Y EN EL MARCO DEL DIÁLOGO SOCIAL

El Gobierno minimiza la disputa interna y avisa a Iglesias: no habrá derogación íntegra

La portavoz del Gobierno ha tratado de zanjar las peleas internas en la coalición, recalcando que "vamos todos a una", y culpa al PP de que se busquen otras mayorías en el Congreso

Foto: Los ministros María Jesús Montero y Salvador Illa, este 22 de mayo en la Moncloa. (JM Cuadrado | Moncloa)
Los ministros María Jesús Montero y Salvador Illa, este 22 de mayo en la Moncloa. (JM Cuadrado | Moncloa)

La ministra portavoz, María Jesús Montero, ha aclarado que el Gobierno no hará una derogación íntegra de la reforma laboral, como recoge el acuerdo con Bildu, posteriormente matizado, sino que será solamente parcial, de sus "aspectos más lesivos". Para justificarlo, Montero se ha remitido al pacto programático firmado con Unidas Podemos, que recoge que se derogarán de forma urgente algunos de sus artículos, y establece en su punto 1.3: "Derogaremos la reforma laboral. Recuperaremos los derechos laborales arrebatados por la reforma laboral de 2012. Impulsaremos en el marco del diálogo social la protección de las personas trabajadoras y recuperaremos el papel de los convenios colectivos". Precisamente, Montero ha recalcado también que la derogación se realizará en el marco del diálogo social, después de que la CEOE se haya levantado de la mesa como protesta por dicho acuerdo.

Se desprende también de las palabras de Montero, en rueda de prensa tras la celebración del Consejo de Ministros extraordinario, que no habrá una abolición íntegra al referirse a un "nuevo marco de relaciones laborales" limitándolo a cuestiones como el teletrabajo, la conciliación o apoyo institucional a las empresas como consecuencia de la pandemia. Entendiendo la reacción del presidente de la patronal, Antonio Garamendi, por la "noticia" del acuerdo con Bildu, Montero se ha mostrado convencida de que retornará a la mesa de diálogo porque, dijo, "tiene sentido de Estado" y "no es un patriota de boquilla, antepone los intereses de España a cualquier otra cuestión". Finalmente ha subrayado que "sabe que en el diálogo social se encuentran muchas de las claves de las relaciones laborales", admitiendo que sin la patronal "es imposible construir u proyecto de Estado" y transitar esta situación provocada por la crisis económica.

La portavoz del Gobierno también ha tratado de zanjar las disputas internas en la coalición. Si bien no ha negado los enfrentamientos entre diferentes sectores del Ejecutivo en las últimas horas a propósito de este acuerdo Bildu, concediendo que "puede haber distintas sensibilidades", acto seguido ha insistido en que "vamos todos a una". En este punto, ha intentado bascular la polémica hacia la oposición, cargando contra el PP por "estar en la España del no", lo que llevaría a buscar otras geometrías parlamentarias para alcanzar las mayorías, como habría sido el acuerdo con Bildu a cambio de su abstención en la prórroga del estado de alarma. "Nos hemos sentido solos", ha reconocido, para apuntar a que no solo es responsabilidad del Ejecutivo velar por la salud de los ciudadanos.

Tirando del rival común para intentar mantener la cohesión interna, la ministra portavoz ha acusado a los populares de "aprovechar la pandemia con la calculadora de votos para intentar tumbar al Gobierno, porque la derecha de este país no admite que haya un Gobierno que no sea del color de la derecha".

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"Este es un Gobierno cohesionado y unido, pese a quien le pese", volvía a reiterar Montero, sin dejar de reconocer nada más haya de que solo "hay diferentes sensibilidades". Unas diferentes que además acota a "un momento determinado" y que explica como un denominador común "a todos los gobiernos".

El polémico acuerdo ha provocado una escalada de las tensiones internas en el seno del Gobierno de coalición durante las últimas horas. Nadia Calviño se opuso abiertamente a tocar la reforma laboral de 2012 del PP, horas después de que forzase a matizarlo o directamente rectificarlo, según las interpretaciones. Se visibilizaron entonces las disputas entre el sector del Gobierno más ortodoxo, encabezado por la vicepresidenta económica, y el sector de Unidas Podemos, que lidera el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias.

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Un choque que viene azuzado por la entrada de Ciudadanos en el escenario de las mayorías parlamentarias. Calviño y otros ministros priorizan que de cara al futuro se centren las negociaciones en buscar el apoyo de los naranjas, que siguen abiertos a acuerdos, negociando votación a votación, sobre todo mirando a los Presupuestos Generales del Estado. Iglesias, por su parte, prefiere seguir apoyándose en el bloque de la investidura. El acuerdo con Bildu iba en esta última línea, de ahí las reacciones contrapuestas de Calviño y de Iglesias.

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