LA CITA EN MONCLOA COPA LA SESIÓN DE CONTROL

Casado carga contra Sánchez por la mesa: "No llame diálogo a lo que es humillación"

La mesa de diálogo que se celebra esta tarde en la Moncloa centra las preguntas de la sesión de control a Sánchez con un líder del PP muy duro y Laura Borràs advirtiendo que Cataluña "se irá"

Foto: Pedro Sánchez y la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, este 26 de febrero en el Congreso. (EFE)
Pedro Sánchez y la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, este 26 de febrero en el Congreso. (EFE)

Otra vez Cataluña. La sesión de control al Gobierno y, especialmente las preguntas dirigidas al presidente del Ejecutivo, estuvo centrada en la mesa de diálogo que se celebra esta tarde, a las 16:30 en Moncloa. El líder del PP comenzó su intervención con una seria advertencia: “Hoy inaugura usted la mesa de despiece de la soberanía nacional y lo hace además con apariencia de cumbre de Estado”, le dijo a Pedro Sánchez, reprochando el formato que tendrá la misma. A un lado, ocho miembros elegidos por el Govern —“incluido un condenado, un inhabilitado y un imputado por organizar un golpe al Estado”, reprochó Pablo Casado— y, al otro, serán finalmente siete porque Pablo Iglesias padece una fuerte amigdalitis que ya le impidió acudir al Congreso este miércoles.

El jefe de la oposición lamentó “el agravante” de que a la mesa acuda “hasta el ministro de Sanidad para negociar con el virus independentista en vez de estar poniendo medidas para paliar los efectos de coronavirus”. Una mesa, continuó Casado, “con muchos lazos amarillos y sin líneas rojas, que abrirá el foco a la autodeterminación, el indulto a delincuentes, el pacto fiscal y quién sabe si a la caja única quebrada de la Seguridad Social”. No se dejó ni un asunto en el tintero Casado, que insistió a Sánchez llevarla a cabo “para cocinar los presupuestos” —necesitará, como en su investidura, el apoyo de los independentistas de ERC— “y tapar, de paso, los escándalos de Delgado y Ábalos” (en clara alusión al nombramiento de la primera como fiscal general y del ‘Delcygate’ que persigue al segundo).

El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, junto con la portavoz de su partido, Cayetana Álvarez de Toledo, este miércoles. (EFE)
El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, junto con la portavoz de su partido, Cayetana Álvarez de Toledo, este miércoles. (EFE)

No lo llame diálogo cuando es una humillación”, zanjaba Casado a la espera de su interlocutor. El jefe del Ejecutivo lamentó “no terminar de salir del bucle de Cataluña y Venezuela” y se despachó las críticas contestando a la pregunta original de Casado —si el Gobierno va a garantizar la igualdad entre españoles— dejando claro que España es “hoy más desigual” tras los años de la administración del PP de Mariano Rajoy. “Hay brechas de desigualdad en lo territorial, de género e intergeneracional”, lanzó, sin dejar de insistir en que el Gobierno está comprometido con garantizar esa igualdad a través de la justicia fiscal, la reconstrucción del Estado del bienestar y sí, se reafirmó Sánchez, “con el diálogo con los grupos parlamentarios y con los territorios”.

Casado carga contra Sánchez por la mesa: "No llame diálogo a lo que es humillación"

No dudó en reprochar a Casado los siete años de Gobierno del PP, “con dos referéndums, una declaración unilateral de independencia” en los que “se han multiplicado por cuatro los independentistas”. Y con este panorama, respondió el jefe del Ejecutivo de coalición: “Lecciones las justas en cuanto a la integración. Le pido algo de empatía e incluso de corresponsabilidad con lo que nos hemos encontrado”, espetó Sánchez, dejando clara la postura de su Gobierno: “Hay una manera distinta de articular España, ya lo dijo el señor [Alfonso] Alonso” —lanzó Sánchez sacando a colación la crisis interna del PP vasco y el PP nacional— y su problema, insistió el presidente, “es que confunde igualdad con uniformidad”.

Casado continuó con sus reproches y lamentó no haber obtenido respuesta a la oferta que le hizo a Sánchez la pasada semana durante su cita en Moncloa (apoyar las cuentas del Gobierno si rompía, entre otras muchas cosas, el diálogo con el Govern). “No se apure, disfrute como siempre hace posando de la foto. Ya lo hizo en Pedralbes. Cuál será la siguiente foto, se preguntó el jefe de la oposición con cierta ironía, y deslizando la posibilidad de que sea con Junqueras y Puigdemont en Quintos de Mora (la finca en la que se hacen encuentros de trabajo de los distintos gabinetes) o con Otegi en Doñana.

Cataluña "es plural"

La mesa de diálogo siguió copando la jornada parlamentaria en la siguiente pregunta, la que le dirigió la portavoz de Junts per Catalunya, Laura Borràs. La diputada ‘puigdemontista’ insistió en el referéndum y la amnistía, dos de los puntos que la delegación catalana quiere abordar, pese a que el Gobierno desea que se empiece por lo más sencillo, por aquello en lo que se pueda encontrar acuerdos. “Dicen que el derecho de autodeterminación no cabe en la Constitución. Denla un poco más de sí si quieren tener alguna oportunidad, porque el resultado es que nos vamos”.

Se inicia “un camino difícil, largo”, dice Sánchez, del que espera “un destino”, el “reencuentro entre los catalanes” y el de “Cataluña y el conjunto del país”

Sánchez le recordó que los catalanes ya han hablado en cinco elecciones autonómicas en diez años, y nunca los independentistas lograron la mayoría social, sí parlamentaria. “Lo que tienen que asumir es que Cataluña es plural, como España, y reconocer a la otra parte de catalanes que no defiende la independencia”, le dijo Sánchez, haciendo alusión implícita a esa “crisis de convivencia” de la que tanto hablaba antes del 10-N. Pero el presidente centró después el tiro en la mesa de diálogo, en el “importante” para Cataluña y para el resto de España, a juicio del Ejecutivo, que se da este miércoles. La mesa de diálogo. Se inicia “un camino difícil, complejo, largo”, del que espera que tenga “un destino”, el “reencuentro entre los catalanes” y el de “Cataluña y el conjunto del país”.

Casado carga contra Sánchez por la mesa: "No llame diálogo a lo que es humillación"

Borràs celebró que se abra este foro de interlocución entre gobiernos, porque “el derecho a no dialogar no existe”, pero le advirtió de que “no hay solución al margen de las urnas”. “Desbrocen el camino del diálogo y antes el de la represión. Sin libertad no hay normalidad, tenga presente eso”, le añadió, en referencia a la demanda de amnistía para los presos del ‘procés’. Sánchez, finalmente, le agradeció el “tono” de su intervención a la portavoz de JxCAT y le reiteró su voluntad de que el independentismo reconozca a quienes no lo son en Cataluña. Pero, en cualquier caso, el Gobierno acude al diálogo con “el mejor de los ánimos y de los espíritus”.

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