elementos que paralizan Asturias. El grandonismo es pensar que somos la cuna espiritual de España. Todos nuestros mitos fundacionales —la Batalla de Covadonga, Pelayo— van por ahí, pero al mismo tiempo, somos la cuna de la izquierda española, de la revolución de octubre de 1934 a las huelgas mineras. Todo junto ha generado un sentimiento de lo grandes que fuimos, de melancolía, de lo que nos debe España por todo ello. Esto paraliza porque extrapola todos los problemas al exterior", en palabras de Remartínez. O el grandonismo como regionalismo grandilocuente, pero suave y melancólico. Remartínez, —coautor de la biografía de otro titán del PP asturiano, Gabino de Lorenzo, exalcalde de Oviedo, que durante años disputó a Cascos el reparto interno de poderes— habla sobre Cascos y otros paisanos de la política astur:

Detrás del grandonismo, de las ensoñaciones sobre Pajares, Cascos nunca tuvo un proyecto para Asturias

PREGUNTA. ¿Es Cascos y su obsesión con Pajares un buen ejemplo de grandonismo?
RESPUESTA. Cascos es la encarnación absoluta del grandonismo. Cascos es Jovellanos redivivo. Cuando dejó el PP, fundó un partido con su nombre y todo su discurso electoral remitía a Jovellanos, aunque él no sea un hombre de letras. Cascos resucitó a lomos de ese grandonismo. De hecho, no llevó un programa electoral en sentido estricto, sino la denuncia del famoso Pacto del Duernu entre PSOE y PP que, según él, hundía a Asturias desde hacía 20 años.

Jovellanos hablaba de la modernización de la región, y modernización ya sabemos lo que es, las infraestructuras, sobre todo los túneles de Pajares, que cuando se abran van a ser más de salida que de entrada, pero bueno. Pero detrás del grandonismo, de las ensoñaciones sobre Pajares, Cascos nunca tuvo un proyecto para Asturias.

P. ¿Cuál fue la intrahistoria de la salida de Cascos del PP?
R. Cascos seguía viviendo en Madrid, no es que viniera poco por Asturias, es que igual pasaba más tiempo en su piso de Santander que en Gijón. Creía que con tener un presidente títere (Ovidio Sánchez, expresidente del PP asturiano y candidato autonómico fallido ) controlaría el PP asturiano a distancia, pero se equivocó. Mientras se llevó bien con Gabino de Lorenzo, todo fue bien. Pero cuando se enfrentaron, se encontró sin apoyos, ni en Asturias ni en Génova. La negociación entre Gabino y Cascos fue un juego de poder de los muchos que tuvieron. Cascos le dijo que quería ser el candidato autonómico, y Gabino le contestó, vale, pero la lista la hago yo. Pero Cascos también quería hacer la lista, claro. ¡Estaban todos los 'sueldinos' en juego! Cascos echó un órdago: o me ponéis de candidato o me voy del partido. Y le abrieron la puerta.

P. Pasó a todo gas de pata negra del PP a azote del bipartidismo. Con éxito. ¿A nadie le chirrió la mutación?
R. No es que colara, es que en Asturias siempre acaban colando esas operaciones de regionalismo difuso, como pasó con el URAS de Sergio Marqués, el somos asturianos, somos la cuna de España y de Covadonga, pero también de la clase obrera, eso a veces aflora en operaciones electorales exitosas, pero decaen rápido, en cuanto baja el suflé folclórico. No creo que Cascos viera el hueco por olfato, sino que existía una fatiga previa: en Asturias se cree a pies juntillas en el Pacto del Duernu. Nadie lo duda. A Cascos se le atribuía además una fortaleza: era el ministro de Obras Públicas que había inaugurado sin parar tramos de autovías en Asturias. Hasta que llegó a presidente autonómico, no logró siquiera aprobar unos presupuestos y su fortaleza se volatizó.

Cascos, Gabino y Villa son grandes Pelayos. Guardianes de las esencias sentimentales asturianas, esa mezcla de grandonismo y victimismo que hace estragos en los chigres

P. La deriva personalista de FAC ha pillado por sorpresa a algunos...
R. ¡Pero si el partido se llamaba con las siglas de Francisco Álvarez-Cascos! Foro Asturias Ciudadanos (FAC). El mismo día que se presentó, Gabino de Lorenzo empezó a hacer bromas sobre cómo sonaba el nombre en inglés FAC/FUCK, y el (pre)meme triunfó tanto que la C de Ciudadanos se acabó cayendo del nombre. Mitad por las bromas, mitad porque era demasiado descarado ponerle el nombre de Cascos al partido. Aun así, y esto es típicamente asturiano, Cascos ganó arrancando votos a todos los partidos, como antes habían hecho Gabino en Oviedo o Villa en el entorno sindical. Grandes Pelayos. Guardianes de las esencias sentimentales asturianas, esa mezcla de grandonismo y victimismo que hace estragos en los chigres, dónde te bebes cuatro sidras, te calientas y les votas. Es así, pero igual de rápido que sube baja, como el escancie de la sidra.

Cascos en el descenso del Sella. (EFE)
Cascos en el descenso del Sella. (EFE)

P. ¿Nadie sabía en FAC lo que hacía Cascos ahí dentro?
R. Aunque ahora se diga que nadie lo sabía, todo el mundo sabía que Cascos vivía del partido, y que el partido se montó como una estructura económica. Nunca nadie dijo nada; primero, porque Cascos es un tirano a nivel de organización interna; segundo, porque Foro fue un pequeño pesebre para mucha gente, de rebotados de otros partidos, a nuevos en política, pero con mucha ambición, como Carmen Moriyón. A todos les puso un salario. Es el famoso 'sueldín' en Asturias, los 'sueldinos'. Lo que pasa en Foro Asturias es que no hay un duro. Es una lucha por el control de la cuenta corriente. Nada más.

...

La derecha autonómica asturiana tiende a la autodestrucción en un territorio tradicionalmente complicado para los conservadores. No ya es que el PSOE haya gobernado en 32 de los 37 años de la autonomía, es que las dos veces que lo ha hecho la derecha... se ha hecho el harakiri en directo, ambas con Cascos implicado en la performance. La segunda: su legislatura de diez meses y posterior batacazo electoral. La primera: los cuatro años de presidencia de Sergio Marqués, que empezó la legislatura en el PP... y la acabó en el URAS, escisión regionalista del PP. URAS se parecía mucho a FAC, pero se fundó al revés: tras hartarse Marqués de que Cascos manejara el PP asturiano desde Madrid. Los tortazos entre Cascos y Marqués llevaron otra vez al poder al PSOE. En efecto, la historia se repite: primero como tragedia y luego como farsa. Volvemos con Remartínez:

P. ¿Qué le pasa a la derecha autonómica asturiana? ¿Tiene tendencias suicidas?
R. Aquí el partido vertical es el PSOE. El partido y su sindicato. Es el que administra la mayoría del dinero y la red clientelar. Pero luego sucede otra cosa, que en Asturias no hay casi burguesía. El poco capital y la poca burguesía que había lleva muchos años cotizando en Madrid. Quedan focos burgueses sueltos que ponen dinero pero intervienen poco. El PP asturiano, siendo un partido conservador de derechas, ha mezclado poco con el capital y mucho con la sociedad pija de Somio [barrio residencial pudiente de Gijón] y del cogollo de Oviedo, pero carece de la potencia económica burguesa, tiende a ser un descontrol de familias con el Principio de Peter: cada nueva generación de mediocres, supera a la anterior.

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