"Creen que esto es el Watergate"

Aguirre tira de ironía en su declaración en Púnica y abronca a "las fiscalas"

Defiende ante el juez que nombró a Ignacio González vicepresidente porque confiaba en él y a Francisco Granados secretario general del partido por su trayectoria y buen hacer

Foto: La expresidenta madrileña y exdirigente del PP de Madrid Esperanza Aguirre a su llegada este viernes a la Audiencia Nacional (EFE)
La expresidenta madrileña y exdirigente del PP de Madrid Esperanza Aguirre a su llegada este viernes a la Audiencia Nacional (EFE)

La expresidenta madrileña Esperanza Aguirre se presentó este viernes en la Audiencia Nacional más Aguirre que nunca. La primera parte de su declaración estuvo repleta de interrupciones por el tono que empleó con las fiscales de la Púnica, a las que llamó "fiscalas" y acusó de exagerar la trama pensando que es "el caso Watergate". Tirando de ironía, marca de la casa, se llevó varios toques de atención del juez Manuel García Castellón, que puso en duda su absoluto desconocimiento respecto a la financiación del partido y llegó a preguntarle si su cargo era "decorativo".

Aguirre empezó negándolo todo, pero con acidez. Defendió que no tenía responsabilidad económica, administrativa o contractual en el PP de Madrid, pues no eran las funciones del presidente. También dejó caer que ella nombraba a sus cargos en la Comunidad consultando antes al expresidente Mariano Rajoy y que al entonces tesorero, Beltrán Gutierrez, apenas le conocía porque su nombramiento se produjo con el anterior equipo que dirigía Pío García-Escudero y a propuesta del PP nacional. Su versión choca con el auto en el que el juez acordó su imputación, en el que se considera "difícil de imaginar" que la expresidenta "no conociese la contabilidad en B que llevaba quien fuese su mano derecha y gerente, Beltrán Gutierrez".

Tras finalizar su declaración este viernes, Aguirre atendió a los medios y mostró su "satisfacción" por haber podido declarar ante el juez: "Ni he consentido ni he conocido ni he dejado de ejercer la diligencia necesaria para evitar ningún hecho que fuera una irregularidad y, mucho menos, una ilegalidad en el supuesto de que se hubieran cometido. Por esto estoy convencida de que mi inocencia prevalecerá. Porque confío en la Justicia y estoy segura de que se hará justicia", lanzó ante las cámaras.

Minutos antes, en su declaración como imputada, la expresidenta se había escudado en su alto cargo para negar cualquier contacto con la financiación: "El 95 por ciento del tiempo me dedicaba a temas políticos", afirmó. Su supuesta ignorancia levantó la sospecha tanto del juez como las representantes del Ministerio Público, que pusieron en duda que siendo presidenta del partido no tuviera relación con el tesorero, pero Aguirre no cedió terreno y se desmarcó una y otra vez de la presunta financiación ilegal.

Preguntada sobre la reunión de 2004 con Horacio Mercado, empresario acusado de regar el partido en Madrid con dinero negro, siguió la misma línea que González en su declaración de este jueves y aseguró que en el encuentro solo se presentó el logo 'Madrid la suma de todos'. Las fiscales pusieron entonces el foco en cómo es posible que acabara asistiendo a una cita de tan poca importancia si solo se dedicaba a grandes asuntos políticos, a lo que ella respondió que lo más seguro es que se sumara al encuentro en el último minuto.

En cuanto a la supuesta cláusula del 1% que el PP de Madrid imponía a toda empresa que quisiera conseguir contratos públicos, porcentaje que los investigadores apuntan a que permitió nutrir las arcas del partido, dopar las campañas electorales y enriquecer a los responsables de las adjudicaciones, Aguirre confirmó que había oído hablar de esta exigencia, pero que iba más allá de sus competencias. La expresidenta también negó la declaración del exconsejero de Sanidad, Manuel Lamela, que el lunes sostuvo ante el juez que Aguirre les "invitó" a contratar con la trama Púnica en la ya comentada reunión de 2004.

Sobre los regalos que recibió durante los años investigados, mencionó una silla de montar y un traje de fallera al que en un primer momento se refirió como "disfraz valenciano", pero dijo que siempre los repartió entre sus subordinados. Sobre los miembros de su gobierno que también han sido imputados, defendió el nombramiento de Ignacio González como vicepresidente porque confiaba en él y de Francisco Granados como secretario general del partido porque tenía una magnífica trayectoria.

Durante las más de tres horas que se alargó su declaración, Aguirre mantuvo así el mismo tono agresivo en todo momento y, como abogada colegiada, se acogió a su derecho a declarar desde el estrado y no desde la habitual silla que ocupan los imputados, explican fuentes presentes en la declaración.

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