PROYECTO PILLA PILLA

Cinco años y medio de cárcel para el neonazi que tendía emboscadas a gais en Barcelona

"Valiéndose de la notable desproporción de su fuerza numérica, abordaban a la víctima escogida o 'cazada', la rodeaban para que no huyera del lugar y la obligaban a contestar un interrogatorio"

Foto: Un encapuchado hace el saludo típico de los miembros del Proyecto Pilla Pilla.
Un encapuchado hace el saludo típico de los miembros del Proyecto Pilla Pilla.

Se hacían llamar Proyecto Pilla Pilla y en 2013 se movían entre Les Franqueses del Vallès y Granollers, en Barcelona. Aseguraban que su labor consistía en "identificar y neutralizar a supuestos pederastas", pero al menos su líder, de nacionalidad ucraniana e ideología neonazi, perseguía en realidad otro objetivo: "La persecución, humillación y vejación de hombres homosexuales", para lo que llegaba incluso a "cometer agresiones físicas" que grababa y compartía en redes sociales. El juzgado penal 2 de Granollers ha condenado ahora a seis de sus miembros a penas de entre nueve meses y cinco años y medio de prisión por 12 delitos contra la integridad moral, coacciones y revelación de secretos.

Su estrategia era sencilla: se hacían pasar por un menor de edad y entraban a un chat de contactos. En él, establecían conversación con un adulto, con el que llevaban a cabo un claro coqueteo. Pasado un tiempo, quedaban con él en persona con el aparente objetivo de mantener relaciones sexuales, momento en el que su víctima se encontraba con una emboscada: "Valiéndose de la notable desproporción de su fuerza numérica, abordaban a la víctima escogida o 'cazada', la rodeaban para que no huyera del lugar y, una vez esta persona se encontraba retenida y controlada de forma intimidatoria por el grueso del grupo, mientras filmaba la acción el acusado [...], la obligaban a contestar un interrogatorio".

Las víctimas sufrieron "el escarnio de contemplar cómo su imagen, su voz y su sexualidad se mostraban públicamente asociadas a la pederastia"

Los vídeos de sus acciones comenzaron a viralizarse a través de las redes sociales en 2013, ganando así tanto adeptos como detractores. Los primeros subrayaban el hecho de que estuvieran 'destapando' a personas que querían mantener relaciones sexuales con menores de edad, mientras que los segundos, además de criticar sus métodos, ponían el foco en que aseguraban tener casi 16 años a sus víctimas, una edad a la que las relaciones sexuales están permitidas siempre que haya consentimiento. Más allá de esta polémica, el juzgado penal 2 de Granollers explica que sus acciones generaron "un estado de alarma social entre la población lesbiana, gay, transexual, bisexual e intersexual (LGTBI), que temía por su seguridad e integridad".

En la sentencia se mencionan tres emboscadas distintas, todas ellas cometidas en 2013. La primera se produjo el 22 de noviembre en la estación de tren de Les Franqueses, donde el líder del grupo se citó con un adulto al que había conocido por internet. Tras presentarse, fue rodeado por siete u ocho jóvenes y el cabecilla comenzó a increparle por su orientación sexual. La víctima intentó huir, pero no lo consiguió: "Buscaban obligarle bajo intimidación a reconocer frente a la cámara la falsedad de que pretendía tener relaciones sexuales con un niño". Aunque no lograron su objetivo, el líder no dudó en utilizar el vídeo para, una vez editado, "manipular y engañar a la opinión pública" haciendo creer que se trataba de un pederasta, grabación que fue vista por más de 50.000 personas.

El Proyecto Pilla Pilla fue creado en imitación a la banda rusa Okkupay Pedofilyay, de "clara ideología neonazi", que humillaba a homosexuales

Las otras dos emboscadas se produjeron el 7 y 13 de diciembre. La estrategia fue la misma y el juez destaca algunas de las preguntas que llegaron a lanzar a su última víctima ante la cámara: "¿Tú eres bi o eres gay?", "¿desde cuánto hace que eres gay?", "¿desde siempre o te ha venido ahora a la cabeza hacer esto?", "¿tienes familia, mujer, hijos?"... Una vez editado el vídeo, lo subían a las redes sociales, donde se podía identificar perfectamente al adulto. En uno de los casos, el juez destaca también cómo la grabación llegó incluso a los padres, vecinos y compañeros de trabajo del hombre, lo que provocó un "daño irreparable en el honor y la dignidad", pues este sufrió "el escarnio público de contemplar cómo su imagen, su voz y su sexualidad se mostraban públicamente asociadas a la pederastia".

A la vista de estas emboscadas, el juzgado de lo penal número 2 de Granollers ha condenado al cabecilla del grupo, Mykola, por un delito contra la integridad moral en concurso con otro de coacciones y de descubrimiento, con la agravante de superioridad y discriminación por orientación sexual. A los otros cinco miembros de la banda les ha condenado por los mismos ilícitos a penas de entre dos años y nueve meses de cárcel, obligando además a todos ellos a pagar 9.000 euros a cada una de sus víctimas. El juez considera probado que el Proyecto Pilla Pilla fue creado en imitación a la banda rusa Okkupay Pedofilyay, de "clara ideología neonazi", que humillaba a homosexuales "con el pretexto aparente de identificar y neutralizar a supuestos pederastas".

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