MACROOPERACiÓN CON COLOMBIA

Frente 21, los disidentes de las FARC que producían cocaína en un chalé de Toledo

La Brigada Central de Estupefacientes ha desmantelado un laboratorio con capacidad para producir media tonelada de cocaína al mes, mercancía que después iba a ser distribuida por Europa

Foto: Momento en el que los GEO detienen a varios miembros de la organización en el chalé de Toledo
Momento en el que los GEO detienen a varios miembros de la organización en el chalé de Toledo

En la puerta del chalé, un hombre vigila las inmediaciones con un revolver. En el interior, cuatro 'cocineros' trabajan en un laboratorio con capacidad para producir media tonelada de cocaína al mes. Casasbuenas, un pueblo de Toledo con poco más de 200 habitantes, se convirtió este 2019 en la guarida de uno de los grupos de narcotraficantes más importantes de Colombia: Frente 21, disidentes de las FARC que se han hecho fuertes en el negocio de la droga. Su plan pasaba por montar un centro de operaciones en España para después distribuir cocaína por Europa, pero la mercancía nunca llegó al mercado. A las cuatro de la mañana del 30 de octubre, los GEO y agentes de la Sección de Sintéticos de la Brigada Central de Estupefacientes irrumpieron en el chalé y desmantelaron el laboratorio.

En la operación se incautaron 150 kilogramos de coca base, siete de cocaína lista para su distribución, siete toneladas de productos químicos utilizados como precursores, un revolver y más de 100.000 euros en metálico. La Policía no informó sobre el golpe hasta esta misma semana, cuando todos los miembros de la organización ya habían sido detenidos: tres dominicanos, cinco colombianos y un español. El comisario de la Brigada de Estupefacientes, Antonio Martínez Duarte, fue el responsable de la investigación en España, que se remonta a comienzos de 2019: "Lo que pretendían era distribuir a distintos puntos de Europa y a distintas organizaciones de España. Se han detectado contactos con personas de organizaciones gallegas, de Valencia... Pero también de Italia".

Para dirigir la organización, el Frente 21 había enviado a un "emisario" colombiano: "Forman parte de la disidencia de las FARC, que es como se refieren las autoridades colombianas a todos aquellos que tuvieron la oportunidad de entregar las armas y acogerse al proceso de paz, pero decidieron seguir en la selva y dedicarse a las actividades terroristas y de tráfico de droga". En este caso, la estrategia es similar a la utilizada en ocasiones anteriores por el cártel del Golfo o los Boyacos, grupos que buscan montar 'sucursales' en países como España, "para lo que necesitan gente de su máxima confianza" que pongan en marcha toda la red en el lugar elegido: "A los que mandan a España es porque no tienen antecedentes y no están fichados. Con este, la información de que era del Frente 21 llegó desde Colombia".

Más allá del líder y su lugarteniente, también colombiano, el hombre clave de la organización era un español. Según explica Duarte, él puso a disposición del Frente 21 un entramado de empresas que importaban carbón hulla desde Sudamérica, mercancía en la que los 'narcos' ocultaban sus envíos: lo impregnaban con la sustancia estupefaciente y, mediante un complejo proceso químico, era recuperada en el laboratorio de Toledo. "En Colombia trabajan desde la hoja de coca hasta la pasta base y después el clorohidrato. Aquí es otra cuestión: buscan un chalé para meter el carbón de poco a poco y poder trabajar de forma disimulada. Por eso son chalés aislados. Cuando llegan los 'cocineros', lo que hacen es encerrarse en el chalé y no salir hasta que terminan de transformar el carbón en cocaína. Pasan día y noche".

Equipamiento incautado en el laboratorio desmantelado en en Casasbuenas. (EFE)
Equipamiento incautado en el laboratorio desmantelado en en Casasbuenas. (EFE)

Casasbuenas se convirtió así en el centro de recepción y transformación de la mercancía que venía oculta en el carbón, pero el Frente 21 también montó un laboratorio de menor envergadura en Guadalajara. En este caso, la función del mismo consistía en la "adulteración y corte de la cocaína", con lo que iban "reduciendo la pureza y de un kilo podían sacar hasta tres" para aumentar beneficio. Según explica Duarte, la organización ya tenía todo listo e incluso había pactado una serie de ventas en Europa, plan que saltó por los aires el 30 de octubre: "La idea era establecerse y montar una red a medio y largo plazo, pero hemos conseguido abortarlo en los primeros pasos que daban". De forma paralela, las autoridades colombianas desmantelaron otro laboratorio del Frente 21 en la selva de Tolima, en el que arrancaba todo el proceso.

El Ejército de Colombia se presentó en esta base de los 'narcos' días después de la operación llevada a cabo en España. A diferencia de lo ocurrido en Toledo y Guadalajara, en la selva sí se produjo un enfrentamiento entre las fuerzas armadas y el Frente 21, cuyos miembros lograron huir a tiempo. En este laboratorio, con capacidad para producir 1.500 kilos de cocaína al mes, se incautaron 260 litros de base de cocaína en proceso, 400 kilogramos de hoja de coca, útiles para el procesamiento y miles de litros de diferentes precursores. "Lo realmente extraordinario y que da una entidad especial a esta operación es que gracias a la colaboración internacional se han podido desmantelar dos laboratorios: uno en origen y otro en destino, deshaciendo así toda la infraestructura", destaca Duarte.

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