"Con las manos en alto les impedimos pasar": así frenaron los votantes a los Mossos el 1-O
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EN EL JUICIO DEL 'PROCÉS'

"Con las manos en alto les impedimos pasar": así frenaron los votantes a los Mossos el 1-O

"El 1-O fue un hito colectivo". Continúa el desfile de votantes en el juicio del procés. Todos ellos reclamados por la defensa de Jordi Sànchez, Jordi

Foto: Una pareja de Mossos d'Esquadra salen entre aplausos de una escuela del barrio de Sarriá de Barcelona el 1-O. (EFE)
Una pareja de Mossos d'Esquadra salen entre aplausos de una escuela del barrio de Sarriá de Barcelona el 1-O. (EFE)

"El 1-O fue un hito colectivo". Continúa el desfile de votantes en el juicio del 'procés'. Todos ellos reclamados por la defensa de Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull. Durante una sesión más corta de lo habitual que solo se prolongó durante la mañana, nuevos ciudadanos —hombres y mujeres de varias edades, con toques de amarillo— explicaron sus experiencias personales. El foco se puso en los Mossos. "Dijeron que tenían orden de precintar y nosotros les respondimos 'volem votar'. Cuando pidieron a un responsable contestamos 'els responsables som tots'. Con las manos en alto les impedimos que pudieran entrar dentro del recinto", explicó una mujer que votó en Vallbona d'Anoia.

Otro de los testigos mantuvo una "interlocución" con la pareja de agentes de la policía autonómica y ofreció aún más detalles sobre su actitud el 1-O. "Los mossos estuvieron allí como en cualquier jornada electoral", arrancó. "Llegaron y la primera cosa que hicieron fue interesarse por saber cuál era la situación del colegio. Había mucha gente. La entrada era un pequeño callejón. Nos comentaron que tenían una resolución judicial. Venían con la intención de ejecutar sus órdenes", aseguró.

Cuando la Fiscalía quiso saber por qué no intervinieron los agentes, el testigo desarrolló su argumento: "No lo pudieron hacer porque durante esa madrugada, cuando nos acumulamos, nos organizamos toda la gente que estaba allí. La voluntad era poder votar y garantizar que se pudiera votar". El testigo se refirió incluso al auto de la jueza del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, Mercedes Armas. Según aseguró, este establecía "que también se debía garantizar la paz social". "Nosotros entendíamos que no era necesario forzar una situación incómoda. Ellos entendieron que forzar una situación de cierta tensión siendo dos personas solo...".

Otra de las votantes ofreció una visión distinta, en este caso de lo sucedido en su centro de votación, situado en Seva. En ese caso, los ARRO de los Mossos incautaron las urnas. No hubo golpes, aunque sí decepción. "A la gente le supo mal pero no hubo violencia". Otro más: "Yo voté con normalidad, la Policía y la Guardia Civil no aparecieron". En ese colegio de Badolona había un centenar de personas y el testigo también lideró el diálogo. "Se apartaron y comunicaron por la emisora", dijo. Pero no llegaron refuerzos.

Los agentes en ningún caso sacaron sus porras. Tampoco incautaron material en la mayoría de los colegios sobre los que se habló: "No es que se lo impidiéramos, pero estábamos delante y no pudieron pasar"; "la única pregunta que me acuerdo de los mossos es que si teníamos intención de quedarnos allí todo el día"; "los mossos, viendo la aglomeración de gente, no podían entrar"... Sin policías nacionales ni guardias civiles, los mossos se convirtieron en espectadores de la votación. Y a veces hasta del desayuno: "Compré una bolsa enorme de churros y la compartimos entre todos. Los mossos querían entrar, pero teniendo delante a 50-60 personas no podían entrar", aseguró uno de los votantes.

El mensaje de los testigos era claro: una jornada electoral normal. "Como todas las votaciones. Como era esta", expresó una jubilada. Pero las declaraciones de otros testigos dejaron claro que muy normal no era. Uno de los comparecientes explicó incluso que las urnas las trajo "una personas disfrazada". Vox quiso saber de dónde salían las personas que integraban la mesa de los colegios y se ganó un aviso de Marchena. "No le insista al testigo, supuso que no eran usurpadores, no se planteó que fueran funcionarios. Creyó que era como en otras elecciones convocadas en otros términos", precisó el presidente.

Otro de los testigos repitió la habitual frase para mostrar su rechazo a Vox: "Respondo por imperativo legal". Tras escucharla una y otra vez en las últimas sesiones, Marchena respondió en esta ocasión con tono cansado: "Si usted se queda tranquilo y se reconforta diciendo que responde por imperativo legal, puede hacerlo". Una vez terminado el interrogatorio de los abogados del partido, el testigo pidió entonces quedarse en la sala para presenciar la sesión. "Encantado si se queda", respondió Marchena. No fue el único testigo que quiso presenciar el juicio en directo. Al final de la jornada, la sala estaba llena de votantes del 1-O.

El policía jubilado del 1-O

Tras el primer receso de la mañana, llegó el turno de Nemesio Fuentes, un policía nacional ya jubilado que acudió a votar al Instituto Quercus de Sant Joan de Vilatorrada. A diferencia de los otros testigos, en su colegio sí aparecieron las fuerzas de seguridad del Estado. "Cuando nos avisan de que viene la Guardia Civil se interrumpe la votación y se le dice a la gente que se dejaba de votar, queríamos evitar que hubiera heridos dentro si es que entraban, Nos fuimos al vestíbulo, donde hay dos puertas de cristal", explicó Fuentes, que lució un lazo amarillo en la solapa durante su comparecencia.

En su centro se lanzó una silla a un agente después de que este rompiera los cristales de la puerta para poder entrar, pero Fuentes no dudó en defender a su vecino: "Estaba al lado cuando un ciudadano tiró una silla y el guardia civil cayó al suelo, pero creo que la silla no fue culpable de que cayera, sino que cayó por los cristales rotos que había provocado". Pese a su versión de los hechos, el vídeo de la agresión se viralizó y el responsable, un hombre de 40 años, fue detenido y acusado de un delito de atentado contra agente de la autoridad. "La silla no alcanzó al policía", insistió Fuentes.

La agresión al guardia civil se convirtió así en un simple resbalón, lo que permitió al testigo subrayar los golpes que recibieron por parte de los agentes. "A la gente no la apartaron de buenas maneras, la agredieron para llegar a la puerta. Yo tenía tres hijos fuera, los tres fueron agredidos, dos lesionados. Mi mujer también estaba, pero no tuvo ningún problema. Llegó un guardia con un mazo, empezó a golpear la puerta, si hubiera preguntado se le podía haber dicho que se abría hacia el otro lado", aseguró el policía jubilado. Su declaración fue la última del día, pero después de que Marchena anunciara que el juicio de reanudaría el próximo lunes, dos miembros del público quisieron su momento de gloria y lanzaron gritos de ánimo en catalán: "Força", dijo uno. "Pit i collons", proclamó el otro. Ambos fueron identificados por la policía.

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