CONTINÚA EL JUICIO AJENO A LA ARENA POLÍTICA

Un observador alemán del 1-O: "No pagué dos noches de hotel"

Los cinco flamantes nuevos diputados se sentaron una vez más este lunes en el banquillo, en una décimo segunda semana, más corta de la habitual a consecuencia del puente de mayo

Foto: Juicio del procés. (EFE)
Juicio del "procés". (EFE)

El juicio del 'procés' sigue imparable y ajeno a lo que sucede fuera del Supremo. Los cinco flamantes nuevos diputados —y acusados— se sentaron una vez más este lunes en el banquillo, en una décimo segunda semana, más corta de la habitual a consecuencia del próximo puente de mayo. Solo habrá dos jornadas. Como si el número dos fuera la consigna, uno de los titulares de la jornada lo dio uno de los observadores desplazados a Cataluña para el 1-O: Andrej Hunko, del Bundestag, aseguró que no pagó dos de las noches del hotel en el que se alojó durante su visita. "Las dos primeras noches de hotel no fueron sufragadas por mí", afirmó.

"Me dijeron que no tenía que pagarlas. En este tipo de invitaciones se llega a los acuerdos de compartir los gastos", explicó, aunque dijo desconocer quién lo pagó. La misma idea difusa tenía respecto a quién curso la invitación a través del programa de Diplocat. "Me invitaron por correo electrónico. No guardo recuerdo", agregó.

Además, un voluntario de la ANC, presente en la manifestación del 20 de septiembre ante la Conselleria de Economía, aportó un detalle nuevo. Según aseguró, en plena concentración, apareció entre el gentío una caja con comida: fruta, ensaladas, agua..... "Se la ofrecimos a los cuerpos de seguridad pero la rechazaron", indicó. Respecto a los coches de la Guardia Civil destrozados, indicó que se intentó "tener cuidado" pero no fue posible. Había periodistas encaramados al techo y, aunque se pidió que pararan, de allí no se movía nadie. "No bajaba ni la prensa", explicó.

Por su parte, Isaac Peraire, alcalde de Prats de Lluçanès, pintó una situación de protesta pacífica también a las puertas del domicilio de Josep Maria Jové, al que acompañó durante su arresto. Una de sus frases -"vi a un alto cargo del Gobierno rodeado de policías y eso me indignó"- levantó la ira del fiscal Javier Zaragoza, que le pidió que obviara valoraciones personales. Dijo también que la salida del domicilio fue "fácil en cualquier momento". "Lo preferíamos libre", apostilló. Otra de sus frases fue en defensa de la protesta: "Creíamos que teníamos el derecho a dos cosas, a reivindicar nuestro derecho a votar y a protestar por una detención policial que nos parecía injusta".

Problemas de traducción

En defensa del espíritu pacifista de Raül Romeva, la galería de personajes de la mañana trajo también al esloveno Ivo Vajgl, una declaración accidentada en la que la traductora no acababa de aclararse con el idioma de origen del testigo. Las dificultades para que la profesional entendiera a este antiguo miembro del Parlamento Europeo obligaron a viajar del esloveno al inglés. La fiscal Consuelo Madrigal incrementó el follón con dudas sobre la pertinencia de las preguntas del abogado de Junqueras que dieron pie a la precisión del presidente Manuel Marchena sobre lo innecesario de valoraciones políticas respecto al 'conflicto' catalán.

Después llegó el turno de otra europarlamentaria, en este caso portuguesa. Ana Gomes, que coincidió con Romeva en dos comisiones, aseguró que "concretamente sobre Cataluña" solo habló en privado, de forma personal, afirmando que buscaba una "solución democrática". "Raül es una persona a favor de los derechos humanos que está a favor de las soluciones negociadas". Marchena volvió a intervenir a petición de la Fiscalía: "Tiene que prescindir de la tentación de hacer valoraciones sobre lo que pueda considerarse el conflicto político". En un momento dado, Gomes se arrancó con el español. Empezó a hablar de su nieta y el miedo que esta tenía al ver "los actos de violencia de la policía". Un nuevo toque de la presidencia le paró los pies.

Tras el receso para comer, compareció por videoconferencia Manon Massé, política nacionalista de Quebec, que también se desplazó el 1-O a Cataluña como 'observadora'. Mientras ella hablaba desde Canada, en pantalla aparecían también un hombre y una mujer tomando notas a su lado, escena que no se había dado hasta ahora en el juicio."Se empezó a sentir miedo a votar cuando se vieron imágenes de violencia en las redes sociales y en la televisión. La gente estaba decidida a votar, sabían que era un gesto de desobediencia civil", afirmó. A preguntas del abogado Benet Salellas, no dudó en señalar a los supuestos responsables de esta violencia: "Eran actos cometidos por la Policía".

El interrogatorio de la Fiscalía se ganó a continuación un par de advertencias de Marchena: "No le vamos a pedir una valoración. Toca otra pregunta", insistió una y otra vez el presidente del tribunal. Ante una de las intervenciones de la fiscal Consuelo Madrigal, el público presente en la sala también se revolvió, por lo que el magistrado tuvo que recordar que podían ser expulsados por gestos de desaprobación.

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