Las cartas del presidente de la Conferencia Episcopal a una víctima de pederastia
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LE HA ENVIADO DOS EN UN AÑO

Las cartas del presidente de la Conferencia Episcopal a una víctima de pederastia

"Puedo responderle a usted que queremos cumplir tanto el Evangelio como la legislación civil y canónica", asegura el cardenal en la misiva enviada a F. L., víctima de pederastia

Foto: Las cartas del presidente de la Conferencia Episcopal a una víctima de pederastia
Las cartas del presidente de la Conferencia Episcopal a una víctima de pederastia

"¿Qué tienen pensado hacer con SUS víctimas?". El 16 de julio, F. L. envió una carta al presidente de la Conferencia Episcopal Española en la que lanzaba esta pregunta. Por "SUS víctimas", también se refería a sí mismo. Entre 1988 y 1989, cuando tenía 14 años y estudiaba en el Seminario Menor de San José de La Bañeza, sufrió los abusos sexuales del sacerdote José Manuel Ramos Gordón, calvario que relató en una carta enviada al papa Francisco 25 años después. Desde entonces, F. L. no ha dejado de escribir misivas a las autoridades eclesiásticas, pero Ricardo Blázquez, cardenal arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, es uno de los pocos que le han respondido por el momento.

La carta del cardenal está escrita a mano y fechada el 19 de julio: "Termino de recibir en carta certificada su pregunta: '¿Qué tienen pensado hacer con las víctimas?'. Puedo responderle a usted que queremos cumplir tanto el Evangelio como la legislación civil y canónica. La causa no está olvidada, pero a veces los pasos no van tan rápidos como quisiéramos. Reciba un saludo cordial. Ricardo Blázquez". No es la primera vez que F. L. recibe una carta del cardenal. En poco más de un año, Blázquez le ha escrito ya en dos ocasiones, a lo que se suma otra misiva del cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella y Omella.

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Tanto Blázquez como Omella le escribieron a comienzos de 2018, después de que F. L. desistiera en sus intentos de obtener una respuesta del propio papa Francisco y enviara más de 60 correos electrónicos a cardenales, arzobispos y obispos de España. En todos sus mensajes, adjuntaba la última carta que había enviado al Vaticano, en que pide una reparación económica de 300.000 euros y critica que no se tomen medidas contra aquellos que ocultaron los abusos. "Santidad, son ya tres las cartas en las cuales he abierto mi alma y he expuesto mi vida ante Usted y no veo respuesta alguna por su parte", criticaba en la última.

La respuesta del presidente de la Conferencia Episcopal llegó el 21 de mayo y en ella se mencionaba el reciente programa de 'Salvados' que había informado sobre los abusos cometidos por el sacerdote Ramos Gordón: "He recibido copia de la carta que ha dirigido usted al Papa, en que manifiesta el sufrimiento que le han producido los hechos a los que se refiere. ¡Muchas gracias por haberme informado de ellos! Pude seguir el programa-entrevista en televisión. Comprendo el dolor que ha pasado y que aún padece. Un saludo cordial. Ricardo Blázquez".

Para entonces, F. L. había recibido ya la carta del cardenal arzobispo de Barcelona, en la que se abordaba el silencio del Vaticano. A diferencia de las misivas del presidente de la Conferencia Episcopal, la de Omella era más larga y no estaba escrita a mano:

"He recibido su carta del 5/03/2018 en la que me pide que haga llegar su escrito al Santo Padre:

Debo decirle, en primer lugar, que me he atrevido a leer su escrito y me ha desgarrado el corazón ver el sufrimiento y la indignación que lleva en su corazón por unos hechos que no debieron suceder nunca y que le han producido una gran herida interior.

Es un horror lo que usted narra. Cuando vaya a Roma entregaré su carta. No sé por qué su Santidad no ha respondido a sus cartas anteriores, pero probablemente sea porque el caso lo esté estudiando la Congregación de la Fe y el Papa no quiere interferir. Al Papa le horroriza todo lo que ha sucedido en el mundo entero con el tema de los abusos. En todo caso, no deje de confiar en que toda esa inmundicia se irá limpiando y purificando poco a poco con la ayuda del Señor.

Seguiremos rezando para que los sacerdotes seamos santos y ayudemos a la gente a encontrarse con Dios, que tanto nos ama, y no les escandalicemos con nuestros pecados y miserias.

Con todo mi afecto,

Cardenal Juan José Omella Omella".

Ramos Gordón reconoció los hechos

El Papa no contestó a la carta enviada en noviembre de 2014, pero la Diócesis de Astorga, de la que depende José Manuel Ramos Gordón, se puso en contacto con F. L. nueve meses después. Según le explicaron, la Congregación para la Doctrina de la Fe, que depende de la Santa Sede, había llevado a cabo un "proceso administrativo penal" y el sacerdote había reconocido los hechos. Lejos de conformarse con esto, F. L. siguió escribiendo cartas al Papa: envió una el 4 de noviembre de 2016, otra el 6 de agosto de 2017 y una cuarta el 2 de febrero de 2018, tras lo que comenzó a escribir también a otros cargos eclesiásticos.

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Para entonces, su caso ya había saltado a los medios de comunicación. El 21 de julio de 2016, 'La Opinión de Zamora' publicó un artículo bajo la cita "Nos hemos quedado un poco huérfanos", un texto en el que los vecinos de Tábara lamentaban que Ramos Gordón dejara de dar misa en la villa. Tras leerla, F. L. decidió llamar al periódico para aclarar los motivos por los que se había apartado al sacerdote, destapando así uno de los mayores casos de pederastia de la Iglesia española. Desde entonces, el listado de exalumnos que han denunciado a Ramos Gordón por abusos sexuales no ha dejado de crecer, sumándose a las víctimas del seminario otras del colegio Juan XXIII de Puebla de Sanabria, centro en el que el sacerdote ejerció como profesor entre 1978 y 1987.

F. L. menciona en sus cartas a tres hombres que también habrían sufrido abusos a manos de Ramos Gordón siendo menores, a lo que se suman otros dos que se han puesto en contacto con él desde que el caso apareció en prensa. De todos modos, su opinión al respecto es clara: "Hay muchos más, pero la gente prefiere no sufrir más y se calla". De lo que no hay duda es de que las víctimas han empezado a organizarse, llegando incluso a producirse manifestaciones de exalumnos frente a la Diócesis de Astorga para exigir una investigación. Por el momento, el caso sigue en manos de la Congregación para la Doctrina de la Fe y, como dice el propio presidente de la Conferencia Episcopal, "a veces los pasos no van tan rápidos como quisiéramos".

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