DE LA PLURALIDAD DE SIGLAS AL MONOPARTIDO

La bancarrota de ICV fuerza a los 'comuns' de Colau a transformarse en un partido clásico

EUiA también se ha desvinculado recientemente de los comuns, sumándose a Procés Constituent o a la escesión de sector más soberanista

Foto: Celebración del Consell Nacional de Catalunya en Comú para abordar los cambios en la dirección tras la marcha de Xavier Domènech. (EFE)
Celebración del Consell Nacional de Catalunya en Comú para abordar los cambios en la dirección tras la marcha de Xavier Domènech. (EFE)

La marca de Iniciativa Per Catalunya Verds (ICV), partido que cada vez cuenta con más peso orgánico y estratégico dentro de Catalunya en Comú, camina hacia una disolución en diferido tras haber solicitado entrar en concurso de acreedores y anunciar un ERE para despedir a los 16 trabajadores con los que cuenta. Se abre así un escenario con repercusiones dentro de la casa común de la plataforma que lanzó la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, para las municipales de 2015, al menos a nivel orgánico por su formato de coalición de partidos —confluencia— y personas independientes, empujándola hacia una formación más clásica, uniforme en lo que a siglas se refiere. Y es que además de la situación por la que atraviesa ICV, recientemente se ha desvinculado de los 'comuns el partido' EUiA. Procés Constituent, otro de los actores que formaron parte del grupo promotor de los 'comuns' a nivel municipal, también se ha quedado al margen.

De la plataforma de independientes vinculados a partidos a una coalición paraguas de distintas siglas y ahora a una organización monopartidista, a excepción de Podem que sigue siendo un sujeto político propio dentro de los 'comuns' —aunque con un peso reducido en lo que se refiere a listas electorales conforme a su masa de militantes—. Catalunya en Comú afronta así una transformación en un momento delicado en cuanto a definición de su hoja de ruta y a las puertas de un previsible adelanto electoral para el próximo otoño.

El riesgo de fractura en los 'comuns' ha sido una constante en su corta historia, y volvió a manifestarse con la escisión del sector más soberanista liderado por la exportavoz del grupo en el parlamento catalán, Elisenda Alamany, y a la que poco después se sumó la del líder de EUiA y también diputado, Joan Josep Nuet. Ambos fueron a parar a las filas de ERC, Alamany como concejal de los republicanos en el Ayuntamiento de Barcelona y Nuet como diputado en el Congreso del Grupo Republicano.

La dimisión, el pasado mes de septiembre, del coordinador de Catalunya en Comú y cabeza de lista en las pasadas elecciones catalanas, Xavier Domènech, que públicamente se vinculó a una decisión personal y por desgaste político, también supuso un golpe en la organización. Y es que detrás de su marcha se situaron también las incoherencias que le produciría seguir la nueva estrategia con sello federalista de ICV.

La consulta a las bases en Barcelona en Comú para definir las alianzas de cara a la investidura también dibujó una considerable brecha interna. El 28,7% de las bases que participaron en la consulta se decantó por un pacto con los republicanos en contra de lo defendido por la dirección, aunque ello supusiese perder la alcaldía. Las dos almas de los 'comuns', federalistas y soberanistas, se enfrentaron así a su histórico debate de prioridades nunca antes resuelto y cabalgar contradicciones.

A todo ello se suma la situación económica de los ecosocialistas, que si bien aseguran que no se encuentra en situación de insolvencia a día de hoy, "el análisis de la situación económica hace prever que en los próximos meses se pueda producir esta posibilidad y a entrar en una situación de degradación que se quiere evitar". Pese a todo han querido lanzar el mensaje de que "continuaremos comprometidos, trabajando, como siempre hemos hecho, por los derechos sociales y nacionales, la mejora de las condiciones de vida de las clases populares y la transformación de la sociedad en un sentido ecologista, feminista y socialista".

Junto al elevado endeudamiento acumulado por el partido se ha producido en los últimos años una progresiva pérdida de ingresos, como informaba la agencia Efe. En los últimos ciclos electorales la formación ha perdido representantes electos en las instituciones. ICV decidió en su 10 Asamblea Nacional (2013) abrir un proceso de confluencia con otras fuerzas políticas y sociales que ha llevado a que no se haya presentado con sus siglas a las últimas elecciones catalanas, municipales, europeas y generales.

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