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Villarejo, el rey del módulo 4: estudiando Políticas, 'cardiotraining' y con 47 policías

Su entorno asegura que su salud es delicada, con problemas de corazón, tensión y espalda. Consume muchas noticias y es muy respetado por el resto de internos, todos agentes que han delinquido

Foto: José Manuel Villarejo. (Ilustración: Raúl Arias)
José Manuel Villarejo. (Ilustración: Raúl Arias)

José Manuel Villarejo Pérez puede presumir de ser sin duda el preso más famoso de España. Y él lo sabe. Es uno de los principales investigados en la Audiencia Nacional por el caso Tándem (coloquialmente, las cloacas del Estado); está imputado en una de las piezas del caso Nicolay (las grabaciones al pequeño Nicolás), y también aparece como investigado en otro juzgado madrileño por la agresión que sufrió la doctora Elisa Pinto (la amiga de Javier López Madrid). Instrucciones judiciales que generan cada día un buen puñado de noticias. "Por eso, todo el mundo le respeta en el módulo 4" de la prisión de Estremera, señalan fuentes penitenciarias. Un módulo destinado a la reclusión de policías y guardias civiles que han cometido algún delito.

El comisario jubilado Villarejo está en prisión desde noviembre de 2017. Aclimatado totalmente a la cárcel, el recluso número 2017014718 ocupa la celda 3 de un módulo relativamente tranquilo, donde actualmente hay otros 47 agentes, la mayoría por casos de narcotráfico y violencia machista. Villarejo hace una vida bastante rutinaria, que se podría resumir en leer y escribir mucho, estudiar una carrera universitaria en la UNED, concretamente Ciencias Políticas, y hacer deporte para cuidar su dañado corazón. De hecho, practica 'cardiotraining' para intentar mejorar su estado físico.

Y es que el policía ya ha vivido varios sustos dentro del módulo, lo que le ha llevado en varias ocasiones a visitar la enfermería del centro penitenciario y a ser trasladado incluso a un hospital. Padece arritmias cardíacas y el pasado 28 de marzo, cuando declaró en la Audiencia Nacional sobre los atentados del 11-M, su tensión se puso en 23-13, explican desde su entorno. "Por eso intenta caminar en el patio, hacer deporte, cuidar la alimentación. Tiene severos problemas de espalda, está a punto de cumplir los 68 años. Debe cuidarse", señalan las mismas fuentes. De hecho, sus abogados han alegado en varias ocasiones su delicado estado de salud para pedir su excarcelación. De momento, sin éxito.

Villarejo también intenta consumir mucha información. No tiene ordenador (ni internet) para poder preparar su defensa y las declaraciones en los múltiples temas en los que tiene abierto un frente judicial. Por eso lee mucha prensa y ve mucha televisión, sobre todo el programa matutino de actualidad política de La Sexta 'Al rojo vivo', "el que más le gusta", señalan fuentes penitenciarias. "Comenta las noticias". Su abogado señala a El Confidencial que "no le queda más remedio que seguir la información para poder defenderse. Y tirar de memoria en asuntos que pasaron hace más de 15 años".

Exterior de la cárcel de Estremera. (J. C.)
Exterior de la cárcel de Estremera. (J. C.)

Leer, informarse, estudiar y hacer algo de deporte. Esa es la rutina de Villarejo. De hecho, no ha querido participar en ninguna de las actividades programadas para los internos ni ha solicitado ningún trabajo dentro del módulo. "Lo que es cierto es que es muy respetado por todos los demás internos; por su personalidad, tiene ascendencia sobre ellos. Aconseja mucho a otros internos", todos policías y guardias civiles, explican las fuentes penitenciarias antes mencionadas. "En el módulo hay como dos grupos, los más jóvenes, que hacen deporte, y los más maduros, que leen, escriben y comentan las noticias. Villarejo pertenece a este segundo grupo". De hecho, Villarejo ha hecho muy buena amistad con un ex guardia civil unos pocos años más joven que él que le ayuda bastante.

Con los funcionarios, el trato es muy correcto y ha establecido buenas relaciones con algunos de ellos. "Asegura que tiene mucho material", insisten estas fuentes. En cuanto a las visitas, recibe las imprescindibles: familia y abogados. De hecho, ha llegado a tener siete letrados autorizados. El mes pasado, finalizó la sanción que la dirección del centro le había puesto (dos meses sin llamadas telefónicas con su mujer) después de que su pareja grabara un mensaje en una de esas llamadas que acabó en los medios de comunicación. Desde entonces, los cacheos en los 'vis a vis' familiares son más estrictos, lo que ha provocado las quejas de Villarejo.

De todas formas, Villarejo intenta jugar todas sus bazas en Estremera, como buen agente encubierto que ha sido. Asegura que ha sufrido torturas y trato denigrante, amenazas de otros presos de otros módulos (con los que no mantiene contactos) y ha trasladado a su entorno que tiene miedo de que le pueda pasar algo dentro de la prisión. "Mi estado general de inquietud me lleva a analizar los medicamentos que semana a semana se me suministran. Hay sustancias que producen como resultado un infarto de corazón y/o cerebral y, dado mi delicado estado de salud, se podría pensar en la existencia eventual de una muerte 'normal' en lo que habría sido una acción planeada y provocada", llegó a escribir al juez. Todas sus comunicaciones están intervenidas desde el pasado 18 de diciembre. "Le controlan exhaustivamente. Como a un terrorista", concluye su letrado.

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