"pieza clave" en la red corrupta

En busca de los vendedores de armas de Defex que desaparecieron del mapa

El francés Philippe Bourcier y el portugués Guilherme Augusto de Oliveira, responsables del presunto pago de mordinas en Camerún y Angola respectivamente, se han dado a la fuga

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Los hombres clave de Defex en Angola y Camerún han desaparecido del mapa. El francés Philippe Bourcier y el portugués Guilherme Augusto de Oliveira, encargados de conseguir contratos para la empresa pública mediantes supuestos sobornos, se encuentran fugados de la acción de la justicia. La Fiscalía Anticorrupción sitúa a Bourcier como el intermediario en el "pago de comisiones a autoridades y funcionarios públicos" en Camerún, mientras que el juez José de la Mata apunta a que Oliveira hacía lo propio en Angola. Gracias a sus servicios, Defex logró contratos millonarios para la venta de armas en ambos países, negocios que ahora están bajo la lupa de la Audiencia Nacional.

Anticorrupción presentó esta misma semana un escrito en el que solicita hasta 23 años de cárcel para ex responsables de Defex por el pago de mordidas en Camerún, petición que se suma a la apetura de juicio oral que se decretó el pasado mayo por corrupción en la venta de armas en Angola. El magistrado De la Mata considera a Oliveira una "pieza clave" en la red corrupta, presentación similar a la que hace la Fiscalía sobre Bourcier, cuyo nombre se repite hasta 135 veces a lo largo de las 95 páginas de su escrito. Aunque las investigaciones siguen tiempos distintos, en ambos casos se da la misma situación: los conseguidores de Defex en Angola y Camerún se han fugado.

El repaso que hace Anticorrupción de las cuentas bancarias de Bourcier y sus empresas refleja la magnitud de los contratos que ayudó a cerrar. "Las cantidades cobradas no obedecen a una verdadera actividad comercial, ni se justifican con una participación en la prestación de servicios empresariales de agencia y de consultoría, sino que obedecen al pago de comisiones ilícitas para la consecución de contratos públicos", advierte la Fiscalía. Según explica, los ingresos investigados superan los 14,5 millones, mientras que las "cantidades transferidas a autoridades y funcionarios públicos que han podido ser identificados [...] ascienden a un total de 414.147 euros".

Entre los contratos en los que participó, cabe señalar el que se firmó en agosto de 2012 entre Defex y el Ministerio de Defensa de Camerún para suministrar armamento a las patrulleras en el puerto de Douala: 18 ametralladoras, ocho lanzagranadas y 9.000 granadas. El acuerdo se cerró entre el entonces director comercial de Defex, Manuel Iglesias-Sarria, el coronel camerunés Adji Cadjama y el contralmirante Pierre Njine, pero, según sostiene Anticorrupción, el verdadero artífice del mismo fue el fugitivo francés. "La comisión que la empresa pública pagó a Philippe Bourcier por este contrato ascendió al 9% del importe del contrato, esto es, 301.703 euros". De forma paralela, "la comisión pactada de forma verbal por este contrato con el gobierno camerunés [...] había sido del 12%", cifra que finalmente se redujo en un 3% a cambio de futuras adjudicaciones.

"Las cantidades cobradas no obedecen a una actividad comercial, sino que obedecen al pago de comisiones ilícitas para obtener contratos públicos"

En cuanto al papel que jugó Oliveira en Angola, el magistrado De la Mata explica que cobraba "una comisión de éxito que se materializa en un porcentaje sobre el precio del contrato público conseguido, y también percibe, personalmente y a través de sus empresas instrumentales, el importe de las comisiones destinadas a las autoridades y funcionarios públicos angoleños que luego distribuye conforme al pacto ilícito acordado". Entre los acuerdos en los que participó, destaca el que se cerró en 2009 para que Defex suministrara material policial a la Unidad de Seguridad Presidencial angoleña por la visita del Papa ese mismo año, contrato cercano a los dos millones de euros.

Oliveira se encuentra prófugo desde 2014. Dos años después, el diario 'El Mundo' lo localizó en Luanda, la capital de Angola, pero la información tampoco fue suficiente para ponerle las esposas y proceder a su extradición. "Guilherme Augusto de Oliveira Taveira Pinto se encuentra fugado de la acción de la justicia y ha sido acordada su prisión provisional y busca y captura nacional e internacional, por lo que no se dirige contra esta persona, en este momento, esta resolución", advertía De la Mata en el auto con el que decretaba la apertura de juicio oral el pasado mayo. Situación similar se repite ahora con la investigación en torno a los contratos de Defex en Camerún, donde uno de los pilares de la red corrupta en este país, el francés Philippe Bourcier, se ha dado a la fuga.

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