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El hotel de Getafe que se convirtió en la guarida de una banda de 'narcos'
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MIEMBROS DE LA BANDA DE TACA

El hotel de Getafe que se convirtió en la guarida de una banda de 'narcos'

En noviembre, la operación llegó a su fin con diez detenciones y 1.300 kilos de cocaína incautados, despliegue en el que también se intervinieron diez vehículos de alta gama y 550.000 euros

Foto: La detención de cinco de los miembros de la banda en Madrid el pasado noviembre. (Policía Nacional)
La detención de cinco de los miembros de la banda en Madrid el pasado noviembre. (Policía Nacional)

La banda de narcotraficantes operaba en Galicia, Madrid y Alicante, pero la Brigada Central de Estupefacientes de la Policía Nacional detectó que sus viajes terminaban una y otra vez en el mismo lugar: un modesto hotel de dos estrellas situado en Getafe, junto a la Autovía de Toledo y a escasos metros del Juzgado de lo Penal número 4 de la ciudad. Tras meses de seguimientos, los investigadores llegaron a la conclusión de que este alojamiento era en realidad su base de operaciones, un lugar en el que escondían dinero, guardaban comunicaciones encriptadas, celebraban reuniones y se dejaban mensajes unos a otros cuando no podían verse cara a cara.

La operación se llevó a cabo entre septiembre y noviembre, saldándose la misma con diez detenciones y 1.300 kilos de cocaína incautados, despliegue en el que también se intervinieron diez vehículos de alta gama y 550.000 euros en efectivo. Un Porsche Cayenne, un moderno BMW... La banda contaba con vehículos que superaban los 250 kilómetros por hora para sortear los controles al transportar la droga, viajes en los que mandaban un coche como lanzadera para que avisase de cualquier movimiento sospechoso. Entre las medidas de seguridad que adoptaban, llama también la atención las herramientas que empleaban para comunicarse, con las que evitaban posibles pinchazos telefónicos.

Fuentes cercanas a la investigación explican a El Confidencial que la mayor parte de los detenidos son miembros de la conocida como la banda de Taca, liderada por Raúl G.C., un experto en el uso de la lanza térmica. A él se le investiga por blanqueo de capitales, pero en esta ocasión no se le ha podido vincular con la organización de manera clara, por lo que no se le ha detenido. Pese a ello, entre los diez hombres a los que se puso las esposas se encuentran varios de sus lugartenientes, delincuentes a los que la Policía conoce por su pasado como aluniceros y que en algunos casos suman más de 50 antecedentes policiales.

Uno de los casos que llama la atención es el de David B., un viejo conocido de la Policía al que en 2008 se le investigó por un homicidio en Madrid. Entre los detenidos se encuentra también Ignacio O., un hombre que en 2005 formó parte de la selección española de kickboxing y al que se detuvo en Madrid sin oponer resistencia. Si se suman los antecedentes de todos ellos, el listado es largo: delitos contra la seguridad del tráfico, robos con fuerza, blanqueo de capitales, falsedad documental, atentado a la autoridad... Uno de ellos incluso arrolló a un subinspector de Estupefacientes al intentar darse a la fuga hace años, suceso por el que el policía terminó con la pierna destrozada.

Foto: Momento en el que los GEO detienen a varios miembros de la organización en el chalé de Toledo

En la última fase de la operación, los investigadores arrestaron a cinco de los sospechosos en el momento en el que entraban a una nave ubicada en Marín, Pontevedra, donde se intervinieron 1.300 kilos de cocaína y 25 bolsas negras en el interior de un vehículo con el que pretendían distribuir la droga simulando equipaje. Mientras se llevaba a cabo este despliegue en Galicia, otros agentes de la Brigada Central de Estupefacientes detenían a los otros cinco en Madrid, arresto que se produjo cuando transportaban el dinero procedente del intercambio por la droga en un vehículo.

Además del registro en el mencionado hotel, los investigadores también irrumpieron en un taller de compra-venta de vehículos situado junto a Plaza Castilla, en Madrid, donde se incautó diversa documentación. Este era el que les suministraba los coches de gran cilindrada para llevar a cabo sus operaciones, vehículos que alquilaban a través de terceros para evitar que pudieran relacionarles con los mismos. Una vez desarticulada la organización, la duda de los investigadores pasa por ver cuánto tardan en volver a encontrar a sus miembros en una nueva operación.

La banda de narcotraficantes operaba en Galicia, Madrid y Alicante, pero la Brigada Central de Estupefacientes de la Policía Nacional detectó que sus viajes terminaban una y otra vez en el mismo lugar: un modesto hotel de dos estrellas situado en Getafe, junto a la Autovía de Toledo y a escasos metros del Juzgado de lo Penal número 4 de la ciudad. Tras meses de seguimientos, los investigadores llegaron a la conclusión de que este alojamiento era en realidad su base de operaciones, un lugar en el que escondían dinero, guardaban comunicaciones encriptadas, celebraban reuniones y se dejaban mensajes unos a otros cuando no podían verse cara a cara.

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