CAMPAÑA DE MANO TENDIDA AL PP

El riesgo de España Suma para Cs: diluido frente al PP y más abstención en la derecha

Mientras los populares insisten en la coalición, Rivera tiene claro que pretenden 'blanquear' sus siglas y que a los votantes del centro derecha no les convence la fórmula

Foto: Los líderes del PP y Ciudadanos, Pablo Casado y Albert Rivera. (EFE)
Los líderes del PP y Ciudadanos, Pablo Casado y Albert Rivera. (EFE)

Mientras el PP insiste en aglutinar todo el centro derecha —organizado en la propuesta de España Suma que Cayetana Álvarez de Toledo defiende a capa y espada—, en Ciudadanos tienen cada vez más claro que la iniciativa sería perjudicial para el conjunto de votantes en ese espectro ideológico. De puertas para fuera, se mostraron reticentes con la oferta desde el primer día —“no le hagamos el caldo a Pedro Sánchez”— pero, en realidad, detrás de su desconfianza existe un estudio concienzudo de los riesgos que entrañaría la coalición.

Y tienen varias conclusiones encima de la mesa: la abstención subiría en el centro derecha ante la falta de matices entre los partidos, Ciudadanos se vería diluido y la operación permitiría al partido de Pablo Casado desprenderse —en parte— del lastre que ven en sus siglas.

Aunque la ejecutiva nacional naranja no ha debatido a fondo sobre el asunto, algunos dirigentes sí veían con buenos ojos extender la fórmula de Navarra Suma a otros casos como el País Vasco o incluso pactar una lista para el Senado, como publicó este diario. En el caso de la Cámara Alta —la encargada de aprobar, entre otras cosas, el funcionamiento del artículo 155— les permitiría a los dos partidos tener grupo parlamentario propio y pelear por arrebatarle la mayoría absoluta al PSOE.

Sin embargo, Rivera no está convencido y cree que, a la postre, el acuerdo terminaría por restar. De hecho, en Ciudadanos calculan que una lista conjunta fomentaría la abstención de muchos votantes, que no se sienten representados en un proyecto común y a los que ahuyentaría no ver distinción entre las dos formaciones. Un ejemplo que manejan en el partido naranja es el de la manifestación conjunta en la plaza de Colón del pasado febrero, en la que coincidieron PP, Ciudadanos y Vox. Dirigentes del núcleo duro de Rivera no aseguran que fuera un completo error, pero son conscientes de que aquella imagen de los tres juntos fue perjudicial para sus votantes.

Hace apenas unos días, el líder Cs explicaba esa idea también en una entrevista con este diario: “Creo que hay que hacer pedagogía con la diferencia que hay entre formar coaliciones de gobierno y no tener la misma ideología. En nuestro caso, es liberal. Y creo que hay gente que está orgullosa de poder votar hoy un partido liberal, moderado y de centro que antes no existía”. Dicho de otra manera, en el partido naranja entienden que su compromiso con España Suma debe ceñirse a un mensaje electoral que ya están lanzando: formarán un Gobierno de coalición con Casado si hay opciones tras el 10 de noviembre al estilo de Andalucía, Madrid, Murcia o Castilla y León. Pero no en una lista conjunta bajo unas mismas siglas. “Sánchez sueña con eliminar los matices”, enfatizaba Rivera en la misma entrevista.

Además, en Ciudadanos son conscientes de que la idea de España Suma se asocia por completo al PP. Por eso entienden que una lista común con ese nombre les invisibilizaría, dando paso a un intento de refundar el centro derecha español (un planteamiento del expresidente José María Aznar) en un momento delicado para el PP. Aunque todas las encuestas apuntan a una recuperación de los populares en una nueva cita electoral, la realidad es que la formación se dejó 71 escaños el pasado mes de abril. “Ellos son un proyecto a la baja —con frentes judiciales relacionados con la corrupción— y Ciudadanos es un proyecto al alza. Para nosotros, no tendría sentido entrar en eso y renunciar a nuestro proyecto”, aseguran fuentes del partido.

A eso, añaden que una gran parte de su electorado —procedente sobre todo del PP— bebe precisamente del discurso regenerador y de lucha contra la corrupción. No votarán a la izquierda y tradicionalmente apoyaron a los populares, pero están cansados de la retahíla de casos que afectan a la formación conservadora y una parte importante está decidida a no volver. Ese es el verdadero suelo electoral de Ciudadanos.

Sobre la posibilidad de extender la fórmula navarra al País Vasco —que se encuentra en una situación similar—, a Ciudadanos le genera muchas dudas la inexistencia de un partido que ejerza como catalizador de la coalición. En la comunidad foral, el acuerdo se tejió en torno a Unión del Pueblo Navarro (UPN), un partido hegemónico y foralista al que se sumaron más tarde PP y Cs. En Euskadi, no existe un partido-nexo y sería un pacto exclusivo entre naranjas y populares.

A todos estos riesgos se suma, como sucede últimamente en la política española, la cuenta atrás que ya se ha iniciado. Una vez el Rey firme el decreto de disolución de las Cortes —refrendado por la presidenta del Congreso, Meritxell Batet— el martes 24 de septiembre, los partidos tienen cinco días para registrar todas las coaliciones electorales ante la Junta Electoral. Es decir: España Suma debería estar en el registro el 29 de septiembre, lo que apenas da una semana y media a las dos formaciones para cerrar un acuerdo.

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