UN SUCESO, DICE, "VULGAR"

Cuatro versiones en 24 horas: la crisis con la dos de Maduro deja en evidencia a Ábalos

El ministro ha ido cambiando el relato de lo sucedido en Barajas. Siempre ha negado una reunión, pero al final reconoció que hubo encuentro casual, "forzado" y que habló con Delcy Rodríguez

Foto: El ministro de Transportes, José Luis Ábalos, el pasado 11 de enero. (EFE)
El ministro de Transportes, José Luis Ábalos, el pasado 11 de enero. (EFE)

El encuentro del titular de Transportes con la número dos de Nicolás Maduro en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas se ha convertido en un laberinto para el Gobierno. El ministerio ha dado versiones cambiantes, cuatro en 24 horas, mientras Moncloa optaba por el hermetismo sin respaldar al ministro. El Ejecutivo tiene abierta una crisis en un flanco muy sensible, las relaciones con Venezuela, y protagonizada por un peso pesado del Ejecutivo y del PSOE: José Luis Ábalos. En las últimas 24 horas se han sucedido los relatos de un episodio extraño. Primero Ábalos negó que se hubiera producido una reunión, después afirmó que no hubo reunión pero sí un contacto informal, luego que hubo un "saludo forzado" y finalmente que la vio y la intentó convencer para que no bajara del avión.

Cuatro versiones en 24 horas: la crisis con la dos de Maduro deja en evidencia a Ábalos

La reunión que el titular de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana y secretario de Organización del PSOE mantuvo en la medianoche del domingo al lunes en el aeropuerto Madrid-Barajas con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, cuya entrada en la Unión Europea tiene completamente vetada, ha tenido varias versiones en los medios, hasta que el ministro ofreció, ya este viernes por la tarde, su relato de los hechos. En todo este tiempo, no ha habido tampoco un respaldo expreso de la Moncloa hacia quien es uno de los pilares básicos para Pedro Sánchez.

Primera versión: "No hubo reunión", y punto

Todo comenzó cuando el diario ‘Vozpópuli’ informó, en la tarde de este jueves, que Ábalos se había reunido con Rodríguez. La primera reacción fue el desmentido de la información: “No hubo reunión” y el ministro estaba “en el aeropuerto privado” de Madrid-Barajas “cuando llegó” el ministro de Turismo de Venezuela, Félix Plasencia, con quien mantiene una amistad personal desde hace años, según indicaban fuentes próximas al miembro del Ejecutivo. Era a Plasencia a quien Ábalos había ido a buscar, por tanto.

El ministro intentó primero quitarle hierro a lo sucedido e incluso hizo unas declaraciones en las que se le veía incómodo con esta cuestión

La publicación le pilló al número tres del PSOE en Córdoba, en un acto de partido. Allí, durante su discurso, intentó zanjar la polvareda que ya se estaba levantando —la oposición le exigió explicaciones, precisamente porque Rodríguez no puede pisar suelo europeo— mostrándose esquivo, con evasivas, intentando quitarle hierro a lo sucedido. “Que si me reúno con uno de Venezuela o no... Importantísimo, ¿eh? Temas fundamentales para la sociedad. No vamos a entrar en eso”, ironizó. Quería sacudirse la polémica cuanto antes. Pero sin explicar nada. La estrategia no le resultó.

Cuatro versiones en 24 horas: la crisis con la dos de Maduro deja en evidencia a Ábalos

Los medios preguntaron al ministro en Córdoba. Él contestó visiblemente incómodo y molesto. Con mal genio, incluso. Algo nada habitual en él. “Ya he contestado, ¿eh? Me reuní con el ministro de Turismo. ¿Quiere usted saber cuándo me he reunido con la oposición venezolana? ¿Le interesa? Como una docena de veces. ¿Quiere saber de qué hablamos? Yo me reuní con el ministro de Turismo”, espetó al periodista.

Segunda versión: no hubo "contacto formal"

Sin embargo, ya por la noche, pasadas las 22:00, fuentes de su entorno daban una segunda versión, bastante más matizada, y en la que venía a reconocer que aunque no hubo reunión con la vicepresidenta venezolana, sí hubo un encuentro, siquiera fortuito. “No se reunió con ella. Fue al aeropuerto a recibir al ministro de Turismo [Félix Plasencia], con el que tiene una relación de amistad desde hace años y que viajaba en el mismo avión que la vicepresidenta, Delcy Rodríguez. Plasencia es español y llegó a Madrid al frente de la delegación venezolana a la feria internacional de turismo Fitur”, señalaban fuentes muy próximas a Ábalos.

El mismo jueves señaló que no había habido un "contacto formal" con Rodríguez, y que había ido al aeropuerto a ver al ministro de Turismo, amigo suyo

Y aquí venía la novedad: el titular de Transportes “no tuvo ningún contacto formal con la vicepresidenta venezolana”. “Ábalos en los últimos meses se ha reunido muchas veces con representantes de Juan Guaidó en España y ha hablado con el propio Guaidó dos veces por teléfono”.

Desde el ministerio se añadía que Ábalos no sabía de antemano que Rodríguez iba en el mismo avión que Plasencia. La delegación venezolana paró en Madrid para hacer escala para que se bajara el titular de Turismo y la vicepresidenta continuaba viaje rumbo a Turquía. “Ella no pisó suelo español, porque además no puede”, precisaban.

Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela, el pasado 27 de septiembre en Nueva York. (Reuters)
Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela, el pasado 27 de septiembre en Nueva York. (Reuters)

Tercera versión: "Saludo forzado"

Esta segunda versión fue trasladada oficialmente por el departamento que dirige Ábalos a primera hora del viernes. Sin embargo, por la tarde hubo un nuevo añadido. Rodríguez viajaba en el mismo vuelo que Plasencia, al que el ministro fue a recoger “por la relación personal que mantienen”. “Ábalos tuvo conocimiento de que la vicepresidenta iba en el avión un poco antes de su llegada. No fue una reunión, fue un saludo forzado por las circunstancias”, seguía el breve mensaje lanzado a los medios. Es decir, ya en esta tercera información oficial se reconocía que sí hubo un encuentro “forzado”. O sea, que sí se vieron. “No fue de madrugada —mantuvo este último mismo mensaje—, el avión aterrizaba a las 23 horas [del domingo], pero se retrasó unos minutos”.

Fuentes del entorno del titular de Transportes especificaban que el saludo fue “forzado” porque el ministro precisó a la vicepresidenta bolivariana que no podía entrar en España, porque su nombre figura en el listado de 25 personas sancionadas por la UE por su complicidad con la represión en Venezuela. El régimen de castigos diseñado por la UE para altos cargos del régimen de Nicolás Maduro incluye la prohibición de “entrada y tránsito” de esas 25 personas. Las reglas comunitarias imponen que si un Estado miembro concede una exención (si es uno de sus nacionales o bien es país anfitrión de una conferencia internacional promovida por la ONU o actúa en virtud de un acuerdo multilateral que confiera privilegios o inmunidades) ha de informar al Consejo Europeo, informa Europa Press.

Cuarta versión: le dijo que no podía entrar

Ya en la tarde del viernes, el propio Ábalos, en declaraciones a los medios en A Coruña, insistió en que no hubo reunión, si por tal se entiende que "se intercambian puntos de vista". El ministro de Turismo le pidió, contó, si le "importaba" que le saludara. "Ante esas circunstancias no sé cómo reacciona cada uno, pero en mi caso, la saludé y ya está, nada más, al margen de recordarle que lamentablemente no podía pisar suelo español, y así fue. Luego ni hubo reunión ni pisó territorio español. Y cuando uno gobierna no tiene que crear más problemas añadidos en el ámbito diplomático. Hay quien piensa que la política es confrontación, enfrentamiento, buscar más problemas, y otros tratamos de que haya menos problemas".

Plasencia le pidió que saludara a la vicepresidenta. "Lo resolví como mejor pude, fue fortuito", explica. Su propósito fue evitar un incidente diplomático

Ábalos precisó que ese encuentro con la vicepresidenta venezolana "no fue largo": "Fue justo lo que le digo. Mi propósito era recoger al ministro, y dada la situación lo que hice fue regresar, porque entre otras cosas uno no puede permanecer en esa situación tanto tiempo. Y me fui a casa". El ministro dio a entender que pasó todos esos minutos con ella dentro del avión y luego se marchó, pero en el aeropuerto hay unas "salas de frontera". "Lo que quiero decir es que en todo momento estuvo la Policía y la Guardia Civil. Ya desde la tarde se sabía que en ese vuelo iba la vicepresidenta, y por tanto desde Interior se tomaron todas las medidas, y así fue. Y en todas las gestiones estuvo presente el comisario de frontera. Las zonas de tránsito se consideran de frontera y no territorio español. Hasta que no se pasa el control de frontera, y quien determina eso es la Policía, no se pisa territorio español". El jueves, en el entorno de Ábalos se había asegurado que él no sabía que ella iba en esa aeronave.

El ministro ironizó con el hecho de que la oposición pida su cabeza "con tanta vehemencia": "Casi me honra, significa que alguna consideración tienen sobre mí". "En lugar de hablar de salario mínimo, del salario de los funcionarios, de la emergencia climática... no hay espacio para estos temas para ellos. Fue una circunstancia muy fortuita, muy casual, y dentro de mis posibilidades lo resolví como mejor pude, no generando ningún problema. Siento que sea tan vulgar el suceso, por más que algunos hablen de clandestinidad, oscuridad, madrugada... Todo está bien para recrear una buena novela, pero la realidad es un poquito más simple".

Cuatro versiones en 24 horas: la crisis con la dos de Maduro deja en evidencia a Ábalos

Desde Transportes insisten en que no ha habido ningún "cambio de versión", porque siempre se negó, desde el primer minuto, que hubiera habido una reunión formal con Rodríguez. Eso es cierto, como lo es que el relato de los hechos ha ido rectificándose en estas horas, hasta asumir que hubo al menos un "saludo forzado" con ella.

En estas 24 horas infernales para el Ejecutivo, no ha salido una palabra desde la Moncloa. Primero se contestó con un “sin noticias” cuando saltó la información de ‘Vozpópuli’, y luego desvió toda la atención y foco a Transportes, para que fuese el entorno del ministro el que diese las explicaciones. No hubo más. Este periódico intentó contactar de manera insistente, vía llamada telefónica y por mensaje, con la Secretaría de Estado de Comunicación y con el Gabinete de la Presidencia del Gobierno, para preguntar si Sánchez tuvo conocimiento, ‘a priori’ o ‘a posteriori’, de los movimientos de Ábalos y su encuentro con Rodríguez. Y si mantenía la confianza en el titular de Transportes. La respuesta fue el silencio más absoluto.

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